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Economía

Chile, camino al paraíso tributario

Publicado el 18 Febrero 2014
Escrito por Julián Alcayaga O. (ONG Chile-Cobre)

Cuando el terremoto del 27 F hizo necesario aumentar los recursos del Estado para la reconstrucción, el Presidente Piñera hizo aprobar la Ley 20.469 que modificó el impuesto específico a la minería –el mal llamado “royalty”-, persiguiendo aumentar en algunos cientos de millones de dólares la recaudación proveniente de las mineras.

 

A raíz de este aumento del “royalty”, se publicaron profusos “estudios” y análisis del gobierno y  las mineras, que sostenían que la tributación total de la minería se situaría entre las más altas del mundo. Sumando impuesto a la renta y “royalty” se alcanzaría al 41%, lo que a la vez sería la tributación más alta que jamás hayan pagado las empresas mineras en Chile. Ambas afirmaciones son falsas:

 

En los países del OCDE, organización a cual Chile se jacta de pertenecer,  la tributación sobrepasa el 50%, sumando tributación de la empresa y tributación personal del empresario. En Chile solo se paga el impuesto personal a la renta: el impuesto de primera categoría, que pagan las empresas, es deducible del impuesto personal y en consecuencia se les devuelve a los empresarios.

 

Por otra parte, una tasa de 41% está muy lejos de ser la mayor que han pagado las empresas mineras en Chile: hasta la Nacionalización del cobre en 1971, las mineras extranjeras pagaban un impuesto de 52,5% sobre las utilidades.

 

En 1977, el DL 1748 -que modificó el DL 600- otorgó por primera vez invariabilidad tributaria por 20 años a la inversión extranjera. Quienes se sometían a esta invariabilidad debían pagar un impuesto adicional a la renta de  49,5%, que era 14,5% superior al impuesto adicional general que era y es actualmente de solo de 35%. El marzo de 1993, con la Ley 19.207, la tasa de la invariabilidad tributaria pasó de 49,5% a sólo 42%.

 

Esta tasa de 42% estuvo vigente hasta el año 2005, cuando con la Ley 20.026 de Impuesto Específico a la Minería (o royalty 2), las mineras tuvieron que renunciar a la invariabilidad tributaria de 42%, quedando sometidas a la tributación general de 35%. A ese 35% se debía agregar el 4% de nuevo impuesto específico a la minería, y la tributación total pasó a 39%, es decir 3% menos de lo que las mineras pagaban hasta el 31 de diciembre de 2005.

 

Ahora, con la Ley 20.469 de modificación del royalty del Presidente Piñera, el lobby del cobre a través de su prensa sostuvo que la tributación total de las mineras subiría hasta el 41%, “la más alta jamás pagada en Chile”. Sin embargo esta ley de “aumento” tributario fue un fiasco, porque en los años 2012 y 2013 la recaudación del royalty es apenas la mitad del año 2006.

 

Pero aunque fuera cierto que se alcanzó el 41% de tributación para las mineras, como hemos visto, es mucho más baja que el 52,5% de antes de la nacionalización, inferior al 49,5% de Pinochet a partir de 1977, y aún menor al 42% de la Concertación a partir de 1993. En consecuencia existe aún un amplio margen para aumentar la tributación de las mineras extranjeras hasta el 49,5% que tenían que pagar en tiempos de Pinochet.

 

La casi la totalidad de las empresas mineras iniciaron sus inversiones en Chile antes de 1993, cuando la invariabilidad tributaria era de 49,5%, y no pueden alegar ahora cambios en las reglas del juego,  si se les vuelve aumentar hasta el 49,5% que existía hasta 1993. Aumentar la tributación minera, no solo se justifica porque es aún muy baja, incluso con el nuevo “royalty”, sino y sobre todo, porque desde la Ley 20.026 ya no existe invariabilidad al impuesto a la renta. La actual invariabilidad tributaria concierne sólo el impuesto específico a la minería, la patente minera y un factible verdadero royalty o regalía minera.

 

Se debería aumentar el Impuesto Adicional a la Renta (35%), que pagan los extranjeros que tienen ingresos de fuente chilena, cualquiera sea su actividad. Dicho impuesto era de 40% hasta 1987, y nada impide que vuelva a ser de 40% porque no beneficia de invariabilidad tributaria, y además no existe ninguna razón para que los empresarios extranjeros paguen menos que los empresarios chilenos sujetos al 40% de Impuesto Global Complementario, es decir, 5% más que los extranjeros.

 

Es una discriminación arbitraria que los empresarios extranjeros paguen menos impuestos que empresarios chilenos, y por consiguiente aumentarlo a 40% no es justo solo económicamente sino también desde el punto de vista constitucional en virtud del principio de igualdad ante la ley.

