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Lo que la Derecha calla: No existen justificaciones éticas para rechazar la nueva constitución

La embestida comunicacional de la Derecha Política contra la Convención Constitucional y la nueva Constitución se hace cada día más voluminosa y exasperada por parte de esta escasa quinta minoría de la población, el 20%, que se opuso en el Plebiscito al proyecto de una nueva Constitución Política. La intensidad y extensión de su campaña pretende convencernos que la nueva Constitución es un invento del diablo destinado a destruir la alegre vida, ausente de problemas y preocupaciones que viven los habitantes de este bendecido país, amparados por esa magia de derechos humanos y bienestar que nos regalara la Constitución de Pinochet. “ Cuanto más profusa es la mentira, más grande será su efecto” – decía Goebbels.

Ética: ¿qué es eso?

La Derecha se ha afanado desde el inicio de la Convención en crear argumentaciones de rechazo y en magnificar sucesos de todo orden destinados a atacar y desacreditar el trabajo de la Convención y de la mayoría de los convencionales que no representan a esta minoría política y estadística. Se ha esforzado por otorgar relevancia a un supuesto clima de incompetencia, de inmoralidad, de conflictos, de prepotencia, de propósitos ocultos, en el trabajo de aquellos. Todo esto amasado con medias verdades, interpretaciones antojadizas, acciones diversionistas, ocultamiento de hechos, tergiversaciones, provocaciones racistas o de odio, mentiras puras y rotundas. Todo vale.

Pues el verdadero drama de la minoría derechista es que está obligada a sortear forzosamente toda referencia a aquellos valores éticos y morales que son la razón de ser de la Convención y del nuevo texto constitucional. La motivación derechista ha sido históricamente contradictoria con tales valores y es la causa concreta y real del derrumbe moral y la corrupción gigantesca que vive el Chile de hoy, proceso de degradación social iniciado con el golpe cívico-militar de 1973. Sin el uso de las armas, es muy difícil para la derecha lograr algún éxito político con el solo recurso de viejas artimañas, falsedades y mentiras que se reproducen. Chile despertó, como sabemos.

Atacar la nueva Constitución desde el análisis ético y moral de sus artículos y parágrafos no es posible para la Derecha. Ella misma se ha encargado de demostrar con sus hechos que tal materia es ajena a su naturaleza como fuerza política y social y que su motivación en esta esfera es básicamente pragmática y particular, no humanista. En segundo lugar, una simple ojeada a los textos ya aprobados nos coloca frente a un compendio de ideas constitucionales donde el espíritu redaccional que impera es de carácter fundamentalmente ético y moral, no ideológico. La resistencia de la mentalidad derechista a admitir un poder inalienable y soberano en cada ser humano, independientemente de su condición de clase y de raza, la inhabilita para aceptar la ética y la moral como factores ineludibles de la igualdad política.

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Miedo: arma de control

La Derecha no ha tenido otra posibilidad que renunciar al análisis detallado del contenido convencional, un terreno ajeno y pedregoso para ella. Por ello, su estrategia es combatir la nueva Constitución como un todo, es decir, como si fuera una sola propuesta. El objetivo es, mucho menos, dar explicaciones de por qué y mucho más, propagar y promover el “Rechazo” total en el Plebiscito de Salida. Para ello, confía en que el enorme poder económico y mediático con que cuenta y que cubre todo el país, le permitirá crear esa conciencia favorable para el rechazo.

Ella sabe que el recurso más efectivo para neutralizar el poder de la ética y la moral en la conciencia humana es el miedo. El miedo. Piensa que la violencia moral sostenida puede lograr un efecto semejante al miedo a la violencia armada. Aquella es en estos momentos su recurso fundamental para combatir el odioso delirio por el cambio y la justicia social que constata en el 80% de la sociedad chilena. Es indispensable envenenar esta idea tan nefasta para los intereses derechistas. Es necesario saturar la mente y el corazón de los próximos votantes del Plebiscito de Salida con dudas, amenazas, miedos, sospechas: “Te quitarán tu casa”. “Te expropiarán tu pensión”. “No podrás educar a tus hijos”…

La actual campaña mediática por el rechazo, aspira a derrotar la voluntad libertaria y emancipadora de las cuatro quintas partes de la ciudadanía, sometiendo la conciencia nacional a un bombardeo incesante de argumentaciones parcializadas y mentirosas. Muchos cerebros han sido puestos en acción para tejer la más tupida e intensa red de juicios, prejuicios, opiniones, entrevistas, consejos, relatos, textos, diálogos, testimonios, todos adversos a la nueva Constitución, los cuales se ponen al alcance de todos por todas partes. Se fabrican encuestas – ¡ojo, se fabrican! – instrumentos fundamentales de la estrategia propagandística que intenta sepultar la nueva Constitución. Poco a poco, éstas introducen “sesudos” análisis que destacan el seguro triunfo del rechazo. Es un tiempo de generalizada fiebre destructiva y desde luego, de mucho, muchísimo dinero moviéndose en todas direcciones en la organización de tareas de descrédito, de confusionismo, de propaganda. Nada, nada de lo que se ve o se lee en cualquier medio de comunicación, en las redes sociales, en los muros o en cualquier parte, es casual, es inocente. Todo está colocado allí cumpliendo una función en pos de un resultado.

