Hace 93 días, millones de chilenas y chilenos nos lanzamos a las calles para exigir dignidad, respeto y justicia. Cansados de décadas de abusos y de gobiernos que mantuvieron las enormes desigualdades e injusticias de la dictadura, dijimos basta, y nos pusimos en movimiento. Salimos a luchar por detener las alzas de transporte público, por pensiones dignas y No Más AFP´s, por salarios justos, educación gratuita y de calidad, por terminar con las zonas de sacrificio, por recuperar el agua para nuestras comunidades, por nuestros derechos como mujeres, por el reconocimiento pleno de los pueblos originarios, por los derechos de las disidencias sexuales, por vivienda y salud dignas para todos y todas, por terminar con la corrupción y el abuso. Por el respeto a la diversidad, contra el agobio de las deudas, por el acceso al arte y la cultura, contra la mentira y el engaño mediático, en fin, por nuestra dignidad.

 

El Despertar

La decadencia subyacente del sistema neoliberal y hacia dónde pueden conducirnos los nuevos acontecimientos mundiales, como la tensión entre Estados Unidos e Irán, o la rebelión en Chile, que vive en constantes protestas, y las que ocurren en diversos puntos del planeta, provoca un cierto grado de confusión e incertidumbre que desvía el foco de la conversación principal, que es el modelo neo liberal.

 

Desafiante y sonriente el Presidente Sebastián Piñera firmó y promulgó el proyecto de reforma constitucional, que da inicio al proceso que debería elaborar una nueva Constitución, en un acto solemne realizado el pasado 23 de diciembre, en el Palacio de la Moneda.

 

Me pongo de pie, me quito el sombrero y grito a todo pulmón: ¡Viva el glorioso pueblo chileno!

 

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