Lunes, 24 de Abril 2017

Lecciones de la huelga de Escondida: La dignidad minera

Publicado el 09 Abril 2017
Escrito por Arnaldo Pérez Guerra

Cuarenta y cuatro días duró  la huelga en Minera Escondida, la paralización más extensa  en la historia de la minería chilena. Los trabajadores rechazaron dos ofertas de la empresa y para dar término a la negociación colectiva, el sindicato se acogió al artículo 369 del Código del Trabajo, que permite extender el contrato colectivo por otros 18 meses, renunciando al reajuste salarial y al millonario bono de término de conflicto que les ofrecían. Cuando retomen las negociaciones, los mineros tendrán como piso el actual contrato colectivo. En un año y medio más se negociarán las nuevas condiciones laborales  y los trabajadores anuncian que ya están preparando la próxima batalla.

 

 

Al dar por concluida la huelga, Patricio Tapia Lazo -presidente del Sindicato N° 1-, señaló: “Con esta decisión se fuerza un contrato colectivo por 18 meses, contados desde el 1º de febrero de 2017, debiendo iniciar una nueva negociación el 1º de junio de 2018, bajo las normas de la reforma laboral que contemplan, para trabajadores antiguos y nuevos, el piso de negociación de contrato colectivo vigente. Hemos resguardado así el futuro de las nuevas generaciones de trabajadores de esta empresa”. El vocero y tesorero del sindicato, Carlos Allendes Picón, agregó: “Aseguramos todos los beneficios ganados hasta el momento. Volveremos a negociar con la nueva reforma laboral. Se hace una extensión del contrato vigente, no vamos a perder nada. Es un triunfo y un regalo para las futuras generaciones… Y no permitiremos despidos. Con unidad, fuerza y dignidad pudimos imponernos ante este plan maquiavélico de la empresa de pretender destruirnos como sindicato y como trabajadores para precarizar la mano de obra de este país. En la próxima negociación partimos con todos los beneficios que ya tenemos ganados”.

Tras la decisión del sindicato, Minera Escondida amenazó con despidos: reestructuraciones en la compañía, lo que podría significar desvinculación de trabajadores.  Carlos Allendes, reitera: “No permitiremos ningún despido. Si intentan amenazarnos es problema de ellos, si quieren perder otros mil millones de dólares no tenemos ningún problema. Estamos dispuestos a paralizar si echan a un solo compañero”.

Según la Minera Escondida, sus ingresos no percibidos producto de la huelga superan los 890 millones de dólares. Se habrían dejado de producir 150 mil toneladas de cobre.

 

DIGNIDAD MINERA

Los dirigentes sindicales explican que la minera, tras recibir del sindicato propuestas de acuerdo, informó que su postura definitiva era hacer diferencias de remuneraciones y beneficios con los trabajadores nuevos, a fin de abaratar el costo de la mano de obra futura. Rehusándose así a establecer en los términos actuales beneficios como salud, indemnización por años de servicio y bonos fijos y variables, confirmando que el objetivo empresarial era precarizar las condiciones de los trabajadores: “Ante esta posición intransigente  que se quiso introducir como un precedente nefasto, no sólo para los trabajadores de Escondida sino para todos los trabajadores de Chile, nuestro sindicato  comunicó a la empresa que las conversaciones no tenían ninguna posibilidad de alcanzar un acuerdo. Nunca estaríamos disponibles a renunciar a conquistas históricas, sea cual fuere el monto de los denominados bonos de término de negociación”, dice Carlos Allendes.

Según el sindicato, Minera Escondida es la minera “más productiva y rentable del mundo”.

Al poner fin a la huelga de 44 días, el sindicato señaló que previa información y ratificación por unanimidad de los trabajadores, “el directorio ha adoptado la decisión de ejercer la facultad prevista en el artículo 369 del Código del Trabajo. Hemos resguardado así el futuro de las nuevas generaciones de trabajadores de esta empresa. Desde un comienzo de la huelga le informamos a la empresa y a las autoridades, que este sería el desenlace de la negociación si se insistía en afectar los derechos y conquistas laborales. Le advertimos que nos obligaban a producir el mayor costo histórico de una huelga en el país, con el objeto de que BHP entienda por muchos años las consecuencias que le traerán una política equivocada con sus trabajadores. Las pérdidas en ventas para BHP, actuales y futuras por la huelga -dada la demora en la normalización de las operaciones-, superarán los 1.000 millones de dólares. Cada vez que BHP intente afectar nuestros derechos y beneficios, esta será nuestra reacción, para lo cual los trabajadores han decidido prepararse desde ya para la próxima negociación. El sindicato ha declarado el 23 de marzo como el Día de la Dignidad Minera, programando actividades de festejos con los trabajadores en nuestro campamento de huelga. Hemos protagonizado la lucha sindical más importante del país en las últimas décadas y orgullosos de ello, esperamos que sirva de ejemplo a todos los trabajadores de nuestra patria”.

