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Benjamín Vicuña Mackenna y la transformación revolucionaria de Santiago

Publicado el 13 Febrero 2018
Escrito por Miguel Lawner

         Benjamín Vicuña Mackenna es conocido en nuestro país, casi exclusivamente por su desempeño como Intendente de Santiago entre los años 1872 y 1875, pero se ignora su fascinante personalidad, sus convicciones políticas, su ingenio y creatividad en las más diversas disciplinas. Todo esto, en sus breves 55 años de su vida.

 

 

          Se tituló de Abogado; fue electo Diputado y Senador; candidato frustrado a la Presidencia de la República; espía al servicio de la diplomacia chilena; Superintendente del Cuerpo de Bomberos; fundador de la Sociedad Protectora de Animales; escritor;  frecuente columnista en diarios de la época y  el historiador más prolífico y entretenido que haya conocido nuestro país.

          Quizás  su faceta más ignorada, es su militancia política en una organización subversiva como fue la Sociedad de la Igualdad, fundada el año 1850, junto a Santiago Arcos y Francisco Bilbao.    De hecho se trató de un partido político en defensa de los explotados de esos años: los artesanos, por cuya causa, los Igualitarios se alzaron en armas el año 1951, cuando Vicuña Mackenna cumplía apenas 19 años.

          El gobierno aplastó la revuelta y el joven Benjamín fue condenado a muerte. Logró escaparse de la cárcel para reanudar sus actividades subversivas esta vez en La Serena, siendo nuevamente derrotado. 

          Consiguió una amnistía, lo cual le permitió viajar al extranjero durante tres años, visitando los Estados Unidos y muchos países europeos. Su conocimiento perfecto del idioma inglés y del francés y su avidez cultural, le permitieron  interiorizarse de muchos avances en los campos científicos, sociales y económicos que más tarde nutrirían su actividad pública en Chile.

          Visitó innumerables Bibliotecas y Museos, recogió documentación histórica ignorada en Chile, asistió a sesiones en la Cámara de los Pares de Inglaterra y en la Asamblea Nacional de Francia.  Recorrió Paris aún convulsionado tras los alzamientos de 1848, episodio conocido como la Comuna de París, primer levantamiento organizado de los trabajadores en la historia del mundo moderno.

          Se interiorizó del ambicioso proyecto concebido por el barón Haussman para reestructurar la ciudad luz, mediante el trazado de una completa red de bulevares y rotondas, trasformando a Paris en un hito de la planificación urbana, con parques y espacios públicos de una belleza incomparable.

          Su recorrido por Europa concluyó en la bella Florencia, que lo inspiró para concebir su imponente  Plan de  Transformación de Santiago, proyecto integral y ambicioso, cubriendo materias como la vialidad, la higiene, el esparcimiento, la salud, o la educación, donde aplicó para una realidad aun semicolonial, todas las experiencias adquiridas en su viaje por el mundo más desarrollado.

          He aquí dicho Plan, en su versión muy resumida del original que consiste en un extenso documento conservado en el Archivo Nacional,  tal como Vicuña Mackenna lo presentó ante el Congreso Nacional. 

Plan De Transform

         

 

 

 

 

         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Detalle Plan de Transf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

          De este Plan, la obra mas relevante es la transformación del

Cerro Santa Lucía, un arisco peñón enclavado en el corazón de la ciudad, que gracias a la iniciativa de Vicuña Mackenna se transformó en un paseo  público de una belleza excepcional, que hoy se distingue por la exhuberancia de su vegetación. 

Cerro_Santa_Lucía-Vicuña_Mackenna

Vicuña Mackenna al centro, visitando las obras del Cerro Santa Lucía en 1874,

          Otra obra igualmente significativa es el llamado Camino de Cintura, es decir, la primera circunvalación de Santiago, que partió desde la Plaza Italia hacia el Sur, dando nacimiento a una vía que hoy lleva el nombre de Vicuña Mackenna, hasta Avenida Matta. Girando en dirección poniente hasta el Parque Cousiño, prosiguiendo por Blanco Encalada hasta Exposición, donde vira hacia el norte y prosigue por Matucana, hasta el río Mapocho.

          Vicuña Mackenna renunció en 1875 a la Intendencia de Santiago, autopostulándose como candidato a la Presidencia de la República, gracias a su enorme popularidad.

          Fundó un partido político nuevo, y revolucionó las campañas presidenciales poniendo en marcha la Campaña de los pueblos, consistente en recorrer el país a través del ferrocarril, deteniéndose en cada estación para  dialogar con el ciudadano común. Un auténtico predecesor del tren de la Victoria propiciado por Allende,  que recorrió  el país durante la campaña electoral de 1970.

