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Vientos de Guerra y 8 poderosas razones que apuntan a la destrucción del capitalismo

Publicado el 27 Marzo 2018
Escrito por Eduardo Rivera Vicencio *

Occidente está en sus últimos intentos de mantener su dominación universal, que mantiene durante 500 años. Dominio universal basado en el despojo (apropiación con violencia), la colonización (hoy colonización económica), la corrupción entramada entre lo privado y el poder político, y la especulación a través del dinero-deuda. Pero esta dominación universal, que cada vez es más evidente, respecto a las herramientas utilizadas, comienza a debilitarse, por la propia esencia del modelo capitalista.

 

 

Esta esencia dogmática del capitalismo, de maximización de los beneficios, trae consigo la propia autodestrucción. Primero por los propios desequilibrios económicos que comporta, ya que la única forma de maximización de los beneficios conduce al monopolio o como mínimo al oligopolio en cualquier sector de la economía, por tanto una asignación ineficiente de los recursos, una concentración del mercado y de la riqueza. Segundo, la propia maximización de beneficios, ha hecho que la actividad productiva pase a un segundo plano y se externaliza la producción, dado que resulta más rentable para las grandes empresas la especulación a través del dinero-deuda. Pero este dinero-deuda además, hace que se sobrevaloren los activos (acciones, derivados, inmuebles, etc.), lo que con un incremento del interés o una desvalorización de estos activos a su precio real, generará una enorme crisis financiera. Tercero, la externalización de la producción está provocando grandes problemas de desempleo en EE.UU. y Europa, o como máximo subempleo, el mismo que en los países colonizados económicamente, lo que ya está provocando inestabilidades internas de todo tipo. Cuarto, ante la resistencia al poder de los descontentos desempleados y subempleados, la respuesta ha sido endurecer en control disciplinario y tachar cualquier actividad de protesta de terrorista, endureciendo la legislación y limitando las libertades de todo tipo. Sexto, a todo esto se suma, las bajas tasas de crecimiento, no olvidar que el capitalismo se basa en el crecimiento económico y el aumento del consumo. Pero este consumo se ve reducido por la misma disminución de los salarios y la inexistencia de ingresos de los desempleados, que viven de caridad familiar. Séptimo, además del bajo o nulo crecimiento, Occidente se encuentra con altísimos niveles de endeudamiento, que hacen inviable su pago y su prolongación en el tiempo es solo para que el sector financiero continúe recibiendo los intereses, que no es más que la prolongación de la agonía. Y por último, el deterioro del modelo democrático Occidental, que cada vez es más evidente en el mundo, con la falta de separación de poderes o poderes entrelazados con origen de las mismas oligarquías locales y la relación de favores o privilegios de lo público, a lo privado.

Con todo esto, Occidente ha visto crecer en sus propias narices, al nuevo imperio que inicialmente fue utilizado como las fábricas del mundo, es decir, al imperio asiático.

Como respuesta a este imperio naciente, se ha iniciado un proceso de proteccionismo, que se inicio con el Brexit, que continuó con la paralización de diversos tratados por parte de EE.UU., y que sigue con la fijación de aranceles, rompiendo con las propias normas que establece el capitalismo.

Pero esta respuesta proteccionista, que no es más que cavar su propia tumba, generando una guerra comercial, sería el menor de los males, si en su desesperación, Occidente no hubiese empezado a tocar tambores de guerra, que como muestra representa el cambio de Rex Tillerson por Mike Pompeo, este último Director de la CIA (Consigliere de Paz y Consigliere de Guerra).

Son muchísimos los elementos y decisiones, que así lo están manifestando, generando situaciones de posible conflicto con Corea del Norte, en Siria y las primaveras árabes, en Yemen, en Catar, con Irán respecto de los acuerdos nucleares, con China en el caso del mar de China meridional, con la actitud de Israel y el apoyo incondicional de EE.UU., el pretendido bloqueo a Rusia, etc. También es cierto que la proliferación de diferentes posibles conflictos, agrupa a la OTAN y obliga a los diferentes países miembros a incrementar sus gastos en defensa, lo que reactiva la industria del armamento de los países de Occidente, pero también incrementa estos gastos en los países no pertenecientes al dominio imperial.

Rusia que ha sido el foco de diferentes presiones, como el poner en sus fronteras las fuerzas de la OTAN y la reciente guerra diplomática por el caso Skripal sin pruebas concretas por parte del Reino Unido (que también sirve de presión del Reino Unido a su negociación sobre el Brexit con Europa), no hacen más que demostrar que un país dispuesto a solucionar el conflicto sirio, y que empieza a actuar como mediador en diferentes conflictos, no es más que una piedra en el zapato para el dominio de Occidente. Además el caso Skripal, no se hace más que reforzar  la sumisión europea al imperio, sin dejar ver las verdaderas intenciones del imperio (justo después del cambio de Tillerson por Pompeo), que no es más que la venta de gas desde las empresas de EE.UU. a Europa y sacar del mercado a Rusia. De ahí también las verdaderas dificultades en Siria, como paso para el abastecimiento de Europa desde los países afines al imperio. O las dificultades creadas para el gaseoducto desde Rusia a Europa.

También el imperio empieza a ver dificultades en el mantener la hegemonía del dólar, con el Petro en Venezuela, con el Petroyuán de China, coincidiendo la salida al mercado de este último con el conflicto diplomático con Rusia el 26 de marzo de 2018 y los incrementos de reservas de oro de diferentes países no afines con el imperio e inclusive, también de algunos afines.

El conjunto de elementos, hacen presagiar que las posibilidades de un conflicto estén cada vez más cerca, cualquier pequeño detalle puede encender la mecha. Pero también hará que los países fuera de la órbita imperial se unan y se agudice la confrontación, inicialmente comercial y posteriormente bélica. Y en el mejor de los casos, la generación de un mundo multipolar, donde China y sus aliados (Rusia entre ellos), junto a la nueva ruta de la seda, tomen una posición dominante, también capitalista. Un mundo donde convivan el imperio Occidental y el imperio asiático, en una guerra de carácter comercial constante. Donde las grandes empresas se situarán en ambos imperios y seguirán dominando el mundo. Es decir, un mundo donde los marginados, desempleados, subcontratados y despojados de siempre, no forman parte de este nuevo reparto mundial y seguirán defendiendo patrias, que no son más que un conjunto de empresas detrás de una bandera.

Finalmente, un escenario mucho menos probable, sería que Europa sin el Reino Unido se uniese a Rusia, lo que también sería muy beneficioso para Europa, formando un tercer grupo global de poder, junto al británico norteamericano y el asiático. Pero esta remota alternativa, es justamente la que el grupo británico norteamericano, ha intentado minar siempre y Europa erróneamente se ha dejado influir.

 

 

 

(*) Profesor (PhD por la UAB) e investigador.