Los vientos que soplan desde España son favorables. Por primera vez desde la transición democrática de 1978 los dos principales partidos de izquierda se unen para formar gobierno. La articulación de izquierda de la que Portugal fue pionera en Europa a partir de 2016 desempeñó un papel importante, si bien indirecto, en la solución española. Señaló que el sentido común podía formar parte de la política, a pesar de que durante mucho tiempo parecía impensable. Demostró que, más allá de lo mucho que divide a los diferentes partidos de izquierda, lo que los une es lo suficientemente sustantivo como para construir un programa de gobierno compartido. Dado que era un camino poco transitado, hubo que ponerlo por escrito y detallar los términos del acuerdo. Se sabía que las desconfianzas mutuas eran muchas y persistían. Se sabía que las fuerzas (políticas, económicas y mediáticas) de derecha harían todo lo posible para demonizar al nuevo gobierno y que el camino sería más fácil cuanto más vaga fuese la convergencia. También demostró que las políticas de la Unión Europea, pese a ser muy conservadoras, permitían cierta capacidad de maniobra y lo permitían aún más siempre que la burocracia de Bruselas no se sintiese amenazada o cuestionada (lo que había sucedido con Grecia). Demostró, por último, que tras la devastación neoliberal de los años anteriores (con el empobrecimiento general de los portugueses), no aumentar demasiado las expectativas era importante (dadas las condiciones del país) y era políticamente aceptable en la medida en que lo poco sabría a mucho. La solución resultó ser exitosa y los resultados de las elecciones legislativas de 2019 fueron una prueba de ello.

 

En la sesión de Investidura, que tuvo lugar el 7 de enero, penaron los fantasmas de Francisco Franco y Manuel Azaña, (el primero, el dictador criminal y asesino, y el segundo, el gran líder de la República española). En el mismo momento en que Pedro Sánchez citó a Azaña rugió la derecha fascista desde sus bancos: hoy, distinguir la derecha del Partido Popular, que lidera Pablo Casado, del Partido Vox, de Abascal es, en la práctica, imposible, pues el PP cada día se asemeja más a los seguidores de Franco, de Vox. El hecho de la desaparición del centro político, del Partido Ciudadanos, hace que el partido más extremo de la derecha termine por hegemonizar este bloque político, que ahora le corresponde al Vox. (El Partido Ciudadanos, de Inés Arrimada, ya no suena ni truena).

 

Con 167 votos a favor, 18 abstenciones y 165 en contra el Congreso de España aprobó hoy la investidura del secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE),Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

 

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México confirmó la agresión por parte de elementos policiales de Bolivia contra un automóvil diplomático de España que entró a la residencia oficial de México en La Paz.

 

 

“Ya hay un español que quiere/y a vivir empieza/

 Entre una España que muere/ y otra que bosteza”

“Españolito que vienes/al mundo te guarde Dios/

Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”

(Antonio Machado)

 

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