Domingo, 30 de Abril 2017

Elizabeth Cruz Madrid: “Construí mi novela retomando los cuentos clásicos y dándoles una variación”

Publicado el 28 Febrero 2017
Escrito por Mario Casasús

Ciudad de México.- En entrevista con Clarín.clElizabeth Cruz Madrid (1981), presenta la novela Adiós a los cuentos de hadas: “Los cuentos de hadas fueron mi esqueleto, si se tratara de armar un edificio los cuentos serían mi estructura, construí los capítulos de mi novela retomando ciertos cuentos clásicos y dándoles una variación a partir de la historia de mis personajes. Me pareció interesante retomar la historia del ‘príncipe sapo’, pero modernizándolo, mediante una chica que tiene una identidad sexual diferente, quería jugar con la palabra ‘sapo’ porque no existe en femenino, la historia me proponía los significados”. Elizabeth Cruz Madrid presentó Adiós a los cuentos de hadas (Ediciones El Naranjo, 2016) en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ).

 

 

 

MC.- Elizabeth, ¿por qué reinterpretaste los cuentos de hadas?

EC.- La historia tuvo muchos detonantes, mis historias suelen ser así: una construcción a partir de diferentes intereses; estaba leyendo el libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim, son interesantes los simbolismos que el autor interpreta en relación a la figura de la madrastra, yo quería reinventar los cuentos de hadas cuando estás en tu etapa adolescente y cómo vas cambiando tu perspectiva de cuando eras niña, me interesó la figura de la madrastra; Bruno Bettelheim explica que “la madrastra es una forma simbólica de la madre, porque era muy difícil decir que discutías con la madre, que la madre te castigaba o que la madre era mala contigo, entonces transportas los traumas a la figura de una madrastra”. Originalmente quería escribir el personaje de una mamá que fuera vista como una madrastra, pero la historia se hizo muy complicada y regresé a lo literal: “la madrastra simboliza las reglas que nos molestan en la adolescencia, por la rebeldía característica de la edad”, quería que mi personaje aprendiera a ver a su madrastra de una manera conciliadora, que se alejara de su perspectiva infantil para ir madurando.

 

MC.- La madrastra no tenía nombre propio, sabemos que se llama “Ofelia” hasta el final del libro. Una vez que regresaste al argumento literal de los cuentos de hadas, ¿cómo fuiste construyendo a los personajes y sus nombres?

EC.- Me pareció muy importante la forma de nombrarla, la forma de dirigirse a ella, cuando sentimos un distanciamiento hacia alguien creo que es difícil llamarlo por su nombre, mientras más afectuosos somos con alguien más tenemos su nombre presente en nuestros pensamientos, por eso “Oasis” quería sentirse lejos de su madrastra la nombra: “ella y la otra”, era importante que al principio de la historia fuera “ella” de una forma despersonalizada, hasta el final “Oasis” comienza a tomar otra perspectiva de la vida.

 

MC.- Abordaste la relación entre “Oasis” y “Ofelia”, pero llamó mi atención que le das un giro al personaje del “sapo”, ¿pensaste en el apodo colombiano del soplón o en el arquetipo de “besar al sapo”?

EC.- Los cuentos de hadas fueron mi esqueleto, si se tratara de armar un edificio los cuentos serían mi estructura, construí los capítulos de mi novela retomando ciertos cuentos clásicos y dándoles una variación a partir de la historia de mis personajes. Me pareció interesante retomar la historia del “príncipe sapo”, pero modernizándolo, mediante una chica que tiene una identidad sexual diferente, quería jugar con la palabra “sapo” porque no existe en femenino, la historia me proponía los significados.

 

MC.- Al modernizar los conceptos literarios era inevitable modernizar las formas del lenguaje, en tu libro aparecen las plataformas digitales que utilizan los adolescentes, ¿los diálogos en formato de Fecebook y Whatsapp pretenden despertar el interés y la empatía de los millennials?

EC.- Cuando escribo una historia me interesa el contenido y cómo la voy a contar, trato de ser diversa, me gusta experimentar con otras formas del lenguaje, en mi novela quise incluir cartas y pensé en los lectores que están acostumbrados a leer en los diferentes dispositivos, quise incluir los diálogos en formato digital para que les resulte más interesante a los jóvenes y porque quería retomar la estructura de un lenguaje real: los chats y los correos electrónicos.

