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¿Es posible que Chile logre su desarrollo sin una estrategia país?

Publicado el 11 Abril 2018
Escrito por Omar Villanueva Olmedo*

1 El estado actual de desarrollo del país.

La historia nacional da cuenta de los medios que se han empleado para llegar al estado actual de desarrollo económico que parece una aventura sin final, iniciada hace más de sesenta años. Para algunos el resultado es aceptable, para otros es muy bueno y para algunos es muy malo, según su concepto de desarrollo en relación con lo que a él le ha ocurrido, su nivel de satisfacción, etc. Estas dudas son consecuencia de que no ha habido autoridad aún, por capaz haya sido, que se propusiera una estrategia país que condujera al estado actual de desarrollo. Es decir, jamás se ha propuesto una estrategia con sus correspondientes escenarios posibles, su objetivo principal y los secundarios, con los recursos, los planes y los otros elementos que hubieran establecido los caminos para que el país llegara, en algún momento futuro, a lograr un desarrollo económico, social, político, tecnológico, ambiental y cultural como el que corresponde al de un país desarrollado.

 

Anteriormente hemos dado nuestra opinión sobre: (a) los beneficios de vivir en un país desarrollado y (b) sobre los escenarios que enfrentaría el país hacia el 2030 y sólo hay uno de ellos que conduciría al desarrollo económico.

En consultas realizadas a muchos distinguidos profesionales de diferentes especialidades, a ciudadanos y a grupos de personas se confirma que la mayoría de ellos sienten que como no se ha presentado esquemas para enfrentar con firmeza el desarrollo económico, tienen la obligación, el derecho y el deseo de proponer formas de evolución o desarrollo futuro, a su mejor saber y entender, y una de esas alternativas es la que se propone en los párrafos siguientes.

2 ¿Por qué en Chile se ha preferido no tener una Estrategia País para lograr su Desarrollo?

Le reconocemos varios beneficios a esta opción: (1) el mayor es que nadie ha tenido que pensar, estudiar, proponer, aplicar y controlar el laborioso trabajo de aunar y consensuar esfuerzos nacionales, proponer un objetivo principal y los objetivos relacionados y darse el largo trabajo profesional que este tipo de instrumento requiere, (2) así ningún ciudadano puede reclamar que determinados objetivos de largo plazo no se cumplieron, porque esos objetivos simplemente no existen y, por lo tanto nadie oficialmente ha tenido que verificarlos, ni responder por ellos (3)  que cuando se dio nacimiento, por parte de diferentes gobiernos, de muy diferentes políticas e instituciones, en los campos de: exportaciones, constitución, potencia agroalimentaria, minería, salud, previsión social,  educación, arte y cultura, fomento, vivienda, justicia, ambiente, siniestros y catástrofes, nadie se responsabilizó de señalar cuáles serían sus resultados y de qué manera apuntaban a cumplir un objetivo nacional, ni hubo preocupación por la coherencia entre sus diferentes objetivos sectoriales y mucho menos  que, por ejemplo, las pensiones, la salud, la educación, etc., deberían  llegar a determinados resultados de nivel aceptable y que esos resultados se controlarían para enmendar los rumbos si se desviaban, aparte de que cada avance tuviera un incremento en el ingreso  del país (PIB) y en el desarrollo humano de su población (IDH).

Y así,  si Ud. revisa su experiencia se encontrará, que, por ejemplo: (a) la infraestructura nacional de puertos, aeropuertos, carreteras, túneles y puentes afectan el desarrollo del país, es estrecha, peligrosa y cara;  (b) la educación superior gratuita está limitada a menos de un cuarto (257.000 estudiantes) de los potenciales candidatos (1.162302); (c) aproximadamente el 50 % del territorio en manos del Estado tiene una escasa utilización; (d) con una costa de más de 4.000 kilómetros y casi 60.000 buzos y pescadores artesanales, casi no consumimos alimentos del mar;  (e) la basura es un problema nacional y lo mismo ocurre con la salud, las pensiones, la sindicalización o la inseguridad, desarrollo tecnológico e innovación, etc. Y no se sabe cuándo se aplicarán las acciones coherentes tendientes al desarrollo del país, porque parece anticultural amarrarse con objetivos a cumplir, en, por ejemplo, 10, 20 o 50 años más.

