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Breve historia del conflicto entre el Islam y Occidente

Publicado el 16 Noviembre 2015
Escrito por Fernando Duque*

Es necesario señalar desde el comienzo, que este es un conflicto de larguísima duración. Se inició hace ya más de 1300 años. Después del nacimiento de la religión islámica en el medio oriente, los ejércitos islamistas avanzaron victoriosos sobre una primitiva y bárbara Europa. El Islam, rápidamente en pocos años, conquistó todo el medio oriente y luego el norte de África. Poco después cruzó el mar Mediterráneo y conquistó la península Ibérica. Terminó su triunfal avance en Tours, Francia, en el año 732. De esta forma, el islam gradualmente civilizó lo que hoy día es España y Portugal.

 

 

         No obstante las cosas cambiaron y la suerte empezó a favorecer a occidente. Desde el siglo XI al siglo XIII se desarrolló una poderosa y violenta reacción cristiana occidental contra el islam. La idea fuerza principal de esta reacción, era echar a los moros de Europa y crear y consolidar un reino cristiano en la tierra santa. Los ejércitos cruzados, cometieron todo tipo de barbaridades y fechorías en sus avances al medio oriente. No obstante, el impulso bélico occidental terminó por corromperse y agotarse.

 

         Entre el siglo XIV y el siglo XVII, el islam, esta vez bajo la dirección del gran imperio turco, se abalanzó una vez más sobre Europa. Conquistó los Balcanes y luego el medio oriente. Luego Constantinopla fue conquistada y el imperio turco puso cerco a Viena en dos oportunidades. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, el imperio otomano cayó en un agudo proceso de declinación civilizacional. De esta forma, el oeste una vez más avanzó sobre tierras islámicas.  Gran Bretaña, Francia e Italia, conquistaron el norte de África y luego todo el medio oriente. Nuevamente el avance occidental sobre territorio islámico, fue una vez más brutal y avasallador.

 

         Después de la segunda guerra mundial, el oeste se vio obligado a retirarse de sus posesiones coloniales en Asia y África. De esta forma, los grandes imperios coloniales europeos en el sur del planeta dejaron de existir. En el medio oriente y en el norte de África, el nacionalismo árabe y el fundamentalismo islámico, ocuparon el lugar de los colonialismos europeos en retirada. Como directa consecuencia del enorme desarrollo industrial de occidente, la civilización occidental cayó en una grave dependencia energética con respecto al golfo Pérsico. Los países árabes, ricos en petróleo se enriquecieron enormemente y también adquirieron un creciente poder militar.  Varias guerras se produjeron entre los árabes y el nuevo Estado de Israel.  Este fue un Estado creado por occidente con el objeto de mantener a los árabes bajo control. Naturalmente que en todas las guerras contra el sionismo,  Israel recibió el abierto apoyo de la civilización occidental. Occidente así había tenido éxito en crear un eficiente policía encargado de disciplinar a los árabes. Naturalmente que la creación del Estado israelí y su posterior apoyo occidental, produjo un enorme resentimiento, odio y humillación entre los pueblos árabes.

 

         Posteriormente en los años 50 del siglo XX, Francia inició una guerra sumamente  sangrienta y sucia contra el pueblo árabe de Argelia. El odio de los árabes argelinos, producidos por las atrocidades cometidas por los franceses se impregnó con fuego en la conciencia colectiva del islam. Posteriormente fuerzas británicas y francesas, invadieron Egipto en 1956. Los occidentales trataron de apoderarse del canal de Suez recientemente nacionalizado por los egipcios. Una vez más el orgullo islámico fue pisoteado por los occidentales. Por su parte, los Estados Unidos invadieron el Líbano en 1958 y volvieron a invadirlo nuevamente algunos años después. En los años 60 del siglo XX, los Estados Unidos atacaron a Libia e Irán. Como respuesta a estos ataques terroristas islámicos, apoyados por al menos tres gobiernos árabes y usando el arma de los débiles, destruyeron aviones e instalaciones occidentales. También se dio inicio a la práctica de la toma de rehenes.

