
Con 38 de los 63 escaños (60%) del parlamento unicameral, la derecha islandesa derrotó el 28 de abril al gobierno progresista que estaba sacando al país del crash en que lo sumergió en 2008 la conducción de los mismos neo-conservadores que ganaron el sábado y gobernarán por 4 años: el Partido de la Independencia (PI), 19 bancas y el 26,7% de los votos (3 puntos más que en las anteriores elecciones) y el Partido Progresista (PP), otros 19 escaños y el 24,4% de los sufragios (9,6 puntos más que en la contienda precedente), según los cómputos finales en esta nación isleña del Atlántico norte con apenas 103.000 km² y algo más de 331 mil habitantes.