Un artículo “equivocado”

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La obsesión anti Convencional, motiva a la Derecha a empeñarse en teñir de negro la letra y el espíritu de la nueva Constitución y a tratar de vestirla con tenebrosos y ocultos designios, pero cuanto más insiste en ello, más desnudas van quedando sus mistificaciones. La realidad la golpea duramente, cada vez que un nuevo artículo es aprobado por el pleno de la Convención. Ella ha “denunciado” con alarma grandilocuente desde el comienzo mismo de la Convención, que el propósito de aquellos convencionales de izquierda de alma trastornada y vengativa que son la mayoría arrogante de la Convención, asolarían con su intervención la vida política de la Nación y que su propósito era -nada menos- que propiciar ¡la instalación de un Estado totalitario en Chile!. Para su espanto, un artículo fundamental, redactado y aprobado por esa gente tan ignorante y peligrosa, el que define el carácter del Estado de Chile, no coincide en nada con tan astutos vaticinios. ¡En nada! Pues, de modo inicial, éste formula escuetamente: “Chile es un Estado social y democrático de derecho”.

¡¿Qué és esto?! ¿Un artículo equivocado? ¡He aquí un texto constitucional, tan breve como magistral, que es en sí mismo, un alarde de ética y de moral política, social y humana!. He aquí un texto que con tres palabras consagra al portador del poder soberano que le es inherente, es decir, al ciudadano/a de carne y hueso, como sujeto, motor y destinatario de la organización de la Sociedad y del Estado. Debemos suponer que era esto a lo que aspiraban las denunciantes voces derechistas. Nos esforzamos entonces por oír sus aplausos celebrando este trascendental artículo, pero no se oye nada. Nada. Contrariamente, conmocionados nosotros por lo que se dictamina en él, queremos creer que este único, este sólo artículo, concede validez y autoridad absoluta a toda la nueva Constitución.

Cada día el borrador constitucional se llena de artículos similares al comentado, otorgando al texto constitucional una impronta ética y moral maciza e insoslayable que prevalece por sobre todas las debilidades que se le pudiera imputar y de cualquier supuesta intención ideológica que se le quisiera atribuir. Una Constitución cimentada en profundas y expresivas convicciones éticas y morales que coloca al ser humano y sus derechos naturales en el centro de la organización política y social, excluirá automáticamente cualquier desviación ideológica, partidista o totalitaria. Simplemente porque éstas son incompatibles con el carácter ético del documento. Es una particularidad que no se le podría negar al actual borrador de Constitución. Todavía más, en razón de lo que se constata, es legítimo pensar que la nueva Constitución debería llamarse realmente “Constitución Política y Etica de Chile.

Rechazo absurdo

Nunca ha habido ni habrá jamás razón alguna para postular el rechazo del proyecto de nueva Constitución. No existe argumentación seria, lógica o racional que pudiera sostener desvarío semejante. El único objetivo de quienes promueven tal rechazo, es perpetuar los intereses egoístas y bastardos de una minoría social y política que no se ha detenido ni ante el crimen con el fin de mantener sus privilegios de clase. La nueva Constitución es inconmensurablemente superior a cualquiera otra anterior, desde cualquier punto de vista.

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Ni siquiera las imperfecciones, insuficiencias o excesos que pudiera contener el actual borrador podrían justificar el rechazo que se busca. La misma nueva Constitución puede contener los instrumentos jurídicos y prácticos necesarios para su próxima corrección y perfeccionamiento. Lo que seguramente será así. Además, no existe nada que impida incluir en su texto, una disposición que apunte por ejemplo, a la posibilidad de realizar en un plazo de 10 años, una nueva y verdadera Asamblea Constituyente, con dicho propósito. Lo que será seguramente necesario.

Por Elías Vera Alvarez

Mayo 10 2022

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  1. Serafín Rodríguez says:

    Para cualquier persona intelectualmente honesta, seria y responsable, la cuestión de fondo es qué razones se han invocado explícitamente y por parte de quiénes para rechazar el proyecto de nueva Constitución y cuáles son los argumentos en contra. Tal vez valdría la pena revisar, como punto de partida, los artículos de opinión en los medios de derecha para saber exctamente qué dicen sobre el tema.

  2. Nestor R Marin, Ph.D Agricultural Science, Phytopathologist, says:

    Yo, personalmente no creo que la derecha tenga argumentos para rechazar el proyecto de la nueva Constitucion. Como minorias, estan desesperados por inventar algo que desprestigie a la CC, y a la nueva Constitucion. Al fin y al cabo se van a ir en puros peos y saltos, sin lograr nada.

  3. No olvidemos, que los que componen la convención constitucional,son los mismo(la gran mayoria),que pertenecen a la clase política,los que núnca durante los gobiernos de la desConcertación,nuevapilleria,y de rapiñera:Incluso los aparecidos en estos últimos tiempos. Núnca!!Dijeron está boca es mia con relación a la constitución pinochetista….Al contrario han gobernado y siguen gobernando,bajo el alero de ésta constitución. Yo personalmente creo…que van a venir puros maquillajes,para que todo siga igual.La historia así lo ha demostrado y sigue demostrandolo…..
    Basta! De circos burgueses…Hasta cuando Pueblo chileno!!!!!!

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