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Humillación al dictador: los versos dedicados a Pinochet Destacado

En 1974, David Valjalo escribió un sangriento libelo dirigido a Augusto Pinochet. En aquella época, el poeta chileno residía en Estados Unidos desde 1960 y las jaurías de la dictadura se lanzaron en su búsqueda, suponiendo que vivía en Chile. No hubo rincón del país que no fuese registrado hasta el sótano. La afrenta del poeta al sátrapa, constituía el mayor daño a la imagen de quien tiranizaba al país, por mandato de la oligarquía, asesinando opositores e imponiendo una dictadura de reconocida ferocidad. Lo cual se argumenta, pues a menudo las palabras tienen un poder más mortífero que las armas. En su oportunidad, Pinochet leyó la mordaz sátira de Valjalo. Alguien que entre sus asesores civiles lo acompañaba, manifestó años después, que el dictador gruñía, golpeaba con los puños el escritorio y amenazaba con desollar a David Valjalo. Como el tirano odiaba la poesía, el agravio le hirió su vanidad. Aquí se incluye el original, puesto encima de mi escritorio, por las generosas manos de la poeta Gloria González Melgarejo.   

 

 Al traidor Pinochet

 

Cuando quieras decir medio cabrón,

y quieras agregar, cabrón entero,

y además asesino y maricón,

o cambias otra vez, felón prefiero.

 

Si se te ocurre, del chacal, mojón;

de putos y beatos, el faldero;

hambrienta hiena con un gran crespón;

cerebro equivalente a un solo cero.

 

Cuando quieras decir hijo de puta

y aumenten las palabras en disputa,

recomiendo el siguiente corolario.

 

En dos palabras lo resume todo,

di Augusto Pinochet y de este modo,

has dicho más que todo un diccionario.

 

Lautaro del Valle.

 

Por precaución, David había firmado con seudónimo el escarnio, sin embargo, al cabo de un tiempo se conocía su identidad. Alguien lo enviaba desde Estados Unidos a Chile, el cual fue reproducido en infinidad de medios clandestinos, ya sea en panfletos, revistas y volantes, creando la legítima paranoia en los aparatos de represión de la dictadura. Incluso, cantautores le pusieron música. A menudo se veía a desconocidos en la sede de la Sociedad de Escritores, situada a una cuadra de plaza Italia de Santiago, que aseguraban ser escritores novatos, mientras preguntaban por David Valjalo, pues deseaban conocer a un poeta internacional.

 

En aquella oportunidad, la novelista Teresa Hamel sentenció: “Jamás habíamos visto tantos escritores analfabetos, pulular por nuestra sede”. La dictadura no había querido clausurar la casa de la Sociedad de Escritores. Así, demostraba al mundo que en Chile, había libertad de expresión y no perseguía las ideas ni la creatividad, aunque la vigilaba día y noche. En las reuniones de los martes, siempre asistían sapos, ajenos al gremio. ¿Y en qué países existe libertad de expresión, siguiendo este análisis? Donde no la hay, apalean a quienes reclaman. Donde existe, nadie les hace caso.              

 

A David Valjalo, la gente creía haberlo visto en distintos lugares del país, ya sea disfrazado de sacerdote, cantante callejero o vendedor de baratijas. Se llegó a pensar que se ocultaba en la Araucanía, donde una amante mapuche, lo escondía en secretos lugares, próximos al lago Budi. Ni las eventuales guerrillas que se decían operaban en el sector contra la dictadura, disponían de tanta clandestinidad.

 

David Valjalo, instalado en esa época en la ciudad de Los Ángeles de Estados Unidos desde 1960 hasta 1990, publicaba la revista “Literatura chilena en el exilio” y disfrutaba de la amistad de los escritores de ese país. Apenas surgió la dictadura cívico-militar-empresarial en nuestro país, comenzó a organizar comités de solidaridad, cuyo trabajo alcanzaba resonancia internacional.

 

Esta historia se vuelve a actualizar, al ver cómo la poesía en nuestro país ha demostrado su creciente vitalidad a través de los años, exponiendo aquellas formas para expresar y cantar la belleza, alegría, el dolor y las emociones, sin las cuales no se puede vivir. En 1988 David Valjalo habría venido a Chile, como corresponsal de un diario inglés, donde tuvo la oportunidad de entrevistar a Pinochet a raíz del plebiscito. En el colmo de su audacia, le habría preguntado sobre el famoso libelo donde lo humillaban, y el dictador le habría respondido, que los presidentes siempre se ven expuestos a este tipo de situaciones. Que no guardaba rencor a David Valjalo a quien le gustaría conocer, para demostrar que él no le tenía antipatía y no era como lo juzgaban. Cuando le preguntaban a Valjalo sobre esta historia, sonreía y se limitaba a responder: “La ficción posee un embrujo superior a la realidad y sin ella, la literatura sería como los pronósticos del tiempo”.

 

Debemos asumir las palabras del poeta muerto en Santiago en 2005, mientras su obra, donde también hay narraciones y ensayos, se mantiene viva, crece y se estudia en distintos países, en tanto el sátrapa, objeto del lapidario escarnio, se hunde en el estiércol del menosprecio.     

 

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1 comentario

  • JR
    Enlace al Comentario JR Jueves, 12 Septiembre 2019 13:32

    en el estiércol del menosprecio que da la traición máxima, por siempre recordado como un sátrapa, ladron infecto, sucio y barato parasito del hombre libre. Augusto Pinochet Ugarte alias SATRAPA NUMERO 1 DE CHILE

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