El Tribunal Supremo de España ha condenado este lunes a nueve líderes independentistas catalanes a entre 9 y 13 años de cárcel por su participación en el 'procés'. Otros tres acusados, que no entraran en prisión al ser condenados solo por el delito de desobediencia, están obligados a abonar una multa de 10 meses con una cuota diaria de 200 euros.

 

Para la derecha española parece no pasar el tiempo. En caso de dudas recurren a los principios que facilitaron el golpe de estado contra el gobierno constitucional de la II República el 18 de julio de 1936. Los argumentos siguen incólumes: Los comunistas y socialistas queman iglesias, violan mujeres, atentan contra la patria, dividen a los españoles, torturan y asesinan a gente de bien. Sus ejecutores, sin embargo, no son los primigenios de la guerra civil y la tiranía más abyecta conocida en la historia de Europa durante el siglo XX. Los generales golpistas Juan Jagüe, José Enrique Varela, Emilio Mola, Queipo de Llano, Francisco Franco, Agustín Muñoz Grande, José Moscardó, Millán Astray, José Sanjurjo, atesoran los mayores crímenes de lesa humanidad. Impunes y ocultos gracias a la generación de la transición política. Hoy, las soflamas incendiarias están en boca de sus herederos. Les repugna la memoria histórica, no sea que su árbol genealógico este manchado de sangre.

 

La incapacidad de los partidos de pactar o compartir planes y gestión de gobierno para  encauzar y superar las crisis (económica, territorial y política) que están afectando a España desde el comienzo de la década produce honda frustración en la sociedad. Los ciudadanos han votado por el acuerdo político en las tres últimas elecciones. La última, el 28A, lo han hecho en favor de un acuerdo progresista de izquierdas. Pedro Sánchez, mandatado para concretarlo, no pudo o no quiso
 

El fotógrafo chileno Ignacio Izquierdo ha sido galardonado con el premio A Photo Reporter por un reportaje fotográfico sobre las exhumaciones en España, en concreto la del militante comunista Timoteo Mendieta.

 

El sistema parlamentario español exige, cuando no hay un partido mayoritario, la formación de coaliciones: en el pasado reciente el escenario político dominado por dos partidos, (el PSOE y el PP), podía funcionar sobre la base de gobiernos solitarios, o bien, apoyado por pequeños partidos nacionalistas; hoy, con un esquema a cinco partidos, la situación se torna más compleja.