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Cerca de 15.000 personas marcharon ayer jueves por las calles de Valparaíso exigiendo una salud pública digna, oportuna y de calidad.  Esta movilización tiene su origen en el VI  Congreso Nacional de Salud que se realizó en el mes de abril del 2019 en Valparaíso, convocado y organizado por La Mesa Comunitaria por una Salud Digna y la Asociación Nacional de Consejos de Salud (ANCOSALUD), que reunió a organizaciones poblacionales, comunitarias, territoriales, de usuarios de la salud pública e integrantes de trabajadores  del área de la salud de diferentes lugares del territorio nacional.

Caminar en estos días por el centro de Santiago es retornar a un pasado reciente. Un sonido de fondo de sirenas y un hedor profundo e irritante de gases lacrimógenos nos remiten a los primeros años de esta década, gobernado por el mismo Sebastián Piñera enfrentado entonces a los estudiantes. Durante el actual invierno austral, gris y muy frío, son los profesores y otra vez los estudiantes, esta vez los secundarios, los que son gaseados día a día y mojados por los chorros de agua.

 

Sí, pero él no es cualquiera. Examine sus vínculos familiares, políticos, empresariales, la cuantía de su fortuna dispersa por el mundo. El círculo de sus amistades, sean nacionales o internacionales, pedigrí, y se enterará que es intocable. Aunque nos duelan los juanetes y se nos suelte la prótesis dental de tanto refunfuñar, debemos aceptar su currículo. Construyó a su alrededor una ciudadela, ladrillo tras ladrillo, a partir de la fecha que amañó la presidencia y desde ahí, ordena, vocifera, hasta quedar afónico. Se altera y rosadas se ponen sus mejillas de señorito, cuando lanza ultimátum e imprecaciones a su alrededor y tiritan sus lacayos.

 

 

A quien le servía de Ministro de Relaciones Exteriores, lo envió de embajador a España. Se quería deshacer del fulano, sin que causara sospecha. Lo empezaba a aburrir, a ponerse fastidioso, pues siempre le traía chismes propios de alcahueta, hasta llegar a tutearlo en una ocasión. Quizá, semejante patudez hundió al tipo. A menudo este burócrata frívolo, rastrero, asesor de sí mismo, escalador social, se las ingeniaba para meter al jefe en enredos cercanos al conventillo y aventuras internacionales, las cuales concluían en fiasco. Apresurado, el jefe le mostró la totalidad de los dientes, en una mueca de desagrado y le dijo: “Me gustaría que te fueses al Reino de España, a conocer la patria de don Quijote. Ahí podrás estrenar la ropa que compraste para lucir regio como Canciller. Buena suerte y me saludas a mi amigo el rey Felipe VI.”

 

El jefe, agobiado por la realidad, bien puede argumentar que aún tiene un sólido 29% de apoyo ciudadano y quienes lo rechazan, nada entienden de economía, menos aún de cómo gobernar un país. Ese 29% de apoyo jefe, está inflado y bien usted lo sabe. Se trata de una artimaña de la infinidad que le preparan sus sirvientes. Quienes de verdad lo apoyan, apenas es del 15% donde se hallan los dueños de Chile y los menesterosos que recogen del suelo, las migas de pan al concluir el banquete. Apoyo que es vital, pues se trata de agradar a la gente regia, sin embargo, en la semana el presidente de la SOFOFA, Bernardo Larraín Mate dijo: “Hace mucho tiempo está dándose una crisis de confianza a nivel institucional. No hay ninguna institución de la república (¿Incluye aquí a la SOFOFA?) que no esté viviendo algún tipo de crisis”. Usted, jefe, debe escuchar a su patrón, y dejar de vestir harapos de fracaso, mientras exhibe un funesto raquitismo.

 

¿Hay alguien dispuesto a ser acusado de sedicioso y perturbador de la harmonía, y concurrir a La Moneda a gritarle al jefe: “Renuncie ahora y permita que otro dirija este país”? Miro a mi alrededor y no se divisa a nadie. No están vivos Manuel Rodríguez, Francisco Bilbao, Marmaduque Grove, Fresia, Javiera Carrera, ni su hermano José Miguel, para encararlo. Somos una nación de gallinas cluecas de cogote pelado, acomplejados y asumo con humildad mi condición de tal. Cuando el jefe, y es preciso reconocerlo, da un par de gritos, levanta el índice de la mano izquierda, con la escribe y se limpia…el sudor de la frente, aunque aborrece ese lado, sus ministros tiritan, se les seca la boca y sienten deseo de correr al retrete. Si el jefe hace una mueca, realiza un tic o se compone los puños de la camisa, por si le crecen los brazos, todos enmudecen.

 

Alguien podría hablar de la paz de los cementerios, pero ahí al menos la quietud del silencio, invita a la meditación. Nadie tiene el coraje de advertirle al jefe, que el país desde hace meses, ha entrado en una vorágine sin retorno, donde las protestas, ya sea de profesores, jubilados, estudiantes, mineros y de quienes rumian su desdicha, aumentan a diario. En apariencia, todo parece hallarse bien atado y mejor amarrado, pero los ilusionistas contratados por el jefe, saben cómo engañar una y otra vez al borrego. Ensayan durante las noches, miles de trucos de prestidigitación. Cualquiera entiende, después de este análisis, que los borregos son los aliados predilectos del jefe. Metidos en el redil de la ignorancia, siempre sumisos, desde los inicios de la historia del hombre, se han convertido en quienes definen las elecciones de las autoridades.

