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jueves, 02 de septiembre de 2010
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Tercer informe de coyuntura de CINDA: reflexiones para el debate |
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escrito por CINDA
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jueves, 15 de octubre de 2009 |
Nuestra América
La situación de Honduras ha continuado siendo la principal atención de las fuerzas democráticas y de izquierda en la región, con un gobierno de facto apoyado por la oligarquía hondureña y fuerzas republicanas de EEUU. |
Por su parte, la figura del Presidente Zelaya es el principal referente y articulador de la resistencia democrática, civil y pacífica hondureña, y que ha sido respaldada por la comunidad internacional. Otro actor fundamental son los medios de comunicación como es Telesur y radios y televisión democrática que han podido romper el cerco informativo de las grandes cadenas transnacionales como CNN que en un primer momento quisieron justificar el golpe, situación que se ha agravado con el cierre y confiscación de los medios opositores como Radio Globo o Canal TV36. Un tercer factor es la solidaridad activa de la comunidad internacional, y el papel asumido por UNASUR, espacio regional que muestra una mayor autonomía ante los intentos históricos de hegemonía estadounidense. Los gobiernos de Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Chile han construido un eje democrático que intenta dibujar y fortalecer una nueva política regional. Queda pendiente un proyecto de integración que posibilite avanzar en la construcción de una identidad latinoamericana basada en los orígenes de los gobiernos republicanos de la región e incluir una mira pluricultural que de cuenta de nuestro sustrato y raíces indígenas, que permitan proyectarnos al mundo como un bloque con intereses comunes y que posibilite esa integración latinoamericana de carácter multidimensional. Las elecciones en Chile En Chile la campaña presidencial ha entrado a la recta final. Las fuerzas en disputa así lo han entendido y despliegan esfuerzos territoriales y comunicacionales. De igual manera, queda atrás la incertidumbre respecto de la composición de listas parlamentarias.
Las distintas opciones intentan mostrarse como posibles ganadores. La derecha chilena, liderada por el representante de la gran empresa Sebastián Piñera, inició una ofensiva basada en el concepto del “cambio” y la “alternancia en el gobierno”, pero analizando sus innumerables intervenciones en actos proselitistas, sólo ha alcanzado una propuesta asistencial similar a la presentada por Lavín anteriormente, con un repetido énfasis en que revertirá la situación de delincuencia y otorgará mejores competencias de emprendimiento. Sin embargo, su talón de Aquiles puede significarle una nueva derrota electoral a la derecha. La relación “negocios – política” se le convirtió en una verdadera ancla que le imposibilita avanzar y conquistar votos con mayor facilidad, atendiendo que el candidato de la Concertación no logra despegar con mayor fuerza. Además, ha tenido la dificultad de convivir con sectores fundamentalistas instalados principalmente en la UDI, que no le permite sostener un discurso valórico homogéneo, tan importante para presentarse como un liberal y de ese modo sumar sectores ciudadanos que miran de muy buena manera la política económica neoliberal, pero que atendiendo matrices culturales, no comparten la “canonización” en la política. En todo caso, el apoyo de la UDI es clave para sus pretensiones. Ese sector, después de la “bajada” de Longueira del equipo del candidato, se encuentra abocado a jugarse a fondo por sus candidatos al Parlamento, donde saben que se jugará en los próximos años parte fundamental del desmontaje del modelo iniciado por la dictadura de Pinochet. También el gran empresariado está sacando cuentas. Por una parte, emerge una nueva camada empresarial (Danús, Fontaine, y otros) que apoyan a MEO e intentan integrar y sumar, mediante ese tipo de alianzas, a grandes empresarios que han sostenido con fuerza el modelo mediante el apoyo transversal a la Concertación y especialmente a la derecha. El guiño realizado por esos grandes empresarios a MEO después del encuentro en la CEP ratificarían que la gran empresa ya tiene un nuevo “nicho para sus negocios”, donde Marambio ha jugado y jugará un rol clave. Por su parte, la Concertación ha vivido un momento de respiro artificial gracias a la última encuesta CEP y el desempeño de Frei en los debates presidenciales. A pesar de los incesantes “ruidos” internos representados principalmente por el radicalismo y la tensa relación entre algunos líderes concertacionistas y el equipo de océanos azules, la concertación ha logrado dar un viraje discursivo y programático que la ha acercado a los cánones de la socialdemocracia europea. Sin embargo, ese