MC.- Lo más interesante de tu novela es la denuncia del modus operandi de los depredadores sexuales y sus “carnadas digitales”, ¿es un libro pedagógico para los adolescentes y sus padres?

EC.- Cuando escribo no pienso en los padres, pienso en los niños y en los jóvenes. Mi lector idílico es un niño o adolescente que aprenderá a cuidarse a sí mismo, quiero que los jóvenes sean conscientes de los peligros de las redes sociales, tal vez algunos lectores tienen la fortuna de contar con unos padres que les enseñaron a cuidarse, pero otros lectores se encuentran muy solos, cuando escribo una historia pienso en niños muy solos, en jóvenes muy solos, tal vez su única compañía es la lectura.

 

MC.- Apuestas al mundo interior de los lectores, ¿el escenario ideal de tu novela era un internado?

EC.- Quise desmitificar muchas cosas, cambiando la perspectiva de los cuentos de hadas, yo necesitaba el internado porque al tomar la estructura de los cuentos clásicos siempre está la figura de la madrastra que pretende deshacerse de los niños enviándolos lejos, si lo pensamos en términos “realistas”, lo más cercano sería un internado; sin embargo, quise desmitificarlo porque siempre está la figura del internado como una cárcel, cuando hay internados que ofrecen ventajas educativas. Al escribir libros para niños y jóvenes hay cierto contacto con la voz interior de quién fui de niña o de joven, de algún modo, el personaje es una burla de mí misma porque en la adolescencia te vuelves muy trágica y dramática, quise que mi personaje se diera cuenta que las cosas que pensaba como las grandes tragedias de la vida podrían no ser tan graves; por eso me interesó el personaje de “Carolina”, su compañera en el internado, porque es un contrapeso, “Carolina” le presenta otra visión de la vida, en la adolescencia hay mucho ego porque estás concentrada en ti.

 

MC.- En la exploración de la adolescencia también está la búsqueda de aceptación, ¿al presentar diferentes etiquetas sociales pretendías evidenciar los estereotipos?

EC.- Cuando estás en una escuela secundaria tienden a etiquetarte, pero me interesó que mi personaje encontrara una identidad propia, en lugar de agradar a los grupos. Por eso decía que el personaje de “Carolina” es un contrapeso, ella es capaz de llevarse bien con todas las estudiantes del internado sin perder su esencia, es un personaje a seguir para mi personaje principal, al sentirse sola y desubicada no sabe qué identidad tener para ser aceptada por los demás.

 

MC.- ¿Las adolescentes del siglo XXI leen los cuentos de hadas?

EC.- No, leen otras cosas, novelas de vampiros en la preparatoria.

 

MC.- Al ser tu primera novela, ¿qué esperas de los lectores?

EC.- Me gustaría que se identificaran en el aspecto del significado de los cambios de la niñez a la adolescencia y cómo uno se puede sentir, quise entrar en contacto con los sentimientos. Me gustaría que los lectores sean receptivos a eso, si se acercan al libro encontrarán la historia de la transición de una chica y tal vez otras personas podrían pasar por algo similar al margen de la época.

 

MC.- Tu novela está ilustrada por Estelí Meza, ¿trabajaron juntas el proceso de ilustración?

EC.- No, la editorial manejó aparte la ilustración. Las editoras buscan, hacen pruebas y deciden, a mí me mostraron el resultado, yo no incido en las ilustraciones, me parece muy afortunado porque los ilustradores generan su propia lectura. Editorialmente eligieron dos tonos: rojo y negro, eligieron el rojo porque se pueden manejar muchos matices hasta llegar al rosa, pasar del rosa que representa la infancia al rojo que se relaciona con la menstruación y el crecimiento.

 

MC.- Al contar con las referencias digitales, ¿cómo pueden entrar en contacto los lectores?

EC.- En mi cuenta de twitter: @cruzmadridsibil.

 

MC.- Finalmente, ¿cuándo presentarás Adiós a los cuentos de hadas?

EC.- Ya lo presentamos -recién salido de la imprenta- en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ).