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jueves, 02 de septiembre de 2010
La difusa línea entre democracia y dictadura PDF Imprimir E-Mail
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MaloBueno 
escrito por Paul Walder   
sábado, 07 de noviembre de 2009
La prensa está abocada a la construcción de una nueva amenaza social: el mapuche, que no es la causa mapuche, sino la simple y arbitraria violencia atribuida a un pueblo originario. Un proceso levantado y amplificado por El Mercurio y recogido y estimulado por el resto de los grandes medios.
El  nuevo peligro social crece alimentado por un discurso alegórico, capaz de destapar y expandir los profundos prejuicios racistas incubados durante la historia chilena. El enemigo interno desarrollado durante la dictadura, que también era externo –recordemos el “comunismo internacional” recitado en el  atropellado e incoherente fraseo de Pinochet- toma hoy la figura del indígena, que invoca también al miedo –del terror a la violencia- al desconocido, al otro. Una inquietud ancestral apostada desde los orígenes del estado chileno, que justifica la contención, la trinchera, la exclusión. La represión y persecución. Hasta el asesinato.

El estado neoliberal, aquel que pregona todo tipo de libertades, es un estado represor. Y no tiene alternativa ni salida. La desigualdad que produce la economía de libre mercado, desigualdad inherente a este capitalismo extremo, requiere de vigilancia permanente, de organismos de seguridad, de policías militarizadas. Porque mantener el mal denominado libre mercado, que sólo otorga libertad a los grandes propietarios, es mantener la herramienta que multiplica todas las desigualdades y exclusiones. La democracia neoliberal, expresada en la manipulación política, en la mentira ejercida a través de los medios, la ubicuidad e impunidad de las corporaciones... sólo se mantiene en pie bajo un aparato policial. El paso a una dictadura probablemente sea un asunto de matices.

La policía está al servicio de una clase, la dominante. Lo mismo que el estado y, en la precaria y desfigurada democracia chilena, todo el andamiaje político. Esta afirmación, que surge de la evidencia, ya no nos crea extrañeza alguna. El aparato policial está para cuidar a las elites, a los regalones y bendecidos por el neoliberalismo. La policía militarizada no sólo reprime al delincuente común y sus derivaciones, siempre pobres, de origen y situación, sino a los trabajadores, sindicatos, estudiantes y ciudadanos. A todo atisbo de organización social. La máquina represiva está al servicio del statu quo que favorece a las grandes corporaciones para controlar la lucha de clases. Lo que no puede hacer el modelo neoliberal, que no suaviza las contradicciones ni la lucha de clases, sino las acrecienta, lo hace el estado de clase a través de su brazo armado.

Lo que vemos en el pueblo mapuche son señales extremas de este estado neoliberal represor. Es su evidente orientación, su curso y acción. El “libre mercado” en la región mapuche está solidificado en las grandes forestales y terratenientes históricamente favorecidos por el estado chileno en medio de un universo de mapuches desplazados. Libertad para las elites propietarias, dependencia para el resto de la población.  Esclavismo económico para el mapuche. Un statu quo que solo se mantiene con una creciente fuerza.


Pero nada de ello es visible para el ciudadano común, alienado con la realidad construida por los grandes medios de comunicación. El conflicto mapuche, mediatizado e impulsado por El Mercurio –cuyos vínculos con los terratenientes y las empresas forestales en la Araucanía son bien conocidos- circula por el resto de los grandes medios, en manos de las corporaciones y sus favorecidos. Se trata de un relato diseñado a la medida de los grandes propietarios que se acopla con prejuicios atávicos producto de la ignorancia, endurecida y fomentada con deleite por la gran mayoría de los diarios, la televisión y la radio. Los grandes medios son una herramienta fundamental para mantener el orden neoliberal a través de la confusión, de simuladas pero interesadas simbologías, de la siembra y posterior cosecha del temor y el aprecio de falsas identidades y satisfacciones. Es el espíritu burgués, complaciente e individualista, temeroso y egoísta, reduccionista, autista. Un espíritu, un sentido de vida, que solo aprecia y se identifica con sus “iguales”, que rechaza, desprecia y teme, a todas las diferencias, a los otros. El mapuche, el indio irracional y violento que alegoriza esta prensa, es aquel otro. El burgués y el aspirante a burgués, en su desesperación por integrarse ya no solo le teme. Ha comenzado a odiarlo.

