 La revolución de los pingüinos tiene ya intérpretes, observadores y teorizadores. El mayor movimiento social chileno del siglo XXI ha inspirado foros, relatos, investigaciones y tesis académicas. También ha inspirado libros, como El Mayo de los Pingüinos, texto recientemente publicado por las periodistas Andrea Domedel y Macarena Peñailillo, o como el documental La revolución de los Pingüinos, del joven realizador Jaime Díaz Lavanchy, estrenado esta semana en el Cine Arte Alameda de Santiago.
El movimiento estudiantil, que brota en mayo del 2006, ha vuelto a rebrotar, esta vez con sensibles cambios y ante un interlocutor, que ha sido el gobierno, sin duda más preparado. Un proceso que ha juntado fuerzas y aliados, como lo son hoy los universitarios, los profesores y hasta los padres y apoderados. Un proceso que, pese a la inusitada fuerza y entusiasmo, parece haberse estrellado con la reciente respuesta del gobierno. La aprobación de la Ley General de Educación (LGE) por parte de la Cámara de Diputados el jueves xxx de junio ha sido recibida como un portazo por los jóvenes y profesores, ha sido interpretada como una evidente señal, como el final de una etapa. Para los estudiantes, los universitarios y los profesores, la ley significa una negación un rotundo rechazo a sus demandas. La LGE lo que ha hecho, dicen, es reemplazar la LOCE por una ley muy similar.
Jaime Díaz ha estado grabando las asambleas, discusiones y protestas callejeras desde su comienzo hacia finales del otoño del 2006. Su visión del proceso es de muy cerca, en los incidentes, en las demandas, en las tomas, y se ha ganado la confianza de los adolescentes. Un proceso que se inició hace más de dos años y que halló su final hace una semana. La bulliciosa secuencia al interior de la Cámara de Diputados es el cierre del documental. Le vas a dar un final al documental con la aprobación en el Congreso a la LGE. ¿Por qué este final?
Porque la demanda central del movimiento secundario era la derogación de la LOCE y la desmunicipalización. Que la administración de la educación pasara de los municipios al Estado central. El sentido de derogar la LOCE era ése. Obviamente, cuando el gobierno deroga la LOCE y aprueba una ley que es prácticamente igual a la LOCE a espaldas de la ciudadanía, marca el final. Tras dos años de movilizaciones, ésta es la respuesta que da el Estado a todas las demandas. ¿Por qué te interesaste en el movimiento estudiantil?
Las diferentes demandas sociales que hoy se observan en todo Chile son una consecuencia del movimiento secundario. Inspiraron a todos los movimientos sociales y sindicales. No es extraño suponer que el cambio radical que hemos visto en el Colegio de Profesores, mucho más batalladora, tiene que ver con el movimiento de los jóvenes. ¿Cuál ha sido la evolución del movimiento desde el 2006 hasta ahora? Como observador tan directo de los pingüinos, ¿cómo interpretas este final?
Creo que la peor aparición pública de la presidenta Michelle Bachelet ha sido ésta, cuando ha llamado a aprobar la LGE en circunstancias que la ciudadanía involucrada directamente con la educación le pedía no aprobarla. Me parece que el discurso ciudadano del gobierno está terminado después de esto. ¿Cómo se reconfigura el movimiento estudiantil el 2008. ¿Por qué no pasa nada el 2007?
Lo que pasó es que hubo muy poca información el 2007. Pero ese año hubo muchas tomas. Tranquilamente hubo unos 50 colegios tomados simultáneamente. Grabé un poco ese año y vi un movimiento tal vez un poco menos unido, pero por unos muy claros motivos: la Concertación había logrado fragmentarlo. Eso lo he visto y está también grabado. La Concertación se organizó para tomar el control de la Asamblea de los Estudiantes. ¿Cómo pudo recomponerse el movimiento el 2008?, en circunstancias que la mayoría de los dirigentes había dejado la Educación Media.
Sí, la mayoría ya ha salido de Cuarto Medio. Un caso diferente es el de la dirigenta María Jesús Sanhueza: ella tuvo que repetir de curso porque la echaron del colegio. Pero ella sigue siendo una líder importante. Tengo la impresión que este año el movimiento se ha politizado más, como efecto, como reacción, a las presiones de la Concertación. Esto ha sucedido porque la Concertación ha buscado controlar la Asamblea de Estudiantes. Y eso ha llevado a un mayor enfrentamiento, a una mayor radicalización al interior del movimiento, el que no se deja controlar. Obviamente, no es un movimiento concertacionista.
Para nada. Creo que este año la Concertación ha vuelto a perder mucho peso al interior de los estudiantes. Ellos lograron tomar fuerza el segundo semestre del 2006 y parte del 2007. Pero este año la izquierda volvió a tomar las riendas del movimiento. Por eso está pasando lo que hemos visto, por eso hay alianzas con los universitarios, la que es un fenómenos muy nuevo. Dices que has filmado el final del documental durante la aprobación de la LGE. ¿Es también el final del movimiento?
Este movimiento continuará, sobre todo lo que ha pasado en la Cámara de Diputados. Creo que las protestas van a seguir. Te ganaste la confianza de los jóvenes durante este largo proceso de filmación. Pero durante ese mismo proceso ellos tuvieron grandes estrellones con la prensa, lo que ha generado un enorme recelo hacia los periodistas.
Mira. El 3 de junio del 2006 la prensa dejó de apoyar a los estudiantes secundarios. Cuando percibieron que la protesta no iba sólo contra el gobierno de Bachelet, sino contra el sistema educacional. Aquel día Las Ultimas Noticias tituló “Cabros, no se suban por el chorro”. ¿Qué clase de noticia era ésa? Es un acto de lenguaje, que, según entiendo, es una orden, un imperativo. Al día siguiente, El Mercurio tituló “Con quiebre, los estudiantes enfrentan el paro de mañana”. Los dos titulares responden a la convocatoria que hicieron los estudiantes a las organizaciones sociales, donde recibieron el apoyo de los trabajadores del Ministerio de Educación, de universidades, padres y apoderados. Allí se asustaron: el movimiento no sólo podía ser malo para el gobierno, sino para el sistema educacional en vigencia.
Al día siguiente, cuando fui a grabar, me encontré a los periodistas haciendo preguntas capciosas a los estudiantes, intentando corroborar fuentes falsas. Lo que hice fue preguntarles a los periodistas en cámara qué era lo que hacían, por qué hacían esas preguntas, qué los impulsaba a seguir con aquella información que era, podíamos verlo allí mismo, totalmente falsa. Algunos me golpeaba con violencia la cámara, el resto no me respondía.
PAUL WALDER
Entrevista publicada en Terra Magazine |