Martes, 17 de Octubre 2017

Puerto Río Tranquilo: Comunidad denuncia “emergencia sanitaria” por deficiente operación de planta de tratamiento de aguas servidas

Publicado el 11 Junio 2017
Escrito por Colaboradores

A principios de junio la prensa nacional destacó que las capillas de mármol de Puerto Río Tranquilo fueron incluidas en la exclusiva nómina de maravillas de la naturaleza de nivel mundial, consignada en el libro50 Natural Wonders to Blow Your Mind” (“50 maravillas naturales que harán estallar tu mente”) de la prestigiosa editorial de viajes Lonely Planet.  Un reconocimiento acorde con el constante aumento en el flujo de visitantes de los últimos años, chilenos y extranjeros atraídos por las impresionantes formaciones rocosas que se posan sobre las aguas del turquesa lago General Carrera.

 

 

Pero lo que a todas luces es un privilegio, podría transformarse en un problema.   

El crecimiento en infraestructura y población flotante sin mayor regulación ni orientación ya ha generado complicaciones por la masiva ocupación del borde costero para la comercialización de productos turísticos e impactos por los cientos de botes que durante el verano diariamente zarpan hacia las capillas.   La capacidad de carga se ha visto sobrepasada y hoy es la gestión del saneamiento lo que más preocupa a la comunidad.

En una carta conjunta suscrita por los presidentes de la Junta de Vecinos y la Cámara de Turismo y Comercio, Rubén Sandoval y Carina Briones, respectivamente, se dan a conocer al alcalde de Río Ibáñez Marcelo Santana los serios problemas que ha causado la deficiente operación de la planta de tratamiento de aguas servidas.

En abril de este año el municipio anunció la decisón de poner término al contrato de operación de la empresa Aguasin SA, quedando la gestión desde ese momento y por 30 días a cargo de Aguas Patagonia.  En tal ocasión las autoridades locales anunciaron el “mejoramiento” de las “condiciones de mantención y funcionamiento de la planta”, con el compromiso de posteriormente licitar un nuevo contrato.  Sin embargo y a la luz de los antecedentes consignados por los dirigentes locales, tal proceso por ahora no ha logrado solucionar los problemas.

 

Algo huele mal

En la misiva, despachada el 29 de mayo, los dirigentes explican los “grandes conflictos a nivel local” que ha generado la situación.  Esto, indican, “ha afectado de manera significativa la calidad de vida de las personas que viven frente a la planta, en la ribera del río y en la localidad de Tranquilo en general. Los olores insoportables, la alta propagación de las moscas y los últimos eventos sucedidos, ha trasformado esto ya en un problema sanitario importante en la localidad, siendo ésta la más importante a nivel regional, situación indigna para los habitantes y visitantes”.

El problema no sería nuevo.

Ya previo a levantarse las instalaciones la comunidad alertó sobre la inconveniencia de su ubicación: estar a unos 100 metros en la salida hacia Valle Exploradores (gran atractivo turístico) la convierte en hito obligado para los visitantes.  A esto se suma que “el sentido del viento siempre es en dirección desde la planta hacia el pueblo”, existiendo “familias que viven frente a ella y a los costados”.  Más aún, “los riles (residuos industriales líquidos) son evacuados al río Tranquilo, que desemboca a  pocos metros de la futura costanera y lugar de embarque de los turistas hacia capillas de mármol”.

Pero el problema es aún mayor. “Hace unos días dos sitios del pueblo estuvieron anegados por heces, ya que la planta no se encuentra realizando un funcionamiento normal, el cual más bien desde un inicio, jamás lo ha hecho, tanto en verano con la sobrepoblación flotante que llega a ocupar los servicios que ofrece la localidad como con solo el uso de la comunidad en temporada baja”.  Las organizaciones agregan que “las recientes subidas del caudal del río más los desechos sin procesar, colaboraron a que estos lleguen a los patios de dos familias, por lo que se ha transformado en un problema permanente. Sin considerar que, además, las aguas van a dar directamente a la playa donde actualmente se embarcan miles de turistas hacia las ‘capillas de mármol, gran atractivo de categoría mundial’ y donde se bañan o bañaban, los niños del pueblo y las personas”.

Por esto, solicitan una serie de medidas. 

Entre ellas que quienes trabajan en la planta “tengan las competencias necesarias para operarla”, que se sea “enfáticos en la educación a la comunidad sobre lo que va al inodoro y lavaplatos, y lo que no”.   Además, que “se investigue y trasparente, desde el proceso de diseño a la recepción en ‘conformidad’ de este proyecto, a fin comprender cuál fue el error y dar una solución a este grave problema, y que se asuman las responsabilidades que hubo por parte de los encargados de llevar a cabo este proyecto y que hoy afectan a toda una comunidad y la imagen turística de un destino, por su mala gestión”.

Por ello, requieren “una reunión en terreno a la brevedad, con quienes les es su deber de estar para buscar una rápida y efectiva solución a esta emergencia sanitaria”.

La carta fue enviada con copia a la intendencia regional, las seremis de Salud y Medio Ambiente, y el Servicio Nacional de Turismo.