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Crisis Sistémica

Crisis neoliberal y sufrimiento humano

Publicado el 15 Enero 2011
Escrito por Leonardo Boff

callcenterEl balance que hago de 2010 va a ser diferente. Pongo énfasis en un dato poco señalado en los análisis: el inmenso sufrimiento humano, la desestructuración subjetiva, especialmente de los asalariados, debido a la reorganización económico-financiera mundial.


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Una historia incoherente de la humanidad

Publicado el 14 Enero 2011
Escrito por Juan Octavio Cervantes Dueñas

ny-at-nightEl hombre, desde el inicio del proceso de evolución de todas las especies biológicas hasta la fecha, se ha formado durante un proceso de interacción con su medio ambiente (concebido éste como un sistema de recursos y de condiciones de existencia) común al de todos los seres vivos. 

 

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Privatizar, privatizar y privatizar

Publicado el 26 Diciembre 2010
Escrito por Marcos Roitman Rosenmann

wall-streetHace ya tres décadas que el capitalismo muestra su verdadera cara. Nunca ha sido un sistema integrador. Tampoco un orden social compatible con la democracia, ni siquiera la representativa. Cuando ha podido, querido y necesitado, la burguesía se ha saltado y violado sus propias normas. Los ejemplos son muchos. Su mano ha estado siempre en los golpes de Estado contra gobiernos progresistas, de izquierda, nacionalistas y antimperialista. No hace falta insistir en ello. Los ejemplos históricos se pueden extraer de los cinco continentes. Pero tampoco, si hace falta, renuncia a patrocinar fraudes electorales cuando es menester. Igualmente se adhiere a las prácticas corruptas si en ello les va la bolsa. Asimismo prefieren el tráfico de influencias al juego limpio cuando se trata de aumentar sus ganancias. Y si alguien osa mostrar su desacuerdo, y señalar que juegan con las cartas marcadas, es perseguido hasta su total destrucción.

Casas de latrocinio, venta de armas, trata de blancas, esclavitud infantil, comercio de órganos humanos, nada escapa a su voracidad. Negar dichas verdades como si se tratasen de problemas ajenos al capitalismo les quita el sueño. Cada día es más difícil ocultar lo evidente. Una realidad de hambre, miseria, desigualdad y muerte son los buques insignias del capitalismo. Para evitar su total descrédito se ha montado un aparato publicitario multimedia. Su función es divulgar y propagar los beneficios de la economía de mercado a como dé lugar. Su fuerza y triunfo parcial, radica en el control cuasi omnímodo de la radio, la televisión, las editoriales, las revistas, los periódicos regionales y, desde luego, la red. Su coraza consta de varias capas. Cuando se logra traspasar una, aparece otra y otra y así sucesivamente. Su objetivo es no dejar al descubierto su cuerpo mal oliente y moribundo. En cuanto los ataques generan fisuras en la armadura, saltan las alarmas. La censura se impone como un mecanismo de control de la información. Y si no logra evitar su resquebrajamiento, siempre hay un plan B. Se presiona y mete el miedo. La formula la conocemos. No olvidemos que en Colombia, México, Honduras o Rusia, ser periodista es profesión de alto riesgo. Son cientos de ellos quienes han perdido la vida cuando trataban de informar y romper el cerco de la mentira dominante. Aunque no siempre es necesario llegar a tal extremo. Amenazar con el despido, el ostracismo, en ocasiones, es suficiente. Otra técnica empleada es la difamación. De la noche a la mañana periodistas considerados un ejemplo para su comunidad sufren campañas donde se les presenta como verdaderos monstruos. Ludópatas, alcohólicos, drogadictos, maltratadores y corruptos. Pero esto suma y sigue. Los documentos filtrados a Wikileaks dejan al descubierto cómo se las gastan el imperialismo y sus aliados. En este juego no hay reglas. Siempre es posible caer más bajo con tal de salvar al capitalismo. ¿Qué otro sentido tiene acusar a su fundador, Julian Assange, de violación? No sólo inhabilitarlo y sembrar la duda sobre su honorabilidad, además de que las autoridades suecas terminen, si se produce la extradición desde Gran Bretaña, hacer una carambola y que Assange acabe con sus huesos en una cárcel de alta seguridad en Estados Unidos. Aunque tampoco podemos descartar su asesinato pedido por los sectores más conservadores del establishment estadunidense.