La Minera Escondida distribuyó “informativos” explicando las consecuencias de la aplicación del artículo 369 del Código Laboral: “Quedan en evidencia los intentos de la empresa por convencer de lo ‘malo’ que sería para los trabajadores que aplicáramos la facultad del artículo 369. La empresa traspasó la línea de la mínima buena fe -ya lo hizo cuando se negó a pagar las gratificaciones y cuando se anunció un lock out fuera de los plazos legales-”, dice Carlos Allendes.

 

FORTALEZA SINDICAL

La última oferta de Minera Escondida fue un bono de término de conflicto de 11,5 millones de pesos y un reajuste de remuneraciones de acuerdo al IPC. Los trabajadores habían pedido un reajuste de 7% en los saslarios, un bono de término de conflicto de 25 millones y la mantención de todos los beneficios. “Nos acusaron de intransigentes por resistir de manera firme una inédita ofensiva patronal que buscó maximizar las utilidades de inversionistas extranjeros a costa de las condiciones de los trabajadores. Esta lucha es un símbolo; si se doblegaba al sindicato más fuerte del país, no habría esperanzas para el resto de los trabajadores de obtener a través de su organización sindical el mejoramiento de las condiciones laborales”, agrega Allendes. Añade que la Minera Escondida inició una campaña de amedrentamiento: “Buscaban atemorizarnos, a nosotros y a nuestras familias. Anunciaron un posible cierre de la empresa de mantenerse la huelga y el intento de reemplazar a los trabajadores para reiniciar la producción. Querían responsabilizarnos de no ‘dialogar’. Minera Escondida ha anunciado que dentro de los próximos ocho años la dotación de trabajadores será de un 50% de mujeres. Vende esa idea como un avance en la integración de mujeres al mundo laboral. Lo que no dice es que busca el abaratamiento de la mano de obra con contrataciones con menores condiciones económicas.  Hoy el 90% de la dotación es masculina, de modo que no es difícil darse cuenta de cómo se reducirá al 50% proyectado. Esto es lo que está en juego”, dice el vocero.

 “Había conciencia en la empresa -señala el sindicato- que la reforma laboral que se inicia el 11 de abril dificultaría imponer estos cambios, ya que la nueva ley contempla el piso de negociación, que obliga a la empresa a mantener los beneficios. Además, la empresa calculó que la huelga empujaría el precio del cobre y el valor de las acciones de BHP Billiton, de forma que los costos no serían graves para los accionistas. Todo lo anterior tendría como respaldo la fuerte campaña comunicacional del Consejo Minero, con la complicidad del gobierno, en cuanto a que habría una supuesta crisis en la minería nacional. Esta estrategia de la empresa se presentó a los ejecutivos superiores de BHP. Allí los encargados de Escondida comprometieron un resultado, con determinados costos y plazos, como todo proyecto minero. Los números finales  convencieron a los jefes en Chile y en Australia, y se dio luz verde al ‘proyecto’ para encarar la huelga”.

Esa estrategia comenzó a resquebrajarse cuando se constata que el sindicato tenía convenios de créditos, que le permitirían soportar la huelga por dos meses: “Un segundo golpe demoledor sufrió la empresa con la orden de pagar las gratificaciones, ya que eso daba otro soporte económico a los socios, pudiendo prolongar  la huelga otro tiempo más. Sabemos que algunos ejecutivos discutieron largas horas para evitar ese pago, pero se optó por cumplir la orden del tribunal ya que no sería sostenible ante el país que no se cumpliera. La organización, el despliegue en terreno, el sistema de turnos para cumplir la huelga y las comunicaciones, eran otros elementos que le dieron una gran fortaleza al sindicato”, concluyen los dirigentes.

 

ARNALDO PEREZ GUERRA

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