Por ejemplo, en la reciente reforma de la educación, esfuerzo muy necesario, no sabemos que se haya hecho el avalúo de su proyección de costos y de beneficios en sus primeros 10, 20 o 30 años, que se hayan establecidos los objetivos que se deberían cumplir y la rentabilidad social y económica de la misma. Y si alguien lo hizo y no incluyó el concepto de “calidad de la educación” sus resultados debieran ser de poquísimo valor, y todo por ahorrar frente a una inversión tan cuantiosa (por nadie identificada), en un terreno como la educación, que en el mundo desarrollado está en vías de enormes transformaciones.

Y, así, suma y sigue mas parece que a muchos acomoda la falta de un objetivo país principal de largo plazo y los correspondientes objetivos para los sectores claves: conducta común y natural en países subdesarrollados.

3 ¿Cuáles son los beneficios de tener una Estrategia País?: Anticipar o Improvisar

Hay varios países que se han desarrollado de manera sobresaliente porque hicieron algunas acciones relacionadas con diseñar una forma de evolución futura, con las dificultades del caso, y que con el tiempo lograron transformar sus economías y sus formas de vida de manera substancial. Estamos conscientes que el desarrollo que la población nacional espera es mucho más que montos de del PIB anual o del ingreso per cápita, pero esos indicadores tienen la gracia de que son medidas de uso internacional que facilitan comparar, entre países, los avances en materia de desarrollo económico. Además, de que gracias al uso eficiente y efectivo de esos recursos que se crean es que se pueden financiar muchos de los indispensables servicios sociales que son tan requeridos ahora y que lo serán, probablemente, mucho más en las próximas décadas.

Por ejemplo, países tan variados como Corea del Sur, Irlanda, China, Islandia y Singapur han crecido en sus economías de manera muy superior a otros y la han hecho porque se propusieron llegar a esos niveles, y no fue el resultado de eventos incontrolables, como el alto precio de alguna materia prima, o la disponibilidad de recursos escaso y de alta demanda. Fue mucho más que eso. Eligieron una palanca principal y otras relacionadas que, si crecían y se mantenían en el tiempo, independiente de los gobiernos, de las coaliciones o de las crisis, deberían llevar al país a su desarrollo. Esta es la base pivotal de una estrategia que aparentemente ha faltado que sea sostenible en nuestro país.

Con una visión amplia se puede comprender que, de 199 países, reconocidos por la página web “datosmacro.com”, sólo hay 29 (15%) que tienen un “PIB per cápita” (PPC) que sobrepasan los 30 mil euros anuales, o sea, son países desarrollado, y entre ellos hay sólo dos que son productores de materias primas, y en esos casos es el petróleo. Y, por otra parte, no se encuentra países “desarrollados” que tengan un PPC de país “subdesarrollado”.

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PARTE II  ) 

 

4 ¿Es que acaso el país tiene una estrategia implícita y no enunciada?

El Banco Mundial publicó el 11 de enero de 2011 una “Estrategia de Alianza con el País” en la que se menciona el “establecer las bases para alcanzar el estatus de país desarrollado de ingresos altos para 2018” con 3 áreas estratégicas: (1) mayor competitividad, incluyendo la modernización del estado (2) incrementar el número de puestos de trabajo y mejorar la calidad del empleo y (3) promover la inversión. Esta asesoría - entre muchas otras- habría tenido un costo de alrededor de 7 millones de dólares. Y como se puede constatar hoy día no hemos llegado al desarrollo, el cual se posterga, por ahora, otros 8 años más y suponemos que mientras no se elabore una estrategia país, se volvería a postergar una y otra vez.

Por otra parte, El Programa de Gobierno actual propone el desarrollo del país en unos 8 años más, pero no se indica el objetivo principal, ni los elementos esenciales de una estrategia, ni las palancas antiguas y “nuevas” o innovaciones que utilizará, aunque vale la pena recordar que en el pasado la economía nacional ya ha tenido tasas de crecimiento anual del PIB del orden del 10%, que si se hubieran repetido hoy día si seríamos un país desarrollado.

De una revisión conceptual, realizada por nuestros colaborantes, se podría decir, que hasta ahora ha habido una  estrategia país implícita y sería del siguiente tipo: “producción interna para el consumo interno, exportación de recursos naturales e importación de todo el resto y sin establecer de qué manera ayudan a lograr un inexistente e indefinido objetivo principal del país, y sin identificar por lo tanto  el dueño o responsable de esa indefinición”, en otras palabras simples, esta descripción de la estrategia país implícita destaca: (1) los sectores  y sus recursos, (2) las posibles ventajas competitivas, (3) los mercados o clientes, (4) pero no se define uno o más objetivos a lograr, por lo que los resultados que se han obtenido en las últimas décadas han sido dejados a lo que ocurra. Esta habría sido la estrategia que se ha privilegiado desde que volvió la democracia, hace casi 30 años.

