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Abbas acusa a Trump de romper con décadas de seguridad al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel

Publicado el 07 Diciembre 2017
Escrito por Agencias

El recono cimiento del presidente estadunidense, Donald Trump, de Jerusalén como capital de Israel constituye un estímulo para que Tel Aviv continúe su política de ocupación, apartheid y limpieza étnica, aseguró este miércoles el presidente palestino, Mahmoud Abbas, quien agregó que Estados Unidos ya no es mediador en la construcción de la paz en Medio Oriente. En tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró este hito histórico y aseguró que la ciudad no cambiará el statu quo en torno a los lugares santos para judíos, cristianos y musulmanes.

 

 

Los aliados de Estados Unidos, desde Gran Bretaña, Francia y Japón, hasta Arabia Saudita y Qatar, condenaron la decisión de Trump. Varios miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) solicitaron una reunión de emergencia tras el anuncio. El papa Francisco y la Unión Europea (UE) también criticaron la medida.

Israel se apoderó del sector oriental de Jerusalén, en su mayoría árabe, durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y más tarde lo anexó, reclamando ambos lados de la ciudad como su capital.

Al hacer el anuncio formal Trump afirmó: He decidido que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. Aunque presidentes anteriores lo convirtieron en una gran promesa de campaña, no la cumplieron. Hoy, yo estoy cumpliendo.

El mandatario dijo que la decisión subraya el firme compromiso de facilitar una paz duradera. Estados Unidos apoyaría una solución de dos estados si las dos partes accedieran, agregó, y anunció que el vicepresidente Mike Pence viajará a la región en los próximos días.

Trump aclaró que Washington no se pronuncia sobre ningún “problema de estatuto final, incluidos los límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén, o la resolución de las fronteras impugnadas.

Esas cuestiones dependen de las partes involucradas, dijo.

Añadió que se trata simplemente de una medida que se apega a la realidad, pues Jerusalén es la capital de Israel, y aseguró que dio orden al Departamento de Estado de comenzar el proceso para mudar la embajada estadunidense de Tel Aviv a Jerusalén. Este proceso puede tomar varios años. Los asesores de Trump afirman que la decisión refleja la realidad de Jerusalén como centro de la fe judía y el hecho de que la ciudad es la sede del gobierno israelí.

La comunidad internacional y la ONU reconocen a Tel Aviv como la capital de Israel precisamente porque Jerusalén, ciudad que alberga los lugares sagrados de las tres grandes religiones monoteístas, también es reclamada por los palestinos como su capital histórica.

La solución de dos estados que durante años ha defendido la comunidad internacional prevé que la parte este de la ciudad sea la capital de un futuro Estado palestino independiente.

Abbas, por su parte, aseguró que este reconocimiento y la mudanza de la embajada, que rompe décadas de una política estadunidense de equidad hacia israelíes y palestinos, es una recompensa a las violaciones israelíes de las resoluciones internacionales. Añadió que también servirá a grupos extremistas que intentan convertir el conflicto en Medio Oriente en una guerra religiosa en medio de conflictos internacionales interminables.

A juicio de Abbas, la medida adoptada por Trump es un socavamiento deliberado de todos los esfuerzos por lograr la paz en la región, y significa, en la práctica, el retiro de Estados Unidos del papel que ha desempeñado durante décadas en las iniciativas al respecto.

Al declarar que Jerusalén es la capital de Israel, Trump eligió ignorar todas las resoluciones internacionales y acuerdos bilaterales, prefiriendo ignorar y contradecir el consenso expresado por muchos países y líderes del mundo sobre el tema, añadió. Como consecuencia, destacó el presidente palestino, nuestra causa nacional está en un momento crítico.

Dirigiéndose al pueblo palestino, Abbas enfatizó que este momento histórico debe servir como incentivo adicional para que todos aceleremos e intensifiquemos los esfuerzos para poner fin a la división y restaurar la unidad nacional palestina para garantizar la victoria de nuestro pueblo en su lucha por la libertad y la independencia.

La decisión de Trump, concluyó Abbas, no cambiará la realidad de la ciudad de Jerusalén ni le dará ninguna legitimidad a Israel en este sentido, porque es una ciudad árabe, cristiana y musulmana, la capital del Estado eterno de Palestina.

Hamas, el movimiento islamita palestino que controla la franja de Gaza, dijo que Trump abrió las puertas del infierno.

Los palestinos convocaron a tres días de protestas, o días de furia. Cientos de palestinos quemaron banderas estadunidenses e israelíes y fotos de Trump en la franja de Gaza, mientras estallaron enfrentamientos relativamente pequeños cerca de la ciudad de Hebrón, en Cisjordania.

Los funcionarios estadunidenses y sus familias fueron llamados a evitar la Ciudad Vieja de Jerusalén y Cisjordania.

Netanyahu elogió como un hito histórico la decisión de Trump que, sostuvo, seguramente será del agrado de los republicanos conservadores y cristianos evangélicos que conforman una porción importante de su base política.

En la ONU, las misiones de Bolivia, Egipto, Francia, Italia, Senegal, Suecia, Reino Unido y Uruguay solicitaron a la presidencia japonesa del Consejo de Seguridad organizar una reunión de emergencia para abordar el tema. El secretario general de la organización, Antonio Guterres, dijo que no hay plan B para la paz en Medio Oriente, e indicó que el estatus de Jerusalén debe ser decidido por medio de una negociación directa entre israelíes y palestinos.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, expresó su seria preocupación. Abogó por una solución negociada con dos estados, que responda a las aspiraciones de ambas partes, es el único medio realista de aportar a la paz y la seguridad que merecen tanto israelíes como palestinos.

La declaración de Trump indignó a muchos aliados de diversos hemisferios. Turquía calificó la decisión de irresponsable e ilegal. Jordania afirmó que era una violación del derecho internacional. Irán sostuvo que aparte de violar las resoluciones de la ONU “causará una nueva intifada”.

En Europa, Gran Bretaña consideró que esta decisión ayuda poco. Francia la consideró lamentable y Alemania dijo que no la apoya.

Antes del anuncio de Trump, el papa Francisco había hecho un llamado para que se respete el statu quo de Jerusalén, asegurando que un aumento de la tensión podría avivar conflictos en el mundo.

Cuba y Venezuela, entre otros países de Latinoamérica, rechazaron la medida de Trump.

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