  

 

Este argumento, de la externalización, se acompaña de una la palabra mágica que se ha convertido en una droga para economistas, sociólogos, periodistas y políticos de medio pelo, sean conservadores, liberales o socialdemócratas. Su enunciación les produce alegría y les hace sentirse pletóricos de fuerza. Nada más pronunciarla tres veces son abducidos hasta perder el sentido común y la decencia: privatizar, privatizar y privatizar.

 
 
 
En tiempos de crisis, el capitalismo redobla sus esfuerzos para vendernos la moto. Por cierto, una moto desgastada y lista para ser vendida como chatarra. Aún así no quieren dar su brazo a torcer. Sus seguidores deben fidelidad al guión. Ha llegado la hora de certificar la muerte del Estado del bienestar y por ende del sector público. Hay que crear más mercado, más desregulación, más apertura financiera y comercial y mucha, mucha liberalización. El Estado, argumentan, ha sido un pésimo gestor, no entiende de competitividad ni de beneficios. No funciona acorde a las leyes de la oferta y la demanda. Suele dilapidar capital social y humano. Hay que adelgazar su estructura y transformarlo. Es imprescindible tomar, de una vez y para siempre, el toro por los cuernos. La decisión no se puede retrasar más. Llegados a este punto el argumento es simple. Externalizar. No hacen falta hospitales públicos, el gasto de inversión es elevadísimo, mejor es crear clínicas privadas con médicos y personal sanitario que cobran sueldos de miseria. Igualmente, la educación pública ha sido un fracaso, entonces mejor apoyar la iniciativa privada donde se enseñan valores humanos acordes con la tolerancia. Basta observar la disciplina en los colegios y centros administrados por religiosos. Rezan todos los días, les enseñan a no pecar, a ser obedientes y temerosos de Dios. Sea Ala, Buda o Jehová.
 

Wikileaks: el miedo y la vergüenza del Imperio

Publicado el 20 Diciembre 2010
Escrito por Maciek Wisniewski

Lo peor – escribía Emile Cioran – es el miedo a la vergüenza. Después de los más de 250 mil cables diplomáticos estadounidenses publicados por Wikileaks, los comentaristas en todo el mundo subrayaban que los EE.UU. han sido ‘avergonzados’, ‘humillados’, hasta ‘puestos de rodillas’; a menudo, añadían, que en Washington reinaba furia y miedo.
 
Es sin embargo de dudar sí los EE.UU. han sentido realmente alguna vez el cioraniano ‘miedo a la vergüenza’: la manera en que siempre han llevado a cabo la política en su ‘patio trasero’ lo contradice; y es de dudar también que hoy tuvieran alguno de estos sentimientos por separado.

Quizás los únicos avergonzados ahora son los que pensaban que la diplomacia y la política se hacen de manera más sutil; los que creían que – parafraseando a Bismarck – las salchichas se hacen de la carne de la primera calidad. Pero mirando desde la perspectiva de Realpolitik – que no necesariamente significa una mirada ‘desde las cimas del cinismo’ – las revelaciones de Wikileaks tienen una ambigua capacidad de sembrar miedo tanto en Washington, como en las capitales de sus adversarios, cosa que puede ser aprovechada por los EE.UU.

Por ejemplo. Ya que la parte fuerte del paquete está dedicada a Irán, que según la diplomacia estadounidense ‘ya casi tiene una bomba atómica’ y que ‘dispone de cohetes capaces de alcanzar a la Europa Occidental’, esta filtración parece hacerle llegar a la opinión pública mundial un mensaje quasi-catoniano: ‘Teherán tiene que ser bombardeado’. Este efecto ha sido reforzado de hecho por la prensa estadounidense que después de haber consultado a la Casa Blanca censuró los cables que ponían en duda la sola existencia de aquellos cohetes.

