Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Reload Captcha

El derrumbe del peso argentino sigue viento en popa: ayer, 14 de agosto, cotizó a $63 por dólar y el riesgo país llegó a cerca de 2.000 puntos básicos. Las medidas que promete Mauricio Macri son, apenas, un paliativo que se licuará por la inflación en menos de un mes; nadie cree que el diálogo entre Alberto Fernández y Mauricio Macri pueda detener la crisis cambiaria argentina.

 

El primer significado de las previas argentinas, con enorme derrota de Mauricio Macri, es el del fracaso del primer intento de restauración neoliberal. Después de más de una década de gobiernos antineoliberales, la derecha logró una primera victoria, después de mucho tiempo. Se dio en Argentina, con el triunfo de Mauricio Macri, con un programa típicamente neoliberal.

 

La guerra comercial entre China y Estados Unidos ha desbordado el terreno monetario y las perspectivas desfavorables para la economía mundial se han intensificado. Donald Trump anunció un nuevo arancel sobre importaciones chinas y una semana después Pekín dejó caer su moneda hasta el nivel simbólico de siete renminbi por dólar y se ha convertido (para Washington) en manipulador de su divisa. China también anunció que dejará de importar productos agrícolas de Estados Unidos, medida que afecta directamente a las bases de Trump.

 

Hay miembros de la elite de poder en  nuestra América que gustan promover  la idea que Chile y su modelo neoliberal  lo han convertido  en  “la” Suiza de  estos lados. Bueno, en  las derechas del continente no es algo raro. El Sr. Lavín en otros tiempos afirmaba que Chile era, como no, un gran país situado “en un mal barrio”.

 

Es evidente que el tema del antifascismo es absolutamente decisivo. Me gustaría resumir la cuestión de la manera siguiente: en los tiempos de Gramsci o de Gobetti, limitándonos al contexto italiano, el antifascismo era imprescindible y fundamental, estaba, al menos en Gramsci, en función comunista, patriótica y opositora al capitalismo. El problema, sin embargo, se da cuando el antifascismo continúa desarrollándose en ausencia del fascismo o, más precisamente, cuando el fascismo, si con esta expresión nos referimos genéricamente al poder, cambia de rostro.

Página 1 de 3

Galería de Entradas

Un repaso a las comunas y el clasismo en Chile

Denuncian instalación de contaminante planta cementera en terrenos de EFE en San Bernardo

Dimite Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, tras choque con el ultraderechista Salvini

Lleno de dignidad Lula cumple 500 días de prisión política

Marina de EE.UU. dice estar preparada para despliegue en Venezuela si recibe la orden

Esta madrugada llegó a Chile extraditado desde Brasil Mauricio Hernández Norambuena

Diputados inconsecuentes posibilitan un gol offside del gobierno

Aniversario y homenaje a caídos en Neltume

La desventura del Open Arms que ridiculiza a Europa