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Sebastián Piñera: Después del eclipse sale el sol

By Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo) Julio 04, 2019 324 0
Piñera y Marcela Cubillos, ministra de Educación Piñera y Marcela Cubillos, ministra de Educación

Dicen que los antiguos aprovechaban los eclipses para sacar a los gobernantes del poder; por desgracia, en esta ocasión no ocurrirá. Nuestro Presidente actual – al igual que Carlos Ibáñez, en 1952 -  no se pierde ocasión para lucirse; en favor del general Ibáñez hay que decir que padecía demencia senil, lo cual hacía justificable que, por ejemplo,  se disfrazara de bombero en la inauguración de un cuartel de esa institución; el Presidente, “joven y bello aún” no debiera seguir repitiendo adjetivos, vulgaridades y sentidos comunes.

 

 

Es evidente que después de tan esperado eclipse apareció el sol, pues de lo contrario, estaríamos muertos. La  metáfora del Presidente Piñera no puede ser más “tirada de las mechas”: usó la frase “el sol brillará” para criticar a los pesimistas que no creían que Piñera trajera a este país maravilloso “tiempos mejores”.

 

Junto a sabios, como el profesor Maza, sumado a un pueblo que miraba al cielo en busca de respuestas fundamentales del ser humano: ¿quiénes somos, a dónde vamos y cuál es nuestro papel en la tierra? Al menos por dos horas la mayoría de los chilenos se transformó en filósofos, cosmólogos y científicos.

 

En los eclipses también abundan los magos, que pretenden engañar a los ignorantes: no faltaron especímenes que querían convertir un fenómeno natural, como es un eclipse, en una especie de portal que abría el paso al cambio de la humanidad. Como los antiguos que creían que los eclipses correspondían a un dragón que se comía el sol, y otros que lo atribuían a un castigo de los dioses, hoy el avance de la ciencia explica perfectamente los fenómenos celestes, entre ellos los eclipses.

 

El profesor Maza, con su labor didáctica de simplificar la ciencia y llevarla hasta los estratos de la sociedad menos doctos, está prestando una enorme contribución al país y ha logrado desenmascarar las mentiras y banalidades que se decían de un eclipse, por ejemplo, que las madres embarazadas no deben mirar al sol porque los hijos nacerán manchados.

 

El profesor se burla, y con razón, de aquellos que sostienen que el planeta tierra es plano; afortunadamente, no tienen poder como sí lo tenía la inquisición, que se dio el lujo de quemar a Giordano Bruno, quien sostenía que Dios estaba en la naturaleza, y que siglos más tarde expulsaría de la sinagoga al gran filósofo, Baruch Spinoza, y un poco antes lo había hecho con Galileo Galilei, a quien condenaron  a prisión domiciliaria.

 

Hace poco tiempo, algunos por fanatismo ideológico sostenían que el hombre no había llegado nunca a la luna, y que la famosa escena que vimos todos en televisión, allá por el año 1969, era una toma en un set de televisión – como si la NASA  pudiera gastar tantos millones de dólares para semejante despropósito -.

 

El brillante astrónomo chileno, profesor Maza, dice ser admirador de la carrera espacial de la URSS y de Estados Unidos, que permitió lanzar al  primer hombre   Yuri Gagarin al espacio; el pequeño soviético, el único astronauta que podía caber en la cápsula, hasta las sucesivas expediciones a la luna, que han revolucionado la tecnología contemporánea, por ejemplo, los computadores personales, los celulares, los satélites e infinidad de avances tecnológicos y científicos, que han cambiado la humanidad en menos tiempo que las revoluciones científicas anteriores.

 

Según el profesor Maza, el científico debe ser un dubitante, no un creyente: no se trata de saber sólo el por qué, sino también el cómo; a diferencia de la metafísica, la ciencia no se pregunta qué hubo antes del Big Bang, sino lo que ocurre posteriormente.

 

Según el profesor Maza, aproximadamente hacia el 2030 a 2040, el hombre estaría en condiciones de colonizar el planeta Marte, en el cual se acaba de descubrir que podría haber agua líquida en un lago interior; a su vez, posee una franja climática que el hombre podría dominar.

 

En Chile existe la mayoría de los telescopios más potentes y los cielos más límpidos de la tierra y, a diferencia de Namibia, (África), el norte de Chile cuenta con   una fácil accesibilidad, (avión o transporte terrestre).

 

A pesar de estos regalos de la naturaleza, en Chile los gobernantes, (muy ignorantes por cierto), apenas destinan el 0,5% del PIB a la  investigación científica y tecnológica que, comparativamente con Suecia, con menos habitantes, destina el 4% del PIB a la ciencia.

 

Piñera, en su demagogia, ofreció unos cuantos millones de dólares que se disputarían entre la investigación científica y la innovación en la empresa. En un país en el cual lo único importante es el dinero, no es difícil intuir cuál de estos ítems se llevará la mayor parte de la torta.

 

En su mayoría, nuestros académicos y científicos son producto de la educación pública – el profesor Maza, por ejemplo, estudió en el Colegio Barros Arana -. Este gobierno, integrado por “matronas” egresadas del Villa María Academia, y señoritos del Verbo Divino, tiene a muy mal traer la educación pública: denigra y desprecia a los docentes, que ganan una miseria y que están sometidos a un constante estrés. Un país de mercachifles, como Chile, a lo mejor con el ignorante gerente a la cabeza, puede disponer de más dinero, pero no ser más culto y desarrollado.

 

En pocos días pasará la euforia del eclipse del 2 de julio, y se nos olvidará la emoción experimentada en la sombra total y, por el camino que vamos, habremos desaprovechado la motivación provocada en niños y jóvenes e, incluso en personas  mayores, por saber y explorar los horizontes del saber.

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

04/07/20119                           

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