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Viaje al fin de CUBA revolucionaria

Publicado el 29 Julio 2018
Escrito por Ernesto Benado

El excelente libro CUBA ,VIAJE AL FIN DE LA REVOLUCION  de Patricio Fernández , es tan bueno que merece muchos comentarios y algunas preguntas. La primera: ¿es un libro testimonial? ¿todos los personajes corresponden a personajes reales? ¿O solo algunos? No queda tan claro: en los agradecimientos el autor hace una distinción.

 

“A todos los personajes del libro-Regla, Ruth, Gerardo, Max (especialmente a Max), Damaris, Graziella (quien acaba de morir) Abraham, Imperio y tantos más, porque sin ellos la Cuba que he intentado retratar estaría vacía.”

En el Prólogo con que se inicia el libro Patricio anota : ”Todos los personajes de este libro son reales. A la mayoría los vi con mis propios ojos y unos pocos se colaron de oídas.”

También hay la alternativa que los personajes existen, pero no los puede o quiere identificar, para no dañarles con la policía cubana, siempre presente en el relato.

El libro es una imagen bastante inquietante de una Cuba que el autor visitó por primera vez en 1992 y posteriormente muchas veces. La última en abril de 2018.- La primera edición del libro en comento se publicó recién en este mes de Julio de este año.

Lo realmente relevante es si el cuadro de Cuba actual corresponde a la realidad o es la visión parcial de un visitante extranjero asiduo.

La disyuntiva no es fácil de resolver. Quien escribe este comentario visitó Cuba en Junio de 1962, con un grupo de 30 profesionales chilenos. Sin saberlo visitamos lugares donde se estaban construyendo las plataformas de lanzamiento de los cohetes soviéticos, y ni nos dimos cuenta de ellos. Salvo porque el ministro de Obras Públicas Osmany Cienfuegos que estaba  a cargo de su construcción , nos dijo sonriendo al terminar la entrevista :” Y además construimos algunas obras por encargo de la Fuerzas Armadas”.

Es imposible tener una imagen total. e íntegra, siendo visitante, visitante privilegiado como lo fue Fernández de un país, con la complejidad que ha vivido Cuba en estos 60 años.

El libro termina con una pregunta: ¿Qué le depara el futuro a esa Revolución sin fe? Y responde: Nadie lo sabe.

¿Qué falta en el libro?

La visión y el diálogo con el hermético grupo que gobierna la isla y especialmente la cúpula superior de sus Fuerzas Armadas. No es poca cosa. El 80 % de la industria cubana esta administrado por sus Fuerzas Armadas. ¿Qué porcentaje de su producción se destina a ellas mismas? Y lo que es aún más relevante: ¿están bien administradas?

No es responsabilidad del autor  no poder  contestar las preguntas.

El libro incluye la visión de Max Marambio quien tuvo acceso privilegiado al círculo de poder y al propio Fidel, hasta que fue defenestrado en circunstancias nunca muy bien establecidas. Pero el testimonio de Marambio no reemplaza la visión ausente de lo que es la cúpula dirigente, política y militar, de Cuba actual. Sin ella, como diría un amigo , es contar la tragedia teatral de Shakespeare sin la figura del príncipe Hamlet.

Ese hoyo negro en la economía cubana, ¿está detrás del fracaso económico, o es solo un factor coadyuvante?

El libro se pasea por muchos aspectos de la vida cotidiana cubana, como también lo hace en sus cuidadosos artículos el escritor cubano Leonardo Padura  quien vive en un barrio popular de la Habana y cuenta como sale corriendo cuando avisan que llegaron pollos o huevos al almacén vecino.

Y aquí llegamos a algo que se trasciende en el libro sobre Cuba, pero que no se dice explícitamente.

¿puede el socialismo, que no es una sociedad sin clases, sino una sociedad que intenta ser más igualitaria, construirse en un solo país aislado, como lo es Cuba?

Y esa pregunta está dando vuelta en el mundo político desde la década del 20 (los 1900 y 20) en que al iniciarse la revolución bolchevique en Rusia se discutió si se podía construir el socialismo en un solo país, incluso uno tan grande geográficamente como lo era la Rusia zarista.

Un equipo de dirigentes y teóricos encabezados por León Trotsky argumentaron que no sería posible y que por lo tanto la URSS debería impulsar una revolución “permanente “para poder consolidarse y extender el socialismo a nivel mundial

La tesis de Stalin y de una buena parte del Partido Comunista soviético argumentaron que eso se podía superar por el gran tamaño de la URSS e iniciaron la llamada construcción del socialismo en un solo país, con planes quinquenales que se desarrollaron uno tras otro hasta el estallido de la segunda mundial y la invasión de la URSS por la Alemania nazi.

Parece , a casi 100 años de esa discusión ,que ninguno de los dos bandos tenía la razón : la Unión Soviética desapareció hace ya 28 años y Rusia siguió con un tradicional desarrollo como sociedad capitalista .Y la tesis de la Revolución Permanente  no ha prosperado , porque si bien el sistema capitalista ha sufrido crisis económicas y visto el surgimiento de grandes potencias  que combinan el desarrollo capitalista con sistemas políticos dirigidos por partidos comunistas , notablemente China Popular y Vietnam , no se ha producido ni una crisis catastrófica y terminal del sistema capitalista , ni el surgimiento exitoso de economías no capitalistas o con asomos en que la propiedad privada de los medios de producción sean propiedad social , o bien estatizados (que no es exactamente lo mismo).

En medio de este gran proceso político a nivel mundial , surge la Cuba socialista en un isla semi aislada del mar Caribe , sin fronteras terrestres con otros países y en el que la voluntad  de su principal líder FIDEL impuso  una dictadura política con un solo partido y una economía prácticamente estatizada . Su evolución, por la fuerza de los acontecimientos externos, es lo que muy bien se plantea en el libro de Patricio Fernández.

Si pudiéramos reducir el argumento, la situación actual de Cuba es una demostración más que el socialismo en un solo país es imposible, ya lo fue en el siglo XX y continúa siéndolo en el siglo XXI. El socialismo como nueva forma de sociedad está aún en pañales y lo que encuentra vigente es la creación de sociedades socialdemócratas avanzadas, como la que se vive en algunos de los países escandinavos. En ellos se avanza notablemente hacia la equidad social , se protege su economía de los monopolios y concentración excesiva de la riqueza ,  se mantiene y amplía la democracia representativa ,se protegen las normas del mercado y la libre competencia, se aumenta la seguridad social y se  reducen las diferencias de clases .La formación de bloques económicos  por zonas geográficas , como alianzas de países  medianos o pequeños , que integren conglomerados con libre circulación de mercaderías , de trabajadores y  de recursos y servicios , es la gran tarea del presente.

En Chile, donde estamos a las puertas del desarrollo, en términos del ingreso per cápita, aunque con una increíble mala distribución de esos ingresos en una población muy segregada y dividida en capas sociales, lo que viene es conquistar la ampliación de la democracia representativa y  la construcción de un país más igualitario. Es la misión pendiente para una nueva alianza política de izquierda chilena reforzada por la trayectoria de la Cuba Revolucionaria.

24 de Julio 2018

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