Viernes, 24 de Marzo 2017

Aumenta la desconfianza ciudadana: La Moneda debería reaccionar con vigor

Publicado el 21 Marzo 2015
Escrito por Iván Auger

Nuestro país llamó la atención de occidente porque Bachelet era el personaje más relevante que enfrentaba el problema clave de la época: la desigualdad, en palabras del Financial Times. Hasta que recientemente estalló una bomba que, como dijo el mismo FT, ensombreció las reformas. De pronto, descubrimos que no estábamos en un proceso de modernización capitalista, como sostiene Carlos Peña y los panegiristas del modelo. Por el contrario, descendíamos a uno decimonónico, a lo que el mundo noratlántico llamó con ironía, a fines del siglo XIX, "la bella época¨, y los norteamericanos le agregaron "de los magnates ladrones¨ (robber barons).
 

 

 

Los últimos acontecimientos, en especial el caso Penta y, en menor medida, el Caval, incrementaron la desconfianza ciudadana respecto de políticos y empresarios. Según una reciente encuesta para El Mercurio, la opinión pública considera con sabiduría más grave el primero, 68,1 %, que el segundo, 28,6 %.

Esos abusos de grupos del gran empresariado, en contubernio con segmentos de la clase política, ha dado lugar a una casta extractivista, separada del resto de la sociedad, por su dinero y poder. Con el agravante de que los primeros, en vez de emprender, uno de sus dirigentes dijo que el capital era cobarde, corrompen a los políticos para extraer beneficios y, los segundos, dejan de representar a la ciudadanía, la función para la cual fueron elegidos. 


 

No hay más salida que un gobierno reformista movilizado

 

De acuerdo a Adimark, la aprobación presidencial es, después de que se hicieron públicos esos hechos, de solo 39 %, mientras que la de su coalición, Nueva Mayoría, es de 34 %, y de la oposición, la Alianza derechista, de solo 19 %. Mientras que la aprobación de las reformas tributaria y educacional todavía logran una percepción algo más positiva que negativa, aunque menor a la que tuvieron antes de que estallaran los escándalos. Pese a ello, un 45 % se sigue identificando con el gobierno y solo el 25 % con la oposición.

Dadas esas cifras, insisto, en que para recuperar la indispensable confianza de la ciudadanía, el único que puede lograrlo es el  gobierno de Bachelet. Por supuesto que con más refomas, ahora también políticas y penales, para reafirmar la notable actuación reciente de la justicia, un buen respiro institucional.

Por ello, el titular de un artículo del Financial Times se limita a decir que el caso Caval "ensombrece las reformas de la Presidenta", mientras que The Guardian titula nuestra crisis política: "Los padrinos de la derecha procesados por fraude tributario, soborno y lavado de dinero", y en el inglés popular "padrino" es "jefe de mafia".

En ese contexto, los que se suman a críticas extremistas u oposiciones testimoniales, también de izquierda, contribuyen, como a principios de los 70, al caos, lo viví, y puede tener trágicas consecuencias. Quien lo entiende muy bien es Yanis Varoufakis, un líder de Syriza y Ministro de economía de Grecia. En un artículo en que confiesa ser un marxista errático propone como tareas de la izquierda radical (1) hacer un análisis que encuentren significativo los bienintencionados tentados por el neoliberalismo y, luego, (2) avanzar en reformas para poner fin a una espiral hacia el abismo, que no hace sino reforzar a los fanáticos a incubar los huevos de serpiente, léase fascismo.  Esa infección comienza a llegar a Brasil en carteles de protesta que piden un golpe militar.


 

No se pueden detener las reformas y la Comisión Asesora no es la solución  
 


Por otra parte, detener las reformas o volver a la política de los acuerdos, como algunos proponen, es simplemente aumentar la desconfianza, debido a que serían considerados arreglines cocinados. No son los cambios los que fomentan esos delitos y especulaciones inmobiiarias de dudosos sabores. Por el contrario, las reformas tienen también que impedirlos. 

 

Por eso no me parece una respuesta gubernamental acertada la Comisión Asesora Presidenial en contra de la corrupción. Y menos cuando uno de sus miembros tuvo un alto cargo en el pinochetismo y que su presidente, Engel, contestó una pregunta en TV acerca de si considera aceptable que ministros y congresales tengan remuneraciones que los incluyen en el 0,3 % con más alto ingreso en el país, con un sí, que justificó en la necesidad de atraer al mejor personal. En decir, repite las palabras de los supergerentes de grandes empresas financieras norteamericanas, que sustituyeron a los dueños, y que son responsables de la gran crisis del 2008.

En nuestro caso, la casta empresarial/política, pese a sus altísimos ingresos, tampoco demostró inteligencia antes de que se denunciara el desaguisado. La codicia ahoga la capacidad, por eso es pecado mortal para toda la Humanidad. La división entre los principales accionistas de SQM, de cooperar con la justicia, de la canadiense Potash, o no, de un hijo de la dictadura, Ponce Lerou, es simbólica de dos morales empresariales.