La lectura de los mensajes de las embajadas estadounidenses en América Latina deja una impresión parecida: gracias a estos leaks los EE.UU. logran posicionar indirectamente frente a la opinión pública temas que más les interesan y que ya desde hace tiempo intentaban, con mayor o menor éxito, filtrar: las notas diplomáticas ‘revelan’, por ejemplo, que los Estados Unidos están ‘preocupados por las actividades de las células terroristas en la región de la Triple Frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay’, o por ‘los profundos nexos entre Venezuela, Cuba e Irán’, y que hasta ‘se preocuparon’ por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner. A pesar de que es sabido que lo que verdaderamente le preocupa a Washington en la Triple Frontera son la biodiversidad y los enormes recursos de agua, después de haber traducido estas ‘revelaciones’ al lenguaje mediático tenemos otras informaciones. Que ‘allí está Al-Qaeda’, que ‘Venezuela está siendo gobernada por espías cubanos’, que en las minas de uranio venezolanas en vez de mineros trabajan ‘expertos iraníes’ y que ‘la presidenta de Argentina es una loca’.

Los pocos cables ‘latinoamericanos’ que dejan al rey desnudo (o semi-desnudo), como el que demuestra un desconocimiento completo de la política interna de Bolivia o el que contiene análisis de la embajada en Tegucigalpa que apunta a una ilegalidad total del golpe de estado en Honduras (que suponía una constitucionalidad y que Washington luego legalizó de facto), se quedan insoportablemente cortos: ¿de verás no hay nada más que ‘revelar’ acerca de la complicidad de los EE.UU. en aquel coup d’état?

Todo eso no quiere decir que uno tiene que ser paranoico, como si recién saliera de una función de Ghost Writer, última película de Roman Polański que narra las manipulaciones de los servicios secretos estadounidenses. Difícilmente es creer que todo eso pudo haber sido filtrado por los mismos EE.UU. Eso quiere decir que para leer las filtraciones de Wikileaks se necesitan sujetos políticos independientes, con fuertes convicciones éticas, para resaltar su verdadero contenido; si no, el modo de su lectura nos será sugerido por los EE.UU. y sus apologetas. 

El desacuerdo y el disenso – cómo nos enseñó Antonio Gramsci – son elementos críticos en la creación de la hegemonía. Y qué mejor ocasión para disentir un poco del Imperio, que leyendo estas espectaculares revelaciones, para que luego todo siga igual.

Lo peor, en este sentido, sería si las filtraciones de Wikileaks le ayudarían a Estados Unidos a preservar su dominio imperial, ejerciendo por ejemplo sus presiones geopolíticas.

Solo de nosotros depende si ellos sentirán un verdadero miedo y una verdadera vergüenza, la que deberían sentir.
* Periodista polaco
 

En marcha a un mundo posimperial

Publicado el 20 Diciembre 2010
Escrito por Iván Auger

Hace pocos días comenzaron a publicarse más de 250.000 cables reservados y confidenciales del Ministerio de exteriores de los EE.UU..  Según la historia extraoficial, el origen de esta megafiltración sería un joven soldado raso, asignado a un batallón de inteligencia desplegado en Iraq, que entró a su trabajo con un disco compacto de Lady Gaga, copió un archivo y lo traspasó para su difusión a wikileaks.org, ONG informática cuyo objetivo es la transparencia de los gobiernos y de las corporaciones multinacionales.
 
Al respecto hay que tener presente que tienen acceso directo o indirecto a esos documentos entre 800 mil y tres millones de funcionarios norteamericanos,  una reacción a la compartimentación de la información reservada del gobierno a la que se atribuye en parte el éxito a los atentados terroristas a las torres gemelas de Nueva York y al Pentágono el 2001. Lo que, no obstante, relativiza los secretos. 

Esta megafuga, como era de esperarse, produjo múltiples reaciones.

Para muchos carece de importancia, se trata de cosas que conocíamos o suponíamos, más chismes y copuchas. O, a lo menos, no serían tan trascendentales, no hay documentos ultrasecretos, para cambiar nuestras opiniones sobre la política mundial ni para dañar de manera irreparable a los implicados ni a las relaciones internacionales.

Otros sostienen que puede ser una maniobra de servicios de inteligencia, como la
CIA, para crear conflictos en regiones donde los EE.UU. pierden influencia, p.ej., en América del Sur, o el Mossad, para demostrar que Irán también es un peligro para los estados suníes de la península arábiga y bajar el perfil al conflicto con los palestinos.

Para admiradores extranjeros de los EE.UU., el texto de los cables demuestra que el discurso de la política exterior de ese país coincide con su práctica y, si alguien queda mal parado, son algunos de los gobiernos que mencionan los diplomáticos norteamericanos.