viraje aún es para sintonizar en las elecciones y nadie ni nada asegura que se sostendrá en el tiempo, sobre todo cuando haya que tomar decisiones respecto a puntos centrales como lo son el asunto constitucional o la incorporación de una mirada pluricultural en los asuntos del Estado, entre otros varios. Por ahora, lo más trascendental e impactante que presenta es el apoyo ciudadano a la Presidenta, que sin embargo, no es traspasable ni atribuible al candidato de la concertación. La-s candidatura-s de Hamlet Con un discurso de “renovación de la política” que sólo ha alcanzado “los estilos”, y dejando de lado argumentos seudo-emocionales relacionados con su parentesco; la candidatura de MEO muestra con mayor nitidez que se trata de un esfuerzo por construir una fuerza que pueda negociar el poder al interior de la propia concertación. El proyecto MEO aunque intente salir a una escena más amplia, no tiene la fuerza suficiente para hegemonizar a la concertación y sus adherentes. Por ahora, puede ofrecer una base de apoyo social-liberal que podría asomar después de la campaña, y a través de políticas de alianzas, se convierta en real alternativa. El intento por posicionarse como “izquierda renovada” ya no pudo consolidarse en esta etapa. Acompañado por figuras como Lamarca, Fontaine, Marambio, que provienen del mundo de los negocios, o Trivelli y Maturana que no encontraron espacio a sus apuestas parlamentarias en la Concertación, el proyecto MEO y Cía. Sigue siendo eso, un proyecto MEO&Cía, sin capacidad para comprender, articular y configurar una estrategia más amplia que aglutine al arco de fuerzas de avanzada social, democráticas, de izquierdas. Por ahora sólo esboza un llamado a un “pacto de gobierno” que tiene directa relación con incorporar a candidatos derrotados en las parlamentarias, más algunos de su equipo político, a cargos de gobierno. Pero lo más significativo es que, fuera de un efecto de “deslumbramiento” en el que convergen diversos factores, y no siempre coherentes entre sí, el proyecto MEO&Cía no está poniendo en juego la tensión principal que es; modelo actual de desarrollo v/s modelo alternativo y democrático. Eso tiene especial relevancia cuando se analizan sus propuestas en torno al rol del Estado, su concepción de integración latinoamericana y su mirada respecto a la política de alianzas. Entrampado por la pugna entre los liberales, neoliberales y “progres” de izquierda que lo apoyan, no encuentra la posibilidad de convertirse en conductor de un proyecto de cambio real. Sólo ha mantenido un buen funcionamiento comunicacional que ha posicionado el concepto de lo “nuevo” anclado en el rostro joven, pero que no presenta las ideas nuevas que ofrezcan alternativa al modelo de desarrollo actual, incluso, muchas de sus propuestas son más conservadoras que las de la propia Concertación. Por ahora, su apuesta por “renovar” es tarea pendiente, sólo su apuesta mediática sigue siendo el aporte en su presentación presidencial. Otro sector representado en esta etapa por el senador Navarro sufrió un remezón, que perfectamente se puede parafrasear con la novela de García Márquez (Crónica de una Muerte Anunciada). Sin duda, Navarro ha hipotecado su capital de figura de izquierda, y más aún, su estrategia electoral, que lejos de apostar por ideas, se motivó fundamentalmente por el asunto “cupos” lo que ha llevado a una descomposición, observando la alianza con el PRI y la conformación de la coalición Chile Limpio Vota Feliz, que ha llegado a situaciones donde la realidad supera a la ficción (apoyo a un ex analista de la CNI y actual candidato por La Serena, Percival Madero), o absorción de la deuda de la Campaña ($ 117 millones de pesos) por el Comando de Marco, señalado explícitamente por Navarro en una entrevista televisiva en TVN. La-s izquierda-s A pesar de ser motejada por ciertos círculos como “la izquierda dura”, “la izquierda clásica” o la “izquierda “conservadora”, la “del pasado”, lo cierto es que la candidatura de Jorge Arrate representa un gran contingente de izquierda amplia, por el planteamiento que hace a la sociedad chilena mediante su Programa de Gobierno. La asamblea constituyente, la recuperación de nuestras riquezas, el modelo de desarrollo energético, el apoyo al pueblo mapuche, el fin de la municipalización en la educación, la mirada de género y de las artes y la cultura, y la mirada integracionista latinoamericana, entre muchas otras, otorgan a la campaña una diferencia insoslayable, que permite crecer en las ideas y base de apoyo, sin tener que acomodarse con fines electorales a demandas provenientes del mundo pro-liberal que sólo proclaman una sociedad de mercado con protección social como la mejor propuesta (el autodenominado “realismo”). Para la izquierda, sin embargo, las elecciones son una oportunidad de ampliar, de construir; no sólo para sumar votos y fotos de prensa, sino