Jueves, 22 de Junio 2017

En el mes de la Memoria: La Moneda en llamas

Publicado el 07 Septiembre 2012
Escrito por Alvaro Cuadra*

moneda_bombasHay días que marcan a fuego a las sociedades humanas, fechas inscritas para siempre en la memoria de los pueblos. Archivos, documentos y monumentos registrarán aquel acontecimiento para las nuevas generaciones. Cada pueblo conoce y reconoce esa calendariedad que constituye, ni más ni menos, su propia historia.

 

El once de septiembre de 1973 pertenece, por derecho propio, a aquellas fechas trágicas de nuestro país. Una fecha que vive todavía en la memoria viva de muchos, víctimas y victimarios.


La Moneda en llamas mientras los jets revolotean sobre el centro de Santiago y la radio transmite marchas militares. El presidente Salvador Allende se dirige a los trabajadores por una de las últimas radioemisoras libres, cuatro generales inician un Golpe de Estado contra el gobierno constitucional. La soldadesca se despliega en todo el territorio, lo que se empezó en Valparaíso se convierte en un férreo control de patrullas y destacamentos en cada ciudad. Se inauguran muchos centros de detención: estadios deportivos, regimientos, escuelas. Se instituye una voz única a través de los medios de comunicación, la voz de los triunfadores.

 

En muchas esquinas de la ciudad se repiten dantescas escenas, cadáveres de jóvenes estudiantes apilados en el suelo salpicados de rojo sangre, como si unas flores brotaran de sus camisas, cientos de libros incinerados ante la risa de algunos, muchos cuerpos cubiertos de hojas de periódicos dispersos en calles céntricas, otros cuerpos flotan a orillas del río Mapocho. La ciudad está prohibida, un “toque de queda” precede la noche en que serán allanados los barrios populares. Un silencio sepulcral se apodera de las ciudades de Chile, apenas interrumpido por ráfagas de ametralladoras o algún lejano helicóptero.

 

La televisión nos muestra a los cuatro uniformados que pusieron fin al gobierno de la Unidad Popular. Con marcado tono militar, acusan, justifican, amenazan. El presidente de la Corte Suprema ha declarado que el golpe ha sido un acto de legalidad ante un gobierno inconstitucional y varios ex presidentes celebran el Golpe de Estado. Esa misma noche, los “Huasos Quincheros” cantan entre risas en alusión a las últimas horas del presidente Allende. Chile recibe a los vencedores de la jornada con casas embanderadas obligatoriamente. Los estadios, muchos regimientos y escuelas están repletos de detenidos a través de todo el país. Ha comenzado una dictadura militar.

 

La Moneda en llamas ha sido una metáfora de lo acontecido en nuestro país desde aquel triste día de septiembre. Un edificio en ruinas, tal como todo el andamiaje democrático republicano que enorgulleció a Chile durante gran parte del siglo XX. Un edificio que años más tarde sería reconstruido con la misma fachada como una “simulación” casi perfecta de lo que fue, tal como nuestra propia “democracia” que guarda las formas de antaño, pero sin poder disimular su mentira, su carácter degradado de “pastiche” o remedo de aquella forma histórica que conoció nuestro país.

 

Surge una sospecha todavía más inquietante y tenebrosa. Tras lo acontecido hace casi cuatro décadas cabe preguntarse si acaso La Moneda ha dejado de arder. A primera vista la interrogante puede parecer ociosa, sin embargo, la cuestión es radical y quiere subrayar el hecho de que el asedio y la usurpación al poder de la soberanía popular representado en la casa de gobierno no ha cesado desde entonces. Seguimos bajo el “estado de excepción”, la Moneda sigue ardiendo entre volutas de humo desde entonces y sus llamaradas alcanzan a los movimientos sociales en Araucanía y a los movimientos estudiantiles en las calles de nuestras ciudades.