          Con razón los historiadores Francisco Encina y Leopoldo Cstedo en su Historia de Chile, definen de esta manera a Vicuña Mackenna:

          “ No encuadra la historia de Chile un dinamismo comparable.

          Lo que hizo durante los 55 años de su vida difícilmente pudieran realizarlo diez hombres normales.

          Su actuación en las revoluciones de 1851 y 1859 no cede a la de los caudillos sino en la menor importancia de su papel impuesta por la edad o por las vicisitudes de la lucha.

          Es, después de José Toribio Medina, el erudito que acumuló mayor número de documentos para que la “generación venidera” escribiese la historia de la Colonia, y es el que ha legado más material para la de la República. Los 109 volúmenes y folletos, además de los 550 artículos de diarios y revistas catalogados, multiplican varias veces la producción del más fecundo de nuestros escritores.

Su actividad política y social sobrepasa con creces a la de todos nuestros hombres públicos.” Es, por cierto, el máximo animador que hasta hoy haya conocido Chile. ([1])

         

          La Fundación SCL 500 ha hecho muy bien en marcar este día en este lugar. Combinó la fecha de la fundación de Santiago con la obra más importante de uno de sus mejores ciudadanos. Aquél  a quién Rubén Darío llamó el santiaguino de los santiaguinos.

          Hoy día 12 de Febrero, nadie más, ninguna autoridad pública o privada ha propiciado acto alguno marcando esta fecha. Están todos de vacaciones. Ayer, el Alcalde de Santiago echó a bailar unos pasos de cueca en la Plaza de Armas. Nada más. Ningún comentario, ningún plan alusivo a la ciudad, Nada.  Es una vergüenza.

          Creo que los promotores de este encuentro deberían estar conscientes de haber dado el puntapié inicial de una tradición

que debiera repetirse en el futuro, y contraer el compromiso de cumplir en el trascurso de este año, por ejemplo, con la reapertura del Mausoleo que guarda los restos de Benjamín Vicuña Mackenna en este cerro y que se mantiene cerrado tras haber sufrido daños con el terremoto de 2010. ([2])

          Y más ambiciosos aún, comprometernos en la lucha por recuperar para el Estado la  conducción de la Planificación Física, como ocurrió el año 1872 con Vicuña Mackenna formulando el Plan de Transformación de Santiago. Como ocurrió el año 1939 con el vienés Karl Brunner aprobando el primer Plan Regulador de Santiago. Como ocurrió con la Dirección de Planeamiento y Urbanismo del MOP en 1960, lanzando a través de los arquitectos Juan Honold y Pastor Correa, el Primer Plan Intercomunal de Santiago, el famoso PRIS que dio vida a la Circunvalación Américo Vespucio. Como ocurrió con Juan Parroquia, funcionario del MOP,  lanzando el Plan De Transporte Metropolitano de Santiago, que dio vida al Ferrocarril Metropolitano de Santiago. Como ocurrió con el arquitecto Miguel Eyquem, funcionario de la CORMU, proyectando el Plan Seccional para el Fundo San Luis de Las Condes en 1970. Con la misma CORMU propiciando en 1972 el ambicioso Concurso Internacional para la Remodelación de las 16 manzanas comprendidas en el Plan de Remodelación de Santiago Centro Poniente.

Es una necesidad imperativa acabar con los principios dogmáticos que le han amputado al Estado la capacidad de planificar la ciudad y el territorio.

Que este grato encuentro a la sombra de las palmeras que plantó el

 ilustre Benjamín Vicuña Mackenna, nos ilustre en este sentido, iniciando el camino para posibilitarle a todos el Derecho a la Ciudad.

 

 

Santiago, 12.02.2018.

 

Miguel Lawner

 

 

                                                                                                    

 

 

 


[1] Historia de Chile. Juan Francisco Encina y Leopoldo Castedo. (Tomo II pg. 1331)

 

[2]Los restos de Benjamín Vicuña Mackenna, yacen en un ánfora depositada en La Ermita, lugar que debe considerarse como la primera obra efectuada por Pedro de Valdivia tras la fundación de Santiago. La construcción de La Ermita, tuvo el propósito de reverenciar la imagen de la Virgen del Socorro, que Pedro de Valdivia trajo consigo en el arzón de su montura. Una vez construida la Iglesia de San Francisco, esta imagen fue ubicada en el altar mayor de este templo, donde permanece hasta nuestros días, para su disfrute por cualquier ciudadano.

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