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La Organización de las Naciones Unidas, reserva moral de la humanidad, ha hecho grandes aportes, desde que fue fundada en junio de 1945, siguiendo los hitos marcados por los nuevos principios políticos establecidos por la revolución francesa, en particular en el terreno de los derechos humanos. Sin embargo, se ha enredado a la hora de aplicarlos, antes se decía que era por culpa de los soviéticos y ahora debe ser por culpa del terrorismo (es decir el que hacen los otros).
La incapacidad de aplicar prácticamente sus normas -que los propios integrantes de la ONU se dictan- es un factor de desprestigio a largo plazo aunque siempre se puede decir que como la ONU no tiene capacidad propia para implementarlas su puesta en marcha dependerá finalmente de los propios países interesados. Caso aparte es cuando es mandatada para intervenir en los asuntos internos de uno de sus miembros en situación de grave crisis y siempre que sea el Consejo de Seguridad que se lo ordene.
Pero a corto plazo hay otros factores que desprestigian la credibilidad moral de la ONU y que son preocupantes para todos.
Recordemos el escándalo que para la ONU -y para los que creemos en el multilateralismo- significó la reelección de Kurt Waldheim al puesto de Secretario General (1971-1981) quien había ocultado su pasado de militar de la Wehrmacht; estuvo en tareas de "inteligencia" como se les llama púdicamente ahora. Además logró ganar la elección a la presidencia de Austria (1986-92). A pesar de todos los esfuerzos que se hizo por parte de los familiares de las víctimas y de las ONGs no se le logró destituir de su sillón presidencial ni llevarlo a juicio, aunque si aislarlo y desenmascararlo. Su pecadillo de juventud fue el haber sido oficial del ejército alemán justo cuando éste masacró a la población civil de la ex-Yugoslavia. Waldheim aseguró que nunca tuvo conocimiento de estos hechos. El papa Woytila fue uno de los únicos que le abrió puertas y brazos al renegado austriaco, fiel a su política conservadora (por decir lo menos). El mundo, en cambio, lo declaró personna non grata.
Chile fue un país muy conocido, durante los largos años de la dictadura, en la Asamblea General de la ONU y lo atestigua una veintena de resoluciones que condenaron la dictadura civico-militar que se apropio del poder político del estado un 11 de septiembre. De alguna manera esta práctica condenatoria anual legitimó el rol moral de la instancia internacional, aunque no debemos dejar de lado el fuerte influjo de los familiares de las víctimas y de sus amigos (abogados, ONGs, iglesias, partidos políticos, gobiernos, etc….) que mantuvieron una denuncia permanente. Sin embargo, la ONU vuelve a las andadas y sin asomo de pudor ha nombrado en un alto cargo de responsabilidad a otro exoficial que también perteneció a un organismo de inteligencia militar (como se les llama en Chile) a pesar de que está demostrado que no son tan inteligentes. Así pues, como por casualidad nos hemos enterado de que un exoficial de la CNI asumió el alto puesto de principal defensor de los valores morales de la humanidad en Haití. El general chileno que dirige la MINUSTAH y que fue recomendado por el gobierno de la Concertación para esta importante tarea sigue feliz defendiendo ahora los más puros valores de la Humanidad de los que la ONU es la depositaria.
Oportunamente la ministra de defensa Michèlle Bachelet lo había promovido al generalato y el presidente Lagos lo había recomendado cálidamente para estas altas responsabilidades internacionales sabiendo ambos –como lo han confesado- que trabajó para una organización criminal, al menos en 1978. A pesar de que sabían que existe un testimonio que lo sindicaba como agente de la DINA es decir que ya anteriormente era uno de 'inteligencia'. La propia hija del malogrado Carmelo Soria es quien no trepidó ésta vez en hacer la nueva denuncia indicando la connivencia entre el ahora alto funcionario internacional y los asesinos del que habría podido ser su colega. El ejército siempre vencedor había maniobrado hábilmente y dado un salto cualitativo y cual moderno Prat se lanzaba al abordaje del pisoteado Haití para ejecutar esta vez no a víctimas civiles indefensas sino que una Operación de Paz con todas las de la ley y con el respaldo de la comunidad internacional.
Fue una arriesgada operación de cirugía mayor de su imagen pública (tan vapuleada por la comunidad internacional con tantas condenas) la que emprendieron en Haití. Otrora el falso capitán general acostumbraba decir que tenia su biblioteca tapizada con las condenas de la ONU dejando así entrever que la opinión publica internacional no le merecía el más mínimo respeto. Y al parecer no ha cambiado tanto esa evaluación pues como dice el rumor promociones enteras habrían pasado por las estructuras de la 'inteligencia' chilena y eso se traduciría en que hoy día por lo menos un tercio de los generales son de inteligencia. En menudo zapato chino se encuentran los miembros de la coalición de gobierno para lograr acomodarse con los valores democráticos que exige toda sociedad libre. Y todo por no haber combatido la impunidad en las fuerzas armadas chilenas pese a sus promesas.
La ONU y el Jefe de las operaciones de paz, el francés Jean-Marie Guéhenno, sigue manteniendo un silencio injustificable, siguiendo con su costumbre de reaccionar a regañadientes, así como lo hizo con los asesinatos de sus funcionarios Olivares y Soria. Esperan probablemente que el gobierno de Lagos de el primer paso para no tener que hacerlo ellos. Desgraciadamente con esta política del avestruz lo que demuestran es su corrupción y poco interés en combatir la impunidad. Escoger a un exmiembro de la CNI, organización que cometió crímenes de lesa humanidad, para defender los valores universales de los dd.hh. es una idea digna de Orwell…y que éste me perdone por el insulto que le hago a su memoria. ¿Quién habrá sido el artífice?….¿Cheyre? ….¿El actual ministro de defensa? O quizás ¿alguien de inteligencia militar? En todo caso el prestigio de Chile y el de las Operaciones de paz han sufrido un golpe mayúsculo que daña gravemente su credibilidad.
F. RUIZ, Representante Permanente de la AICT ante la ONU en Ginebra.
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