que por sobre todo, para sumar y construir conciencia ciudadana para un mejor país. Las “izquierdas de Hamlet”, sumergidas en las candidaturas de MEO, y también en la de Frei, ceden en sus programas y en la construcción de fuerzas a proyectos en los que queda atrapada su cuasi-identidad, su visión de futuro y de país; con la argumentación de que así se puede construir mayorías. No vaya a ser cosa que de tanto “correr la cerca”, nuevamente queden atrapadas en la tesis de la transición de Boeninger (“democracia de los acuerdos”), y no avanzar en la “democracia participativa y representativa” y finalmente sean parte de un nuevo proyecto de Binominal 2.0 Sin duda, el camino de construcción amplia ha quedado mucho más potenciado después de los debates presidenciales, especialmente el de TVN. La presentación de Jorge Arrate no sólo muestra sus tremendas capacidades para anunciar, enunciar y referirse a los proyectos de la izquierda sino que además deja un estado de ánimo diferente que ayuda significativamente a romper con el cerco comunicacional al que es sometido él y su campaña, atendiendo además que tuvo que soportar la continua avalancha de encuestas destinadas a formar opinión pública más que a medirlas (una tarea para los legisladores). ¿Qué factores han ayudado a ese proceso?. A nuestro entender, principalmente:
· Crisis de la Concertación y necesidad de enfrentar a la derecha que alcanzaba su unidad y se transformaba en una alternativa real de gobierno en Chile. · La crisis mundial, la elección de Obama en EE.UU. y el fortalecimiento de las fuerzas de izquierda en América del Sur. · La generación de movimientos tanto en el plano sindical, social o ciudadano que enfrentan de mejor modo al modelo de desarrollo actual, al crecer no sólo cuantitativamente sino que cualitativamente. Un dato importante es que ha crecido la participación de representantes sociales y ciudadanos en las diversas listas parlamentarias, lo que da cuenta de una necesaria politización de actores tan relevantes. Y qué factores han obstaculizado la construcción de una izquierda amplia. A nuestro juicio, algunos son: · El viraje táctico producido por la relación Juntos Podemos-Concertación, que no siempre ha sido comprendido en su totalidad por el conjunto de la izquierda, más allá de las razones significativas para su emprendimiento y el rol que juega contra la exclusión que le otorgan un peso significativo. · La emergencia de caminos propios con una alta dosis de caudillismo y personalismo y también las políticas hegemónicas, lo que dificulta el "trabajar con otros", principio básico para cualquier intento de construcción presente y futuro. Esa búsqueda de hegemonía, presente en diversos espacios, y muy lógicas en instancias que buscan tener mayor nivel de representatividad o que paralelamente a la campaña están construyéndose como tales, atenta contra la creación del movimiento políticosocial de nuevo tipo al que todos aspiramos. · La invisibilización mediática y política del candidato de la izquierda, y la vinculación de MEO con “la renovación de la política”, lo que llevó a que en su momento, la candidatura quedara atrapada a un espacio político restringido y sin capacidad de proyectarse. Así y todo, en los momentos más difíciles –puede que haya otros más adelante- las fuerzas que acompañan la candidatura de Izquierda no han cejado en apoyar y tratar de desplegar esfuerzos intelectuales (insumos al Programa, Informes de coyuntura), territoriales (participando e impulsando Asambleas locales, levantando Comandos), desde los medios de comunicación y de propaganda alternativos tanto virtuales como tradicionales, entre otros. Estamos en una nueva fase, con nuevas realidades y lo que ayer sirvió no necesariamente hoy es factible construirlo desde la misma forma. La campaña de la Izquierda está aún en un proceso de fidelización del voto y trata de pasar esa barrera y de ir a ganar las otras sensibilidades de izquierda que aún vacilan de una construcción amplia. Aquí nadie sobra o tiene una marca de origen preestablecida. Finalmente destacar que la izquierda debería ser capaz de volcarse en segunda vuelta a derrotar a la candidatura que represente los intereses de las grandes empresas transnacionales, de aquellas sectores que menosprecian las libertades públicas y los derechos sociales; la representada por Piñera. Ese escenario de 2ª vuelta, en cualquier situación electoral que nos encuentre, será una nueva disputa por sumar y construir con aquellos y aquellas ciudadanas convencidas de que merecemos y necesitamos otro Chile, más amable, democrático, justo y libertario. La izquierda tiene tareas. SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2009 Comando de Independientes de Izquierda por Arrate – CINDA Coordinación Ejecutiva CINDA Iván Páez Coral Pey Alejandro Núñez Dante Donoso
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