La rebelión en todo el mundo árabe es un mismo proceso democrático, de unidad nacional y liberador, pero tiene ritmos y características propias en las diferentes regiones, según su historia, su composición étnica, su densidad cultural. Este proceso no ha sido desencadenado por el imperialismo contra el cual va dirigido y al cual le rompe todos los dispositivos político-militares en la región, aunque todavía no tenga una clara orientación antimperialista –que es más bien implícita– y, por supuesto, no muestre aún ninguna tendencia anticapitalista y –menos aún– socialista de importancia.