 

Es hora de poner los puntos sobre las ies y ajustar la tributación minera, porque necesitamos esos recursos para financiar la educación pública gratuita, como era hace 60 años cuando producíamos 11 veces menos cobre que hoy día.

 

La mayoría parlamentaria de la Nueva Mayoría en el Congreso Nacional basta para aprobar este acto de justicia. Pero ¡Oh dificultad! La Nueva mayoría tiene un programa que no contempla educación pública gratuita y no toca ni con el pétalo de una rosa a la  minería. Y según los jerarcas de esta coalición: el programa se respeta.

 

Su proyectada reforma tributaria, en vez de aumentar el impuesto a los empresarios extranjeros a 40%, ¡rebaja el impuesto a los empresarios chilenos de 40% a 35%! La cancha se empareja rebajando el impuesto a los más ricos y no tocando a los extranjeros, con especial cuidado de no tocar a las mineras extranjeras. Vamos camino al paraíso tributario. Ahora solo es de esperar que cuando falten recursos para cumplir el programa ¿?, no nos vuelvan a aumentar el IVA, que era sólo de 16% en 1989, al terminar Pinochet.

 

Los golpes del dólar en América Latina

Publicado el 05 Febrero 2014
Escrito por Dinero.com

 

En los últimos siete meses la presión del dólar sobre el valor de las monedas de América Latina se ha disparado. El fenómeno es regional, pero ha afectado a dos países de manera particular: Argentina y Venezuela.

 

El jueves de la semana pasada el peso argentino (a tasa oficial) cayó más del 11% en un solo día y se convirtió en uno de los disparadores de una crisis de las monedas de los mercados emergentes (países en desarrollo), desde Brasil hasta Turquía, India, Indonesia y Rusia. La depreciación del peso argentino fue de 24,23% en 2013.


La misma semana el gobierno de Venezuela introdujo ajustes al sistema de control de cambios que rige desde hace más de una década y anunció un sistema de cotización por bandas que, en la práctica, implica una devaluación del Bolívar Fuerte en casi en un 100%, para muchos productos y servicios. Otras monedas latinoamericanas también sufrieron en 2013: el real brasileño se depreció 12,96%; el peso de Chile cayó 8,97% y el de Colombia bajó 8,63%; y el sol en Perú perdió 9,21%. Esta tendencia se acentuó este mes de enero. Sin embargo, los casos venezolano y argentino son especiales.

Según el economista mexicano Oscar Ugarteche, autor de "La arquitectura financiera internacional" y coordinador del Observatorio Latinoamericano, la mayor presión sobre Argentina y Venezuela se debe a la inflación. "La presión sobre las monedas latinoamericanas ahora es global por los cambios que está registrando la política monetaria estadounidense. Pero a este panorama internacional difícil se añade la alta inflación en Argentina y Venezuela. Cuando hay inflación alta los agentes económicos suelen buscar refugio en lo que pueden. En muchos países de la región el refugio tradicional es el dólar", indicó a BBC Mundo.

La liebre inflacionaria
La inflación en Venezuela ha superado los 20 puntos porcentuales en los últimos cinco años: en 2011 alcanzó un 29%, en 2012 un 20%, en 2013 un 58%. En Argentina varía entre el desacreditado índice oficial que registró un aumento de los precios del 10,9% el año pasado y un no menos incierto de distintas consultoras económicas que lo ubicaron en promedio en torno al 28%.

El camino que tiene la mayoría para mantener o mejorar su poder adquisitivo es conseguir aumentos salariales. A pesar del aumento de la inflación en los últimos siete años, en Argentina el poder adquisitivo de la mayoría se ha mantenido mediante las negociaciones salariales y aumentos financiada por el Estado para los sectores más vulnerables.

Esto no parece haber desbarrancado la economía. Según la CEPAL el crecimiento del PIB fue de un 4,5% el año pasado.

En Venezuela la carrera de ingresos versus precios en el marco del dólar ha tomado además la tangente de un creciente desabastecimiento de productos básicos e importados. "El tema son los agentes económicos de peso. ¿Qué hacen ante la inflación? El dólar no es el único refugio. La leche, productos básicos o cualquier bien del hogar (electrodomésticos, por ejemplo) pueden servir para esa función de guardar el valor. Por eso hay grandes niveles de escasez en Venezuela. Los agentes se pasan del mercado monetario al de bienes. Se compran partidas enteras de objetos transables y se espera a que suba el precio con el objetivo de guardar el valor frente a la inflación. Esto termina distorsionando la economía", señala Ugarteche.

Si en Venezuela esto se traduce en desabastecimiento de productos básicos, en Argentina el fenómeno está vinculado a la liquidez de dólares. Según estimaciones privadas, los poderosos exportadores de soja tienen cerca de US$4.000 millones de soja sin vender (más de 8 millones de toneladas) porque los productores esperan a que haya un tipo de cambio más favorable.

