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Jugando con la DC

Publicado el 26 Octubre 2016
Escrito por Ricardo Candia Cares

Jugar con la DC es correr un alto riesgo: si pierdes te traiciona.

 

Ha sido así desde que el mundo es mundo. Sin ir más lejos el lúdico Allende quiso jugar a democrático y en breve la DC impulsó el golpe de Estado, asesoró y defendió a Pinochet en Chile y el exterior, dispuso cuadros para la gestión de su gobierno y entregó a mucha gente perseguida.

 

 

Y cuando Pinochet quiso jugar con ella, simplemente volvió a cambiar de bando. Es que con la Democracia Cristiana no se juega. Sus mentores del Departamento de Estado se lo tienen prohibido.

 

La historia de este partido poco dado al juego tiene muchos manchones oscuros. O rojos si se quiere: en 1966 el gobierno de Frei Montalva masacró a los mineros del yacimiento de cobre de El Salvador y poco después, en 1969, a los pobladores de Pampa Irigoin, en Puerto Montt.

 

Recordemos además que documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos demostraron que el financiamiento de la Democracia Cristiana por parte de la CIA no fueron inventos.

 

El Informe del Comité Church del senado norteamericano que develó la intervención de la CIA en los sucesos entre los años 1970 y 1973, dice: “A comienzos de 1971 fondos de la CIA permitieron que el PDC y PN compraran sus propias estaciones de radio y diarios”.

 

Y agrega: “13 de noviembre de 1970, el Comité 40 aprueba 25.000 dólares para apoyar candidatos de la Democracia Cristiana. El 22 de marzo de 1971, el Comité 40 aprueba 185.000 dólares adicionales para apoyar al Partido Demócrata Cristiano. El 10 de mayo 1971, el Comité 40 aprueba 77.000 dólares para la compra de una imprenta para el diario del Partido Demócrata Cristiano. La imprenta no se compra y los fondos son utilizados para apoyar el diario. El  26 de mayo 1971, el Comité 40 aprueba 100.000 dólares para ayuda de emergencia que permita al Partido Demócrata Cristiano pagar deudas de corto plazo”.

 

Recordemos, además, aquel grupito de connotados cuadros democratacristianos que asesoraban al presidente de El Salvador, José Napoleón Duarte, en plena guerra civil, entre ellos al ex Ministro del Interior Jorge Burgos y el hombre de la CIA Gutemberg Martínez. No andarían comiendo pupusas y tamales.

 

Por eso no hay que tomar a la ligera la amenaza que la otrora socia y amiga de la presidenta, la senadora  Carolina Goic. Esta gente está acostumbrada a la traición. Consideran que es una reacción normal cuando sus ideas o gestiones no cuentan con la simpatía o la venia de sus siempre disponibles socios. O estás de acuerdo conmigo o eres mi enemigo.

 

La verdad sea dicha, la Democracia Cristiana es un partido de derecha. Otra cosa es que entre sus filas haya quienes crean que sus ideales cristianos pueden tener una expresión terrenal mediante la política a partir de la adscripción a un partido que se nutre de un anticomunismo genético. Y por cierto, de lo que reciben de los empresarios para el disfrute de la vida o para el despliegue de sus campañas.

 

No hay escándalo de corrupción en la que algún destacado militante DC no haya sido protagonista. El cocinero por excelencia, y eterno hombre público, Andrés Zaldívar, recibió por cuatro años seguidos financiamiento de Aguas Andinas bajo el expediente de asesorías tan innecesarias como caras.

 

Y en la podrida ley de pesca, los nombres asociados a empresarios democratacristianos son abundantes.

 

La Democracia Cristiana utiliza el poder del Estado para sus propios intereses. Y su condición para asumir responsabilidades de gobierno es instalar a sus cuadros y distribuir beneficios a sus clientes. Y cuando sienten amenazadas sus prebendas, entonces golpean la mesa y lo tensionan todo.

 

Pero la pataleta democratacristiana no tiene que ver solo con los escuálidos números electorales y las desavenencias en el matrimonio mal avenido llamando Nueva Mayoría. Recordemos que el Ministro del Interior es un hombre DC.

 

Las alarmas son más profundas y vienen de Valparaíso. Un ministro más o uno menos,  da lo mismo. Lo que de verdad interesa y molesta, es que el régimen y la dubitativa tanto como deprimida presidenta Bachelet, no hay hecho lo necesario para evitar la emergencia  del nuevo Alcalde porteño, Jorge Sharp

 

Esas gentes desordenadas y poco respetuosas mostraron un mal ejemplo que el sistema está advirtiendo por la vía de la histeria DC.

 

Y cualquier cosa menos esa.

 

 

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