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El plebiscito de NO+AFP, un proceso de acumulación de fuerzas

Publicado el 17 Octubre 2017
Escrito por Paul Walder

Hacia finales de la primera semana de octubre, el plebiscito convocado por la Coordinadora de Trabajadores NO+AFP había reunido más de un millón de votos, de los cuales casi el 97 por ciento rechazó el actual sistema privado de pensiones. Un evento de carácter nacional que superó todas las expectativas de participación y puso nuevamente al movimiento que busca desmantelar el sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones en una posición de poder.

 

 

 

Tras poco más de un año del inicio de las marchas que lograron congregar a millones de personas durante el invierno de 2016, la Coordinadora hace una lectura que no puede ser más favorable. Un breve proceso de acumulación de fuerzas que con el último evento la instala como representante de una corriente social y laboral con proyección futura.

Al interior de la organización se suman varias lecturas, muy favorables en el corto y mediano plazo. Al éxito de las masivas marchas del año pasado e inicios de 2017, el movimiento ha ingresado un proceso que integra distintas acciones, entre las que el plebiscito es, posiblemente, la mejor demostración de cohesión. Con anterioridad, y con menos exposición mediática, está el llamado a los cotizantes a abandonar los fondos de pensiones más riesgosos, con especial énfasis del Fondo A, y redirigir sus ahorros al Fondo E, que canaliza las inversiones en instrumentos de renta fija. Esta campaña, que lleva más de seis meses, ha logrado que más de 1,3 millones de trabajadores se cambien al fondo E en lo que va del año. Un hecho sin duda destacable al considerar que el total de personas que cotizan regularmente cada mes no supera los cinco millones.

La Coordinadora NO+AFP cuyo vocero es el dirigente bancario Luis Mesina, trabaja en los valiosos datos que permiten, entre otras cosas, tener una mejor visión territorial sobre el comportamiento de sus simpatizantes. Una primera observación, que comparte el economista Patricio Guzmán, miembro de la Coordinadora, es que la participación y el rechazo a las AFP es un fenómeno transversal. Cruza territorios, barrios, regiones, edades, estratos socioeconómicos y género.

Diferentes miembros de NO+AFP destacan el trabajo y la organización en el plebiscito. La actividad, que se extendió durante tres jornadas (29 y 30 de septiembre y 1º de octubre), contó con la participación de unos veinte mil voluntarios miembros de sindicatos medianos y pequeños y de una red de organizaciones del sector público. Una actividad autofinanciada cuyo éxito no sólo se expresó en la capacidad de convocatoria y movilización, sino en la capacidad de trabajo y organización. No es casualidad ni coincidencia que más de un millón de personas votara sólo con la información que circuló a través de los sindicatos, redes sociales y la prensa independiente.

 

SILENCIO DE LA PRENSA HEGEMONICA

Como es habitual en las actividades de NO+AFP, la prensa hegemónica silenció estas actividades. Ni una sola línea en el duopolio de diarios impresos y breves notas en dos o tres canales de la televisión abierta. Una omisión que empalma, o es evidente efecto, con una campaña publicitaria de las AFP en los grandes medios y de la Asociación que las reune para evitar el cambio al Fondo E y la deteriorada, y posiblemente irrecuperable imagen, que tiene el sistema.

Alrededor de tres mil mesas a lo largo del país recogieron la votación del plebiscito. Para atender estos puntos participaron voluntarios, que trabajaron unas once horas por día. Todo ello sin contar el esfuerzo que significó preparar el plebiscito meses antes constituyendo comités en la mayoría de las comunas del país.

La Coordinadora ha trazado una comparación entre el plebiscito, que no ha tenido costos sino esfuerzo, y una elección presidencial. Para las presidenciales, legislativas o comunales se instalan alrededor de 42.400 mesas de votación y participan 127.200 personas entre presidentes y vocales. A cada vocal se le cancela 17.800 pesos, lo que equivale a un gasto de alrededor de 2.264 millones de pesos. Las primarias que instalaron a Sebastián Piñera como el candidato de la derecha costaron eso y Piñera obtuvo 827.347 votos. El plebiscito NO+AFP sin recursos y sin difusión por los medios de comunicación masivos, logró más de un millón.

Cada punto de votación fue implementado por la propia gente, imprimieron votos, actas y registros, construyeron urnas y garantizaron lo necesario para llevar a buen puerto la consulta popular. Cabe destacar también el trabajo colaborativo entre las más disímiles organizaciones sindicales, sociales y políticas tras el objetivo, que no es otro que demostrar el extenso repudio ciudadano al sistema de las AFP.

“Cuando nos propusimos realizar un plebiscito lo hicimos pensando en que era una forma de involucrar y movilizar al pueblo trabajador, ofrecerle practicar el ejercicio de su soberanía más allá de los límites institucionales con rituales electorales donde lo que quiere la mayoría sucumbe ante la política de los consensos. Nos propusimos apostar a la gente y apostar con la gente. Hoy las cifras contundentes nos confirman que fue una buena decisión”, señaló la evaluación de la Coordinadora.

 

ESCANDALO DE

AFP CAPITAL

Tras el plebiscito, un video viralizado en las redes sociales registró una fiesta en el Caribe de ejecutivos de la AFP Capital, liderados por su gerente general, Eduardo Vildósola. Se generó un escándalo que desbordó Internet para extenderse desde la televisión abierta a la prensa especializada. El video, filtrado por el candidato a diputado del Frente Amplio y simpatizante de la Coordinadora, Alberto Mayol, que exhibía con detalle comportamientos indecorosos no sólo para funcionarios encargados de administrar las pensiones de los trabajadores sino para un empleado de cualquier sector o actividad, indignó a una ciudadanía que pudo ver en toda su magnitud el uso que las administradoras dan a sus ahorros. Una fiesta y alcohol a destajo a bordo de un yate, cuyo costo ascendió a 80 millones de pesos, contra pensiones de miseria. Vale recordar que el monto promedio de las pensiones de vejez que pagan mensualmente las AFP no alcanza al salario mínimo.

