Son siete familias las dueñas del 76 por ciento del sector pesquero en Chile, un millonario negocio que acaban de sellar con un acuerdo de repartición de cuotas con los pescadores artesanales y que perpetuaría la entrega de recursos naturales gratuitos que Ricardo Lagos hizo a estas industrias en 2002, pero con el que, además, buscarían, incluso, comenzar a especular a la Bolsa. Con la urgencia de una nueva ley ad portas, el desenlace aún está pendiente. Mientras, los pescados se alejan cada vez más de la boca de los chilenos.