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“Pero la vejiga infame se ha repletado desde no sé cuál líquido.…Amable, envuelto en mi acostumbrada cortesía me desvío hacia el orinal y siento el chorro. Meo como un desaforado después de 14 o 16 horas de acumular el goteo. Estoy en riesgo, lo sé, pero cumpliré el trato de las 24 horas” MANO DE OBRA, Diamela Eltit.
Gracias a la huelga de los trabajadores subcontratados del cobre, los chilenos nos estamos enterando de la subcontratación que hace ya años abunda en nuestro país y sobre lo que nadie antes hablaba nada. El cobre no es un caso aislado, ni la situación de los trabajadores del comercio. Esos casos son expresión del nuevo modelo de funcionamiento del capital trasnacional, en Chile y el mundo, iniciado a mediados de los 90. La empresa se concentra en la imagen y el diseño del producto, externaliza las actividades de producción al Tercer Mundo y se libera de negociaciones sindicales, huelgas, acusaciones de dumping o malas prácticas. En la casa matriz cuida la marca, invierte millones en publicidad y hace obras de caridad mostrando su “responsabilidad social”. Esta es la forma moderna de ser competitivo, crear empleo e impulsar el crecimiento. Los talleres fabriles, o “talleres del sudor”, se instalan en las llamadas Zonas de Procesamiento de Exportaciones, ZPE, en Asia y América Latina. Producen microcircuitos de ordenador, unidades de CD Rome de IBM, baterías, accesorios de automóviles, ropa, juguetes y adornos. Niños de Sumatra fabrican la ropa de las muñecas Barbie. Hay talleres en Filipinas, Indonesia, China, México, Vietnam, Srilanka y venden su producción a The Gap, Marks and Spencer, Nike, Benetton, Guess, Old Navy, Reebok, Ellen Tracy, Sasoon, Samsung, Hyundai, Motorola, Phillips, Sanyo, Microsoft, Wal Mart, Tommy Hillfiger y Walt Disney, entre otras. Allí hay total “flexibilidad laboral”. En su mayoría, los obreros son mujeres menores de 25 años, con salarios que sólo alcanzan para pagar los alojamientos comunes, el transporte y las comidas que se ofrecen a las entradas de las zonas. Los turnos normales van de 7 de la mañana a 10 de la noche, pero algunas noches por semana las obreras hacen horas extraordinarias hasta las dos de la mañana. Los salarios son alrededor de 15 centavos de dólar la hora en países como Indonesia, China y Haití. En los períodos de mayor producción se trabaja dos turnos seguidos, hasta las dos de la mañana, lo que les deja sólo dos horas de sueño antes de regresar a la fábrica. En Honduras, cuando los directivos tienen que hacer entregas muy voluminosas en plazos reducidos inyectan anfetaminas a los obreros para hacerlos trabajar durante maratones de 48 horas. Hay ZPE más presentables para las visitas del público o las organizaciones de derechos humanos, pero la mayoría tienen regímenes de campos de concentración, creando en las poblaciones aledañas basurales tóxicos con el deshecho de solventes y químicos dañinos que contaminan las aguas. Ha habido casos internacionalmente connotados como la el caso de las obreras de Nike donde hasta hubo castigos físicos. Para evitar las denuncias, la mayoría de los talleres no tienen nombre e incluso los propios obreros no saben para qué marca trabajan. Pese al control, cada cierto tiempo, surgen denuncias públicas de casos, como que en las ZPE de Srilanka las letrinas permanecen con llave por lo que las obreras orinan en bolsas de plástico bajo las máquinas o que en Monclovia, Coahuila, México, en la ZPE se prohibe a las 1500 trabajadoras tomar agua para que no orinen. La “flexibilidad laboral” no sólo se encuentra en las ZPE, también se puede encontrar en los supermercados y en otros centros de trabajo. Hace algunos meses, periódicos argentinos, informaron que cajeras de supermercados en ese país estaban usando pañales porque no se les permitía dejar su trabajo para ir a orinar todas las veces que su cuerpo lo requiriera. Tampoco en Chile los empleados de los supermercados pueden ir al baño cada vez que se les ocurre y en Coronel las 5000 mujeres que trabajan en las industrias pesqueras pelando y picando pescados o mariscos, trabajan paradas 12 horas y sólo pueden ir dos veces a las letrinas por un lapso no mayor a 8 minutos, lo que las obliga a orinarse paradas. Las largas jornadas de trabajo, la imposibilidad de sentarse o satisfacer dignamente las mínimas necesidades puede observarse en Chile en las grandes tiendas de los malls. Hace unos días trabajadoras de los Call Centers, después desmentidas, hablaron de usar pañales por las dificultades para ir al baño toda vez que lo necesitaran Pero como Chile “ha entrado a las ligas mayores” muchas empresas manufactureras también externalizan a subcontratistas en China sin que nadie sepa, ni los propios empresarios, las condiciones en que trabajan esos obreros chinos. En los próximos 10 años se trasladarían unos 6 millones de empleos de alta tecnología, desde Estados Unidos y Europa, en momentos en que las firmas continúan reduciendo costos y la generación de la posguerra comienza a jubilarse. India está en el primer lugar por su mano de obra barata y por su "profunda experiencia con trabajadores del exterior y por la capacitación de su personal". China, que no está tan bien colocado en términos de conocimientos de idiomas y experiencia, se ubicó en el segundo puesto por una combinación de bajos costos y alta capacitación de sus trabajadores. "Pero tanto China como India obtuvieron un puntaje bastante pobre en los riesgos económicos y políticos así como en infraestructura", dijo en una conferencia Ooi Joon Leong, Gerente de la División malaya de A.T. Kearney. La externalización masiva ha creado desempleo en EEUU, porque no sólo se ha concentrado en la parte fabril hacia el Tercer Mundo, sino también, internamente, en los empleos de cuello y corbata lo que ha llevado a que se estén cursando 80 proyectos de ley antiexternalización en 30 Estados norteamericanos. Los empresarios chilenos externalizan menos al exterior, pero lo hacen en el país a través de contratistas que subcontratan por hora o mes y no hacen contratos permanentes a los trabajadores. La ley laboral, sólo se remite a los trabajadores con contrato indefinido. De esta manera, los trabajadores con contrato son un mínimo en cada empresa. Los grandes malls se caracterizan por contratar mayoritariamente a trabajadores por hora a través de contratistas, así se evita la unión y la sindicalización. En una misma sección de un gran almacén puede haber tantos trabajadores como empresas subcontratistas y muchas veces los trabajadores incluso ignoran para quien trabajan.
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