 

Las llamas de La Moneda no son solamente la imagen de un espeluznante pasado. Se trata más bien de un presente, un “ahora de Chile”, en que las llamas de ese averno siguen calcinando nuestra vida cotidiana. Todavía, entre nosotros, un “toque de queda” nos impide recordar; todavía muchos cadáveres no encuentran su tumba; todavía la impunidad de tantos; todavía la ley escrita por el general prescribe nuestra vida, todavía tanto olvido y tanta mentira. La Moneda arde todavía en el dolor que permanece obstinado en el corazón de muchos compatriotas.

 

 

  • *Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS


 

Comentarios   

 
0 #6 alex 18-06-2013 08:34
Salvador Allende solo fue intérprete de grandes anhelos de justicia. Tdas las taras de la sociedad que denuncio y todos las soluciones que propuso siguen vigentes y el mundo de hoy las hace aún más urgentes. No solo fue un gran estadista, un gran humanista y un monumento a la democracia, también fue un gran visionario. A los 40 años del golpe de los cuatro pungas, azuzados y financiados por el imperialismo yanqui, su ejemplo y su memoria siguen viviendo, como también nuestros muertos, torturados, desaparecidos o encarcelados. Como cada año, cada día y cada segundo seguirán vivos y presentes en nuestra memoria y pensamiento.
 
 
+1 #5 libertad joan 08-09-2012 21:23
El 11 ya llega, estamos sobre sus pasos, los días más difíciles para nuestro compañero el Dr. Salvador Allende. La indecisión, la conspiración,la maldita traición, la triada negra venía sentada en su corcel negro en estos días previos a su muerte., Con la muerte de Allende miles de vidas, cambiaron su destino, unos a la muerte, ni siquiera a una tumba , a los ríos, a los mares, a la cal de cemento y otros sin huellas dactilares a la orilla de los trenes. En todos los ríos de Chile aparecían muertos que los propios dueños de fundos se aprovecharon para mandar a matar.En las Universidades también había cadáveres, ejemplo la UTE ( universidad Técnica del Estado ) .No me importan que les moleste recordar., No necesito ir al Muro de la Memoria , para saber lo que los perros envíados por el infame traidor le hicieron a las personas que vivimos aún en este país.No me callaré mientras pueda escribir. Gracias diario que amo.,
 
 
+1 #4 libertad joan 08-09-2012 21:10
Como primera cosa : Excelente artículo señor Cuadra. Como segunda cosa ¿ por qué razón le dará tanta pica a la gente de derecha cuando le recuerdan que, "los muertos corrían por el río Mapocho ,que sobre el puente mataron al cura Alsina, sólo porque había que matar,que llegaba la noche y los helicópteros no dejaban dormir a la pobre gente de las comunas más populares, sacando en pelotas a toda la familia, para buscar "posibles terroristas? ¿ por qué quieren que cerremos la memoria con palos, o con electricidad si fuera posible para personas como Edmundo que se expresa con altanero desprecio, cuando se dirige a los "upelientos" ? ¡Tanto odio en el corazón de un hombre, ni siquiera a los que se nos ha muerto algún conocido o compañero desaparecido tenemos tanto odio en el corazón! ¿será que esa fuerza de 39 años atrás, vive hoy en la gente más pequeña, cuya rebeldía ha quedado demostrada ?
 
 
+1 #3 Nelson Antonio 08-09-2012 20:44
Edmundon Rojas: El único simio enfermo, enfermo de odio y de rencor, eres tú.
 
 
-3 #2 Edmundo Rojas 07-09-2012 11:36
La UP nunca obtuvo el 50 más uno de los votos. Que lo sepan y que se les grabe. Son tan imbéciles como los golpistas. Ah, pero era una Constitución burguesa… y así sigue la estupidez, porque ahora resulta que esa Constitución era buena, y la de ahora mala. Que se refrieguen las entrepiernas para reproducirla, upelientos, burgueses… SIMIO ENFERMO (Ortega y Gasset).
 
 
+2 #1 alexandre 07-09-2012 10:43
Que lo sepan, que se les grave. No se detienen los procesos sociales, ni con el crimen ni con la fuerza.

Salvador Allende
Presidenete constitucional de la Republica.
Palacio de la Moneda 11 de septiembre de 1973
 

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