 

Pedir donaciones a los que faltaron a la ética e impedir la corrupción


La Presidenta debería antes que nada, como ya lo dije, pedir en público a los beneficiarios de la especulación inmobiliaria en la que participó su nuera, y provocó un escándalo mediático, que donen esas poco éticas ganancias a una nueva fundación, dependiente de la Moneda, para ayudar a menores que sufren enfermedades como la de Valentina Maureira.

Como también recomendar a las autoridades electas que financiaron sus campañas electorales con boletas ideológicamente falsas, es decir, con fraude tributario, que donen una parte de sus dietas y remuneraciones a la nueva fundación. El Presidente de Uruguay José Mujica lo hizo sin haber cometido falta alguna, por el contrario. Todo ello sin perjuicio de las responsabilidades penales.

Seguir de inmediato con proyectos para impedir la corrupción, con disposiciones claras y sin legalismos, para que todos las entiendan y evitar así el abuso de los resquicios legales. En Chile la colusión ni siquiera es un delito y los beneficios de remisión de la pena y de libertad vigilada salvan de la cárcel a los condendos por crimenes económicos o de cuello blanco, salvo por cortos períodos de prisión preventiva durante el proceso. Es bastante simple agregar a la legislación ese delito, la presidenta ya mandó el proyecto, y suprimir esos beneficios, salvo para los casos de enfermos terminales.

La gravedad de los delitos económicos

 

Hay que tener presente que para la población los delitos económicos son los más graves, debido a que el libre mercado, con distintas intensidades, es ahora una regla mundial de prosperidad y retrocesos, incluso para la China comunista. The Economist la califica de capitalismo de Estado. 
 


Y la economía de mercado para funcionar con éxito debe tener un nivel relativamente bajo de corrupción. Recordemos que Adam Smith, el primer teórico del capitalismo, fue más conocido durante su vida como filósofo moral. Y su obra más influyente en su época no fue La Riqueza de las Naciones, sino La Teoría de los Sentimientos Morales. 

Ello explica que en China ejecuten a los corruptos. Y que en EE.UU. se llegue a procesar a Martha Stewart, una destacada mujer de negocios, escritora y personalidad de la televisión, por vender US$ 70.000 en acciones con información privilegiada.

Llegó al tribunal en un vehículo enrejado y engrillada, como todos, con tacos altos, y al confesar, tener buena conducta anterior y devolver el dinero mal ganado, tres atenuantes, no se le remitió la pena ni se le dio libertad vigilida. Solo se disminuyó su tiempo en la cárcel a solo un año. Cumplió los primeros tres meses en una de alta seguridad, con delincuentes comunes, como todos y, por su buena conducta, el resto, en una menos estricta. No hay privilegios y las condenas pretenden ser ejemplarizadoras.


 

Limpiar el financiamiento electoral

 

Además, enviar de inmediato un primer proyecto de limpieza de las campañas electorales de las autoridades electas, con extrema urgencia, que limite las donaciones con ese fin a los ciudadanos, con un tope de $ 1.600.000 para las presidenciales, una cifra aproximada al máximo permitido a los ciudadanos norteamericanos. Y que se inscriban en el SERVEL. En las demás elecciones, las donaciones deberían tener límites bastante menores.

Como también aumentar el aporte estatal a cada candidato en todo tipo de elecciones, en proporción al número de ciudadanos del respectivo distrito que los apoye ante el SERVEL. Y establecer una franja electoral radial local para todas las elecciones, salvo las presidenciales, que la mantendrán en la TV.

Además, para acercar a la ciudadanía a las autoridades electas, deberían tener no solamente un domicilio, sino también su residencia, desde que se presenten a las elecciones, en la región, circunscripción, distrito o comuna correspondiente. Las autoridades electas que violen las leyes electorales o aplicables a sus cargos durante su ejercicio, como en EE.UU., deberían también ser sancionadas con la destitución.


 

Las indispensables reformas laboral y del suelo
 


Y continuar con la agenda de reformas, primero con la laboral seguida por la del control del suelo, con impuestos a la plusvalía, es decir, al alza de precios de los inmuebles por decisiones administrativas e inversiones públicas, para evitar especulaciones que, como lo demostraron EE.UU. y España hace muy poco, también tienen efectos económicos generales desastrosos.

 

Tengamos presente que en la economía social de mercado alemana hay negociación por ramas y una codeterminación, o sea, participación del trabajo en los directorios de las empresas con más de 500 empleados (entre un tercio y la mitad de los asientos), que participan en todo asunto que interese al personal. Y que el 70 % de las viviendas son del sector público y arrendadas a los ciudadanos, razón por la cual el promedio del patrimonio personal de los alemanes es inferior al de los griegos, a pesar de que el PIB per cápita de Alemania es más del doble que el de Grecia.

Por lo demás, el aire, el agua y la tierra son propiedad de todos desde la Creación, y nuestro deber es cuidarlos. Solo el cielo tiene dueño, es de Dios.

 

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