Estos valores ingresarían al fisco casi US$1.400 millones, algo que aliviaría la actual presión alcista de la moneda estadounidense.

Cazar la liebre
La fuga de capitales y la búsqueda de refugio en el dólar es un fenómeno regional. La diferencia es que Argentina y Venezuela intentaron combatirla con medidas de control de divisas. El 5 de febrero de 2003, el entonces presidente Hugo Chávez planteó la creación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) para detener la fuga de capitales, evitar la depreciación de la moneda y limitar la disminución de reservas.

Argentina siguió un camino similar a fines de 2011, poco después de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, imponiendo crecientes restricciones a la adquisición de divisas extranjeras por parte de particulares y empresas. En ambos casos, el control terminó en un mercado desdoblado, con dólar oficial y mercado negro.

En Argentina la diferencia ha sido casi de 100%, mientras que en Venezuela hoy en día el valor de la divisa no oficial es siete veces mayor. "Para ejercer el control se necesita una estructura administrativa e institucional muy grande. Si la moneda está sobrevaluada, la única manera es devaluar para que resulte más beneficioso liquidar los dólares en el país", indicó a BBC Mundo el profesor de Economía Política de la Universidad de Crento, Italia, Giorgio Fodor.
En un primer momento el control puede funcionar.

En Venezuela inicialmente se detuvo la salida de dólares -estimada en ese entonces en US$5.100 millones en 2003-, y la medida se tomó en un momento en que la industria petrolera estaba paralizada por una huelga. Pero para 2011 la salida de capitales superaba los US$20.000 millones.

El futuro
Argentina y Venezuela tienen a favor que su deuda externa pública y privada en dólares no es alta. En el caso de Venezuela se le suma que sus ingresos en dólares por petróleo le dan un colchón para ataques especulativos. "Creo que en eso Venezuela es diferente a Argentina porque tiene muy fuertes ingresos en dólares por el petróleo y tiene acceso a los mercados de capitales", indicó a BBC Mundo Mark Weibrost, codirector del "Center for Economic Policy and Research" de Washington.

No es la situación de Argentina que tiene virtualmente cerrada la opción de financiarse en el exterior desde que declaró la cesación de pagos de la deuda externa en 2001. Ahora, el gobierno de Cristina Fernández adoptó dos medidas que había evitado durante bastante tiempo para contrarrestar el vendaval que se desató la semana pasada cuando dejó de intervenir en el mercado de divisas para controlar el dólar.

La nueva autorización -con limitaciones- para adquirir dólares y la decisión del Banco Central de aumentar la tasa de interés para los ahorristas.

Según el ex ministro de hacienda del Brasil, Luis Carlos Bresser-Pereira, el gobierno está en el camino adecuado. "El problema del gobierno argentino es que intentó combatir la inflación dejando que la moneda se apreciara. Con una moneda sobrevaluada se termina en este tipo de situación", indicó a BBC Mundo. "Creo que con las medidas del nuevo ministro de Economía el peso está recuperando su valor competitivo. Si se recobra la confianza de las empresas, Argentina recuperará el superávit de cuenta corriente, con lo que saldrá de la crisis. Pero tendrá que resolver el problema de la inflación", agregó.

 

Banquete de ricos y sopita de pobres

Publicado el 05 Febrero 2014
Escrito por Daniel Samper Pizano

 

El impúdico contraste entre las reuniones de Davos y La Habana muestra por qué la desigualdad es hoy una grave amenaza mundial.

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La Concertación (NM) y la minería

Publicado el 03 Febrero 2014
Escrito por Julián Alcyaga O (ONG Chile-Cobre)

 

Según un informe entregado al Senado por el Servicio de Impuestos Internos en el año 2003, hasta esa fecha, sólo una minera extranjera había pagado algo de impuesto a la renta en Chile. Las otras no habían pagado UN SOLO PESO de impuesto a la renta. Peor aún, tenían pérdidas tributarias acumuladas de US$ 2.700 millones, deducibles de futuras ganancias, lo que quiere decir que la mayor parte de estas mineras continuarían sin pagar impuesto a la renta los años 2004, 2005, 2006, hasta que desaparecieran esas pérdidas acumuladas.

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¿Qué hará la Presidenta Bachelet con el Banco-Estado? La necesidad de su transformación

Publicado el 29 Diciembre 2013
Escrito por Roberto Pizarro

En Chile las pymes y microempresas son responsables del 80% del empleo. Los programas públicos para apoyar a las pequeñas empresas son de escasa envergadura y el crédito bancario para éstas se caracteriza por su elevado costo. Llama la atención que las líneas de CORFO en asistencia técnica, programas de fomento, apoyo tecnológico, desarrollo de proveedores, han sido concebidas como “planes pilotos”, lo que confirma la idea de transitoriedad que se tiene sobre el sector.

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