Nueva York.- Según datos oficiales, julio pasado fue el mes más caluroso jamás registrado en Estados Unidos, mientras casi dos tercios del país padecen condiciones de sequía e incendios en varias regiones, así como episodios de tormentas severas, lo que amenaza tanto vastos cultivos y ganado como comunidades, y genera pronósticos de alzas en los precios de alimentos con consecuencias mundiales.