 

         La guerra entre la civilización islámica y el oeste se agudizó en 1990 cuando los Estados Unidos envió un enorme ejército al golfo Pérsico para atacar a Irak y también para defender el petróleo de Kuwait.[i] La respuesta islámica se efectuó años más tarde cuando los Estados unidos fue atacado el 11 de septiembre del año 2001. Occidente en respuesta a esta agresión, invadió Afganistán y luego Irak a principios de la primera década del siglo XXI. Posteriormente, en la segunda década del siglo XXI, occidente atacó y destrozó Libia. Por su parte Israel atacó al Líbano, Siria, Palestina y Gaza.

 

         En la actualidad, occidente sigue ocupando Afganistán e Irak y también pretende derrocar al gobierno sirio. Ya lleva más de cinco años financiando mercenarios y apoyando a los rebeldes que luchan contra el presidente Asad de Siria.

         Como se puede concluir de esta breve descripción histórica, la confrontación entre el occidente y el islam ya lleva muchos siglos. También se puede pronosticar que este conflicto o choque de civilizaciones no declinará; muy por el contario, este choque se incrementará y crecerá con virulencia en los próximos años. Toda esta tragedia histórica ha herido profundamente los sentimientos islámicos. Los árabes se sienten maltratados y humillados; y por supuesto, toda la civilización está profundamente resentida por la presión militar que el oeste ha impuesto sobre sus tierras y población. Todo este choque entre el islam y occidente se complica aún mucho más. El proceso de democratización causado por la “primavera árabe” e iniciado en el año 2011, ha producido movimientos islámicos profundamente anti occidentales y al mismo tiempo, democráticamente electos. El caso más destacado fue la elección de los hermanos musulmanes en Egipto, régimen que fue derrocado con un golpe militar apoyado por occidente. De esta forma las democracias occidentales, sin desearlo, terminan por fortalecer a las fuerzas políticas anti occidentales.

 

         Todo este enorme y complicado conflicto se enreda aún mucho más con la revolución demográfica que ya lleva varias décadas afectando a la civilización islámica. Esta revolución se traduce en el espectacular crecimiento de la población de los países árabes, particularmente los del norte de África. Este fenómeno ha creado un movimiento migratorio que ha invadido a Europa occidental. Como consecuencia de esto, en Italia, Francia y Alemania, se ha disparado la violencia racista contra árabes y turcos. Este fenómeno ha crecido enormemente desde La década de los años 90 del siglo XX. Ambos lados del conflicto entre el islam y el oeste, ven este fenómeno como un trascendental choque de civilizaciones. Probablemente la próxima confrontación va a venir del lado islámico. Es en este creciente y descontrolado crecimiento de la población islámica, desde el Magreb a Pakistán, es donde la lucha por un nuevo  orden mundial seguramente se iniciará. Para concluir es preciso señalar que “se está viviendo un ambiente y movimiento que trasciende el nivel de los temas, políticas y gobiernos que las persiguen. Esto no es más ni menos que el choque de civilizaciones. Todo esto puede ser irracional e impredecible para muchos; pero con certeza es la reacción histórica la que hace una rivalidad antigua e irreconciliable y ello se remonta a la herencia judeo – cristiana”[ii] Es preciso señalar que todo lo anterior explica los actuales problemas de Europa y el crecimiento que ellos han tenido en las últimas décadas. Es así probable que la tercera guerra mundial se inicie como consecuencia de este largo conflicto histórico. Sólo un odio profundo, incurable y antiguo de ambas partes puede explicar las atrocidades que este conflicto ha producido y seguirá produciendo en el futuro.

 


[i] Para mayores detalles de la historia del conflicto entre el islam y la civilización occidental, sírvase ver: Samuel P. Huntington “The Clash of civilizations?” Foreign Affairs Vol 72 Number 3 Summer 1993 Pgs. 29-35; S.P. Huntington, El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial. Paidos Barcelona 1997, pgs. 247 – 260.

[ii]Bernard Lewis “The roots of Muslim Rage” The Atlantic Monthly vol 266, September 1990; y tambiénTimes, June 15th, 1992 pgs. 24 – 28.

 

 

F. Duque Ph.D.

Cientista Político

Puerto Montt, Noviembre 2015

 

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