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sábado, 13 de marzo de 2010
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escrito por Patricia Santa Lucía
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jueves, 03 de diciembre de 2009 |
El Producto Interno Bruto, PIB, mide el valor de la producción de bienes y servicios en un año lo que, comparado con el año anterior, mostraría el crecimiento o decrecimiento de la economía de un país, región o sector. El posible aumento de este indicador en Chile para 2010 es el que ha llevado a que nuestras autoridades proclamen nuestra superioridad por ser uno de los primeros países que sale de la crisis y la confirmación de que nuestra economía estaba efectivamente blindada. |
En Europa, expertos económicos, donde se destacan los Nobel de Economía, Amartya Sen y Joseph Stiglitz, no son tan complacientes y están desarrollando una profunda discusión para cambiar este indicador de crecimiento. Consideran que los aumentos en los valores de la producción no constituyen crecimiento. Afirman que no hay crecimiento en un país si no mejoran correspondientemente los niveles de empleo, la calidad de vida de sus ciudadanos y la distribución del ingreso. Yo agregaría que tampoco se puede hablar de crecimiento cuando un país para aumentar la producción, es decir el PIB, destruye o agota sus fuentes de recursos naturales, avasalla a la población con la basura y los deshechos tóxicos que genera y arriesga el futuro de las nuevas generaciones por la extracción indiscriminada de dichos recursos. Más aún, el PIB es bastante limitado como indicador del crecimiento real y físico de un país. Por ejemplo, si en Chile sigue subiendo el precio del cobre, subirá nuestro PIB por este concepto, aún cuando no se produzca un kilo más de cobre. De hecho ya se habla de la “recuperación” de Chile, sólo porque está aumentando el precio de algunas de las commodities que exporta. Es bueno tener mejores precios en nuestras exportaciones porque “el chorreo” existe, pero un mayor PIB no significa automáticamente un mejoramiento en la calidad de vida de los chilenos, una distribución del ingreso equitativa o un mayor empleo. La gran minería del cobre está altamente tecnificada, por lo tanto aunque sus precios mejoren y ellos la impulsen a aumentar la producción, el aumento no crea necesariamente más empleos directos en la actividad. Una mayor demanda manufacturera estimula la industria, pero no crea mayor empleo fabril, ya que esta producción, en su gran mayoría, se produce en talleres en Asia. Por otra parte, el aumento del precio del cobre en el caso de CODELCO significa mayores ingresos para el Estado, pero en el caso de la minería privada sólo trae consigo mayores ganancias para sus accionistas y quizás uno o más bonos para sus trabajadores. Las empresas eluden el pago de impuestos sobre las utilidades y por esto mismo las mayores utilidades de las empresas, chilenas y trasnacionales, generalmente salen del país. Es así entonces, que pueden coexistir un gran PIB con bajos niveles de empleo y ganancias estratosféricas concentradas en las manos de un grupo de familias, es decir puede haber crecimiento sin equidad. Pero lo que se está discutiendo hoy en Europa es el fin último del crecimiento. Esto es que el aumento del valor de los bienes y servicios año a año, los aumentos en el PIB, no traen siempre consigo la FELICIDAD. Y ello es evidente en Chile, país considerado exitoso porque se le auguran crecientes aumentos del PIB hacia 2010 por el mejoramiento de los precios de las commodities, ya que no se avizoran aumentos por otros conceptos. Aumentará el PIB, pero los chilenos no será más felices. Un PIB alto puede convivir perfectamente con la más absoluta infelicidad. No son felices los pescadores artesanales que ya poco tienen que pescar, porque el planctum se agota, mientras los barcos factoría arrasan con las diversas especies antes que maduren. Tampoco al ver destruido su entorno, ya sea por la inundación de planchas de plumavit varadas en sus playas por el cultivo del choro, las zanjas que dejan en las playas la extracción de arena y piedras para construir las casetas donde se hacinan los salmones, las aguas contaminadas por los deshechos tóxicos de las grandes empresas forestales o los antibióticos de los cultivos intensivos de algunas especies. Los mapuches son infelices