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#ApagaLaTele: De la doctrina de la violencia y el caos a la de la buena onda y la normalidad Destacado

By Guillermo Correa Camiroaga Octubre 28, 2019 713 0

Los medios de comunicación tradicionales, como parte esencial del poder de las elites, juegan un papel fundamental para entregar los mensajes e ideas que las clases dominantes quieren hacer llegar a la población. Durante los primeros días de la rebelión popular centraron su bombardeo mediático en los saqueos y destrucciones, y en medio de esta desenfrenada búsqueda de infundir miedo para atemorizar a los millones de chilenas y chilenos que protestaban para que se desmovilizaran, también se le filtraron videos filmados por los propios protagonistas, en donde quedaba de manifiesto la brutalidad e irracionalidad de la represión desatada, lo que, por el contrario al efecto deseado, provocó la indignación y aumentó la rebeldía del pueblo en las calles.

 

De un día para otro, como por arte de magia, el discurso de los medios informativos tradicionales cambió rotundamente, mostrando a los gobernantes y a la clase política en general alineados por resolver las demandas con promesas y ofertas de todo tipo, y , al mismo tiempo, difundiendo imágenes de un país que vuelve a la normalidad, en donde el caos, la violencia y el desabastecimiento de productos de primera necesidad desaparecieron en medio del humo de los anuncios gubernamentales y de toda la elite institucional que, una vez más temerosa del poder del pueblo, intenta encausar la furia de un rio que recupera  su cauce de dignidad y amenaza con desbordar la estrecha legalidad de esta democracia en la medida de lo posible . Nuevamente, aquellos que prometieron una alegría que nunca llegó, se sientan a la mesa con los dueños de Chile para aportar su granito de arena en la búsqueda de paralizar las movilizaciones.

 

 

 Incluso la programación especial en que todos los canales de televisión estaban embarcados, producto de la protesta popular, con paneles y análisis variopintos de la situación que ocurría en las calles de Chile, se dejó de lado, para volver a entregar, ayer sábado en la noche,  la programación tradicional con programas envasados como “lugares que hablan”, por ejemplo.

 

Como irónicamente lo dijo Nicanor Parra, “la izquierda y la derecha unida jamás serán vencidas”, ciertamente refiriéndose a esa denominada izquierda institucional que se acomodó al sistema instaurado durante la dictadura cívico militar, ya que la otra, la izquierda revolucionaria, fue derrotada, desarticulada y en muchos casos sufrió una autodestrucción, que la atomizó y paralizó.

 

Consignas como ”la prensa burguesa, no nos interesa” o “apaga la tele, sal a la calle” hoy tienen una validez muy potente, ya que continuar con la rebeldía popular en las calles, junto con comenzar a articular las demandas en orgánicas sectoriales, comunitarias y barriales, que se canalicen en Mesas  Sociales Unitarias, que incorporen además el elemento político de la izquierda extraparlamentaria, por muy dispersa y atomizada que esté, permitirá avanzar en una plataforma de lucha común que incluya las demandas fundamentales que ha levantado el Movimiento Popular, que van más allá de la institucionalidad vigente, y que cristalicen en un proceso constituyente que, a partir de las propias bases en rebeldía, concreten la realización de una Asamblea Constituyente y de paso a una nueva Constitución de carácter verdaderamente democrático y participativo.

 

Los sectores denominados “progresistas”, especialmente la nueva oleada de muchachas y jóvenes que integran el Frente Amplio y algunos militantes de otros partidos tradicionales de la izquierda institucional, no han estado a la altura y , en vez de haberse declarado en estado de asamblea y alerta permanente en sintonía con la rebeldía popular para escuchar y acoger las demandas del pueblo poniéndose a su disposición y rebelándose ante un modelo de democracia que solo favorece a las elites, han seguido participando en la legislación de medidas cosméticas que solo buscan calmar la rabia popular expresada con voz altiva y potente en las grandes alamedas de la dignidad.

 

Hoy domingo en la mañana, los programas de “debate político” de la televisión abierta, son una muestra patética de la buena onda con que los panelistas y periodistas entregan sus sesgados e interesados comentarios, todos de acuerdo para realizar cambios cosméticos, pero sin siquiera atreverse a plantear cambios de fondo del modelo político económico y social generador de represión y desigualdad, alejados completamente de la voz de la calle. Mientras tanto, desde tempranas horas de esta mañana, los dispositivos represivos se instalan para impedir que la rebeldía popular se acerque a protestar frente al Congreso Nacional en una marcha hacia el edificio legislativo programada para esta tarde.

 

Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 27 de octubre 2019

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Modificado por última vez en Lunes, 28 Octubre 2019 08:43

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