Para los realistas en política internacional, los que piensan que los países sólo tienen intereses que defender, no misiones, en el mundo caótico que describió Hobbes,  los cables prueban que los diplomáticos estadoundenses cumplen con su deber.

Para Robert Gates, el Ministro de defensa de EE.UU., considerado el realista de la administración Obama, y quien se formó en la CIA durante la guerra fría, no en la política, si bien algunos telegramas son torpes y su gobierno se encontrará en una situación embarazosa en algunas partes del mundo, las consecuencias para la diplomacia norteamericana serán relativamente modestas.

La reacción de la clase política estadounidnse fue, sin embargo, de furia. Para Hillary Clinton se trata de un atentado en contra de la comunidad internacional. Para el gobierno francés, la víctima es la soberanía de los Estados. A los que participan en la fuga y su difusión se los acusa en EE.UU. de terroristas, piratas, espías o traidores. Y se exige que la supuesta larga mano de la justicia estadounidense caiga sobre esos delincuentes, cualquiera fuera su nacionalidad y lugar en que se encuentren. Y así comenzó la primera guerra informática mundial, que fue precedida por una fría entre China y Google, este último con el  respaldo indirecto de Washington.

De los cables hasta ahora publicados destaca la manifiesta declinación del poder norteamericano y la porfía de Washington en mantener la hegemonía en un mundo que dejó de controlar.

Las pruebas son múltiples  La escasa participación de tropas europeas de la OTAN en sus guerras asimétricas en el Oriente medio. La incapacidad de controlar la situación en Pakistán, un país nuclear, en que tiene gran influencia el islam radical. La creciente independencia de América Latina, y no solamente de los países bolivarianos. La rebeldía de Israel, que continúa con la construcción de asentamientos en tierras palestinas ocupadas. La negativa de los potentados de la península árabiga a cortar el flujo de donaciones a grupos islámicos fundamentalistas. La corrupción de Karzai. Turquía, miembro de la OTAN, "con su peligroso Ministro de exteriores", según uno de lo cables filtrados. La falta de apoyo a sus proposiciones en el G 20, incluso de países donde tiene bases militares. Etc., etc..   

Todo ello a pesar de que, como lo indican los documentos filtrados, la administración Obama intenta dialogar, con aliados, neutrales e incluso adversarios declarados, lo que no ocurrió con Bush. Sin embargo, la actual administración no abandonó el garrote, la presión con la amenaza del uso de la fuerza, aunque cada día es menos creible después de Iraq y Afganistán.

La guerra informática, que es consecuencia de la fuga, es la mayor confrontación hasta el día de hoy entre el orden establecido y la cultura que nace de las tecnologías de la infomación y las comunicaciones. Y como todas las guerras del presente, no terminará con la rendición incondicional  de quien parece más débil, los internautas de la transparencia que enfrentan nada menos que a Washington.

Los gobiernos deberán olvidarse de los secretos de Estado si quieren utilizar métodos modernos de comunicación o de archivo. Cualquiera traza que se deje en internet o en discos duros puede hacerse pública por piratas informáticos, computomaníacos o funcionarios indignados por la hipocrecía del gobierno o de la empresa en que trabajan.

La otra alternativa es cerrar internet, pero como lo descubrió Beijing en su conflicto con Google, es una fascinante arma de doble filo, incontrolable, pero también lo es para los terceros. Por lo demás, una vez que se desarrolla una tecnología es imposile volverla a encerrar en la  lámpara mágica que es el ingenio humano, como ocurrió con la nuclear.

Lo mismo ocurrirá con las grandes empresas multinacionales, se rumorea que la próxima filtración que difundirá wikileak.org es sobre transacciones financieras.

La filtración en comento es, a la vez, una confirmación y la aparición de un nuevo actor en la marcha hacia un mundo posimperial o, si se prefiere, multipolar. Cierto es que del debilitamiento de EE.UU. se habla desde la implosión de Wall Street. Ahora todos somos socialistas, fue una de las portadas de Newsweek el año recién pasado. La irrupción como potencia política de ONG informáticas, con su propio proyecto de modernos Robin Hood, es la gran novedad de este incidente.
 

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