El escándalo llegó al núcleo de las AFP y del sector financiero, que no pudieron ocultar ni negar las evidencias. Páginas completas en la prensa escrita hegemónica, notas en los diarios financieros especializados con variadas disculpas sólo echaron más leña a la hoguera de la indignación ciudadana. Una escena que usó una empoderada Coordinadora NO+AFP para colocar en su justo lugar a las administradoras. No sólo abusan, también son un foco de corrupción.

Tras una funa en las oficinas de AFP Capital, Luis Mesina, vocero de la Coordinadora, dijo que esta fiesta “es la expresión más clara de que estamos frente a una industria que jamás ha guardado relación con la seguridad social, administrada y manejada por sujetos cuya impudicia supera todos los márgenes de imaginación de la gente”. En declaraciones publicadas por El Ciudadano, Mesina agregó: “En el mundo de las finanzas, donde yo trabajo hace 40 años, la mayoría es gente proba, digna, gente que no comete estos excesos, que no tiene doble moral. No estamos haciendo una suerte de cuestionamiento moral respecto de que estaban bailando con travestis o bebiendo alcohol. Nosotros no tenemos un doble discurso. Ellos lo tienen. Ellos son los que se oponen a todos los progresos de la Humanidad”.

La coyuntura permitió al dirigente extender y profundizar las críticas al sistema de pensiones. Ante la justificación que hiciera de la fiesta el presidente de AFP Capital y ex ministro del Trabajo del gobierno de Sebastián Piñera, Juan Carlos Jobet, en cuanto a que la fiesta fue financiada por recursos propios, Mesina calificó a las AFP como “una industria parasitaria. Producen empleos muy precarios, pero además administran con un sentido absolutamente contrario a la seguridad social nuestro ahorro previsional”.

 

REFORMAS SIN CONTINUIDAD

NI SOLUCION

El gobierno, como respuesta a las masivas movilizaciones y al traspaso de afiliados al Fondo E, así como la salida de cotizantes de las AFP Cuprum y Provida, en cuanto su comprobada corrupción, envió durante el pasado invierno los proyectos de ley de reforma al sistema. Una maniobra populista, que aun cuando no toca los recursos de los trabajadores administrados por estas corporaciones, agrega dos puntos porcentuales bajo una modalidad de reparto que podrían, eventualmente, elevar los montos de las pensiones. El proyecto, sin embargo, ha sido postergado para que no coincida con las elecciones presidenciales y legislativas, por lo que es probable que su aprobación quede para el próximo gobierno. Una maniobra que Patricio Guzmán califica propia de un gobierno saliente y errático, en cuanto ha sido una operación contra el tiempo destinada a frenar las presiones y movilizaciones del movimiento NO+AFP.

“Simplemente gatopardismo”, señala el economista. Básicamente, todo se mantiene igual, en tanto pregunta qué pasará con los jubilados del IPS que quedan fuera de la reforma, qué pasa con los que no cotizan por la precariedad e informalidad laboral, con los trabajadores a honorarios.

El siguiente paso de la Coordinadora será la acción sobre los actores políticos de cara a las elecciones. Una presión no sólo sobre los presidenciables, sino también, y es lo que más les dolerá dice Guzmán, sobre los candidatos a parlamentarios. Esta campaña se iniciará en las próximas semanas para denunciar a los candidatos que apoyan a las AFP y llamar a no votar por ellos.

Las imbricación de las AFP con el capital industrial y financiero es un punto relevante que sin duda tendrá efectos en las decisiones de los políticos, la mayoría amparada directa o indirectamente por las grandes corporaciones. Los fondos son el alimento de las grandes corporaciones.

Un 60 por ciento de los ahorros de los trabajadores está invertido en instrumentos de diversas entidades nacionales, los que suman más de 106 mil millones de dólares. Aun cuando sólo un 16 por ciento de ese total está invertido en acciones y otros fondos, el resto está canalizado hacia instrumentos de renta fija, la gran mayoría en entidades privadas. Unos 64 mil millones de dólares se destinan a financiar al gran sector privado nacional: a fines del año pasado los fondos de los trabajadores en el mercado nacional estaban en cinco instituciones estatales, en 17 instituciones financieras privadas, en 114 empresas, 92 fondos de inversión, nueve fondos mutuos y un fondo de inversión de capital extranjero.

Como ejemplo, las diez principales inversiones de las AFP, además de algunos instrumentos estatales, apuntan al sector financiero privado. Entre ellos al Banco Santander Chile, el Banco de Chile (grupo Luksic), Itaú, Corpbanca (grupo Saieh), BCI (grupo Yarur), Scotiabank Chile, BBVA y Cencosud (de Horst Paulmann). En este último caso, las AFP Provida, Capital y Hábitat tienen más del seis por ciento de la propiedad accionaria del gigante del retail.

Una red de poder económico financiada por los trabajadores y amparada por el sistema político. Aquí apunta la Coordinadora NO+AFP, “nuestro objetivo está cada día más claro, dice Patricio Guzmán: echar a las AFP”.

 

PAUL WALDER

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 886, 13 de octubre 2017.

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