por toda su historia, pero no nos imaginamos lo que han sentido cuando represas inundan sus cementerios, cuando han talado los bosques milenarios con los que compartían sus frutos. Desconocemos la vergüenza de las obreras que se orinan mientras fabrican las conservas de mariscos pelándolos con agua fría corriente porque no pueden romper la cadena productiva. No imaginamos lo que sentirá el pequeños agricultor del norte cuando sólo cuenta con el agua contaminada por las empresas mineras. Sabemos lo infelices que son las temporeras de la agricultura con hijos con deformidades por el efecto de los pesticidas. No sabemos si se puede ser feliz cosechando en los campos con el temor a la intoxicación y al cáncer a la piel. Todos ellos con su infelicidad aumentan el PIB de Chile. Menos podemos imaginar la angustia del millón de desempleados y sus familias, a los que la economía no les podrá ofrecer empleos productivos, porque la alta tecnificación o la externalización al Asia lo impide. No pueden ser felices los que sólo cuentan con empleos sin contrato, por hora o faena, que no pueden defenderse porque no están organizados o sólo constituyen una mano de obra intercambiable. No son felices los que con sus infinitas deudas y tarjetas cumplen con el rito de consumir lo que les ofrecen de manera inagotable modelos y periodistas entre chisme y chisme de la farándula. Pero ellos con los altos intereses que pagan ayudan a que el PIB del retail y la banca sea alto. Es difícil creer en la felicidad de los jóvenes humildes que se tiran por ventanas o tienen accesos de ira por el temor a fracasar en los programas en los que se presentan mostrando sus cuerpos y miserias para acceder a la fama o la fortuna. Todo ello aumenta el PIB del comercio que con su publicidad financia la insensatez. Es por esto que ya en junio de 1974, comenta el Diario El País, Jigme Singye Wangchuck, rey del Bután en el Himalaya decía: "La felicidad interna bruta es mucho más importante que el producto interno bruto".
Desde ese día, la filosofía de la felicidad interna bruta (FIB) guió la política de Bután y su modelo de desarrollo. “Lo que medimos afecta a lo que hacemos. Si nuestros indicadores sólo miden cuánto producimos, nuestras acciones tenderán sólo a producir más”, sostienen. Por eso convirtieron la filosofía de la Felicidad Interna Bruta, FIB, en un sistema métrico. El concepto butanés de la FIB se sostiene sobre cuatro pilares: 1. Desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo. 2. Preservación y promoción de la cultura. 3. Conservación del medio ambiente. 4. Buen gobierno. Para llevarlo a la práctica, se creó en 2008 una nueva estructura institucional al servicio de esta filosofía, con una comisión nacional de la FIB y cada dos años se pregunta a los butaneses sobre su bienestar psicológico, el uso de su tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el gobierno. Chile está blindado y será un ejemplo de salida a la crisis, pero el 10% de sus ciudadanos seguirá afectado por la depresión, los chilenos que cuentan con trabajo seguirán trabajando doce horas diarias sin considerar el tiempo que usan para transportarse, continuarán entendiendo poco lo poco que leen, tardarán horas y grandes sumas de dinero en acceder a la salud, continuarán fracasando en las pruebas SIMCE, seguirán temiendo a la delincuencia, que en su mayoría ven en los noticieros que así impulsan el negocio privado de la seguridad. Con un alto PIB podrán seguir intoxicados por la contaminación ambiental de todo tipo, ruido, smog, pesticidas. Finalmente seguirán votando sin fe y por obligación o restándose a la participación cívica por la ausencia de esperanzas.
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Escrito por Invitado el 2009-12-05 05:42:41 CALAS PROFUNDO PATRICIA SANTA LUCIA. FELICITACIONES. OJALA FUERAN MUCHOS LOS CHILENOS QUE LEAN TU ARTICULO. | sin alma desde , Escrito por Invitado el 2009-12-04 22:22:38 el 73. absolutamente de acuerdo con lo expresado por la autora | Chile sin alma Escrito por Invitado el 2009-12-04 04:39:14 A Chile le robó el alma la dictadura y la Concertación consolidó esa usurpación. Se confunde crecimiento con desarrollo humano. A la OCDE no le interesa este tipo de estupideces. La educación y la cultura no "influyen" en el PIB. Muy buen artículo. |
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