 

Este miércoles el Colegio de Profesores de Chile, realizó el cacerolazo de los “patipelados” a través del país. Protesta legítima que devuelve la confianza y demuestra que Chile continúa vivo, pese al esfuerzo de quienes están empeñados en sumirlo en la modorra. Jefe, imaginamos que está enterado del próximo eclipse de sol. ¿Por qué no aprovecha la oportunidad y desaparece, tragado por las sombras del olvido? 

 

 

Los profesores y profesoras, agrupados en el Colegio de Profesores, entraron en el quinto día de paro nacional de actividades sin una respuesta del gobierno a sus demandas. El paro, iniciado este lunes, tuvo ayer una jornada de demostración de fuerza y unidad, al haber logrado masivas movilizaciones en todo el país. Sólo en Santiago, una columna se desplazó por la Alameda, la que superó las 50 mil personas, según fuentes oficiales, y 75 mil según los convocantes.

 

El presidente de ese gremio, Mario Aguilar, calificó como exitosa y multitudinaria la marcha de ayer jueves en Santiago, que según dijo duplicó los cálculos de los organizadores y que las fuerzas policiales, que normalmente sacan sus cuentas a la baja, quienes cifraron en torno a los 50 mil asistentes, reseña el corresponsal de Prensa Latina en Chile, Rafael Calcines Armas. Aguilar señaló que los docentes desde el inicio de esta movilización han mostrado su disposición a conversar, al tiempo que responsabilizó al gobierno de la prolongación del paro.

 

Aguilar ha reiterado que las demandas no están focalizadas en asuntos salariales. Son una más en una serie, que apunta a rescatar la educación pública fuertemente abandonada por los gobiernos de corte neoliberal. “Cada una de las cosas que hemos planteado son necesidades hoy día en el sistema educacional (…) Hablan de la calidad, hablan del aula, pero si estamos en el aula con ratones, si estamos con temperaturas cercanas a cero grados porque no hay calefacción, si estamos con que los baños no tienen limpieza porque no hay artículos de aseo, ¿qué calidad podemos hablar, de qué aula podemos hablar”, denunció Aguilar ayer. Junto  ello, Las demandas también incluyen la titularidad de las horas de extensión, el pago de mención a las educadoras de párvulo y diferenciales, fin a la doble evaluación docente y una solución a la deuda histórica.

 

 

 

Durante esta semana, el gobierno ha restado a la ministra de Educación, Marcela Cubillos, de las negociaciones. Ha sido el subsecretario de esta cartera, Raúl Figueroa, en que ha dado la cara. Sin embargo, no lo ha hecho para conversar con la dirigencia de los profesores, sino para criticar las movilizaciones.

 

El paro, iniciado este mes, es una consecuencia al persistente rechazo del gobierno a iniciar un proceso de negociaciones de las demandas. Para el gremio, la ministra Cubillos les ha dado un portazo.  No pocas organizaciones exigen su renuncia, en cuanto no reúne el perfil para esta cartera. “La actual Ministra Cubillos ha demostrado no contar con el perfil de sensibilidad social necesaria, para sobrellevar la responsabilidad de dirigir el futuro de nuevas generaciones, porque de eso hablamos; no cuenta con las “competencias” para articular un camino hacia una sociedad inclusiva y de justicia social”, escribió pocos días antes de paro el columnista y también maestro Marcos Uribe Andrade.

 

Bien conocidas son las posturas explícitas de extrema derecha de Cubillos, las que proceden desde el núcleo más duro de la dictadura. Una condición que complica las negociaciones y la relación con los maestros. En palabras de Uribe Andrade, es “una ministra que sin siquiera advertir la vergüenza, de modo truculento trata de reivindicar procesos de exclusión, poniéndose como obstáculo de las políticas inclusivas. El Magisterio chileno no puede tolerar la aceptación de una interlocutora cuyos antecedentes y conductas se riñen con lo esencial de la vocación constructora de sociedad y cultura”.

 

Tal como advierte Marcos Uribe, Cubillos tiene una concepción de la sociedad y de la educación enfrentada con el pensamiento y la cultura de los profesores y profesoras. Dos concepciones que difícilmente puede llegar a un entendimiento. La actitud de la ministra lo corrobora.

 

 

El paro nacional ha estado apoyado por estudiantes. Al revés del movimiento estudiantil de inicios de la década, que dio vueltas a la sociedad y la política chilena, en aquel entonces reforzado por los profesores. Santiago y regiones vive en estos días un clima de movilizaciones, piquetes, sentadas y banderazos, que el gobierno solo ha atendido a través de chorros de agua, gases lacrimógenos y detenciones de jóvenes.

 

 

 

 

El paro nacional ha escalado hacia Sudamérica. Otras organizaciones de maestros han comenzado a expresar su apoyo, como la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria del Uruguay la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación de Brasil.

 

 

PW

La ola de protestas callejeras en Valparaíso no se detiene y  ya van cuatro días continuos de movilizaciones, desde que el Colegio de Profesores inició el Paro Nacional Indefinido Activo.           

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