En pleno siglo lo anterior descripto es muy poco original e innovador para un “modelo de economía” que se planteó y se puso en marcha en los inició de los 70, y que se ha mantenido, a pesar de numerosos cambios. Los resultados económicos de los últimos cuatro años, lamentablemente para la población, han servido para que se discuta ampliamente sobre si un bajo desarrollo económico es producto de dos componentes exógenos a los incumbentes: (1) las políticas internas o (2) de lo que ocurre en el mundo exterior, o sea, que las personas y empresas no pueden hacer nada por revertir esas situaciones y sólo hay que esperar que la “buena suerte o el azar” produzca resultados superiores. En estas discusiones se ha invertido muchos recursos, en vez de destinarse a construir un camino común que nos lleve al ansiado desarrollo integral económico y humano.

En círculos internacionales se habla de la Gran Estrategia para un País como:

(1) “la elección y el cumplimiento de un objetivo principal de largo plazo (educación, crecimiento industrial, turismo, ocupación y costo de la mano de obra, servicios de carácter internacional, etc.), que empuja a los diferentes sectores a desarrollarse,

(2) una evaluación exhaustiva de los recursos del país y una clasificación de esos recursos altamente organizada para lograr el objetivo”, como lo propuso Razvan Sibii.

(3) es probable que haya que agregar a esa definición la evaluación de las oportunidades y las amenazas internas y externas, así como, las fortalezas y las debilidades del país, y las condiciones más favorables para la innovar, emprender y competir.

5 ¿Hay que imaginar nuevos e innovadores pasos a seguir para ser un país desarrollado?

Esta nota tiene por objeto interpelar a las autoridades sobre la necesidad de que el nuevo gobierno entregue alguna respuesta sobre si espera lograr que Chile sea un país desarrollado hacia el 2030 “con o sin” el diseño y aplicación de una Estrategia País.

Aunque en este primer mes de gobierno se ha levantado la señal de por lo menos un economista de que ese objetivo de desarrollo meta gubernamental no se lograría, existen muchos ciudadanos a los que nos gustaría que se abrieran las conversaciones para avanzar en un camino más certero al desarrollo económico nacional.

Por eso terminados reiterando que una Estrategia País es una declaración que determina la esencia de lo que hay que hacer sostenidamente en el tiempo para conseguir un objetivo principal que debe impulsar el desarrollo de otros objetivos sectoriales y emprendimientos, y al final, alcanzar en el futuro el desarrollo nacional, en unos escenarios predefinidos para lo que se hace imprescindible contar con una Agencia de Estudios del Futuro (ADEF). La estrategia país debe tener un propietario o responsable de que funcione y se logren el o los objetivos y donde ese propietario debiera ser el responsable del Poder Ejecutivo (a falta de contar con un Poder Directivo Nacional que sugerimos desde hace mucho tiempo). Pero por sobre todo debe existir el carácter, la iniciativa, la innovación, la voluntad y el coraje, poco habitual en algunos líderes, para romper la mediocridad del subdesarrollo en que estamos sumidos.


En este caso, la estrategia de un país se define a través de un conjunto limitado de conceptos que deben ser manejados para conseguir el resultado esperado y que orienta a todos los recursos disponibles, públicos y privados sostenidos en el largo plazo. Esta línea central de desarrollo es, desde luego, compatible con el funcionamiento de múltiples otras actividades productivas que pueden ser parte esencial o complementarias a la estrategia o que pueden estar directamente relacionada con ella.

 

Como consultores de empresas en materias de futuros, estrategia y sistemas inteligentes esperamos promover el interés de muchas: instituciones, empresas y asoc empresariales, actores sociales, ciudadanos y sus representantes, a la academia y centros del pensar y a políticos con visión de estado. Esperamos haberlos motivado sobre este importante tema, e invitarlas con humildad a que expresen sus diferentes puntos de vista como su aporte a la definición de una Estrategia País Consensuada (EPC) que nos conduzca de una vez por todas al desarrollo… para todos; considerando que una parte de la población nacional afortunadamente ya vive y disfruta ese estado deseado.

 

(*) Artículos relacionados: “Qué es vivir en un país desarrollado” / “Programas de Gobierno para el desarrollo” / “Tres escenarios para el desarrollo”.

 

 

Omar Villanueva Olmedo

Director OLIBAR Consultores Lic. Ing. FEN Universidad de Chile

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