Es una construcción perversa y peligrosa. Como la que desarrolló aquella misma prensa afín a la dictadura durante los nefastos 16 años. Aquellos “otros”, perseguidos, asesinados, maltratados y denigrados, fuimos nosotros. Hoy, nuevamente, el diferente, el mapuche, el no chileno, violento, el “terrorista”, somos otra vez todos nosotros. 

PAUL WALDER

Publicado en Punto Final

Comentarios
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Invitado  - nuevamente la escalera.....   |200.59.250.xxx |2009-11-07 13:27:20
el de arriba cag.....al de abajo,,,,siempre fue asi en Chile, me lo enseñaron de
mil maneras en el colegio "bien" donde me eduque, te lo enseñaron por TV
durante 17 años de lavado de cerebro satelital,,,,te lo impusieron en la
sociedad "nariz para arriba" con aprobacion de los nuevos ricos....y
seguiremos asi porque el cambio hay que hacerlo
bien,matemoslos a todos y
pariremos de vuelta....con estas politicas llega la "democracia",no
libre.... manejada y subyugada con convenios con militares,con EEUU y demas y
gente que se presto para toda la farsa e inclusive califico de exonerados a
militares (?)!!!!

:? :upset !!pero la vida sigue y ahora producto de todo
quizas hasta los propios mapus voten a la derecha
"COMBO"
completito....asi esta la sociedad chilena, porque es hija dl rigor,,,no
entienden sino los apalean,,,
Invitado  - Con fineza y agudo pensamiento crítico.   |190.164.40.xxx |2009-11-07 21:24:12
Nada es más reconfortante que leer lo que escribe el señor Walder, cuya
objetividad apunta al blanco de la falsedad de los escritos en toda la prensa
que nos rodea. No sólo prensa escrita sino que todos los medios audio .tv y
otros. Difícil es encontrar gente que sea capaz de dilucidar y desentrañar en
una página tantas cosas que nos hacen reflexionar , por ejemplo acordarnos que
en la dictadura de pinochet no había como obtener la verdad, casi todo lo
hacíamos por via oral, todos los medios estaban tomados, a los que se atrevían a
hablar o sacar alguna revista pronto los hacian cerrar o bajar perfiles, pero
hoy en la llamada democracia plena es casi lo mismo. El diario La Nación a
veces denuncia algunos hechos del pasado pero cubre lo que pasa hoy día,no hay
donde informarse, más hay algunas que somos pobres, si pagamos internet no
tenemos para comprar libros o revistas que no digan alguna verdad más coherente
con lo que pensamos, de modo que, yo agradezco lo que escribe y estoy plenamente
de acuerdo con su planteamiento. libertad joan
Invitado  - Auto tejo pasado   |190.21.68.xxx |2009-11-07 22:18:20
"El no chileno" de que hablas al final coicide con que ciertos
dirigentes mapuches y personas de esa etnia, según entiendo, no se sientes
chilenas. Mi acotación no es patriotera, simplemente quiero señalar que parte
del problema es la actitud de tales expresiones del pueblo mapuche, que juegan a
tejo pasado. Queda la resignación —¿propia del "espíritu burgués,
complaciente e individualista, temeroso y egoísta, reduccionista,
autista"?—, queda la resignación de que el ser humano en general vive a tejo
pasado, con lo que el pandemonium sería gracias a todos nosotros, ¿"monos
enfermos" de que habló Ortega y Gasset u otro autor? ¿Alguien —si es que
alguien leyó hasta aquí— alguien lo sabe?

Edmundo Rojas
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