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Exposiciones conmemoran los cien años de Nemesio Antúnez

Publicado el 11 Abril 2019
Escrito por El Clarín de Chile

Más de cien obras realizadas por Nemesio Antúnez pertenecientes a colecciones públicas y privadas, junto a un cuantioso material de archivo que comprende cartas, cuadernos, bocetos, fotografías, videos y objetos personales  además,  de una selección de obras de artistas chilenos y extranjeros pertenecientes a la colección del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y el  Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), conforman la nueva exposición del MNBA, ANTÚNEZ CENTENARIO,  la más relevante que se ha realizado en torno a su figura como artista y gestor cultural.

 

 

Es una de más extensas exposiciones que se haya realizado en homenaje a Nemesio Antúnez, quien fuera director de ambos museos.

 

La muestra del valioso legado de Nemesio Antúnez a las artes visuales y la institucionalidad cultural de nuestro país es parte de un año de actividades conmemorativas, editoriales y expositivas a lo largo de Chile, organizadas por la Fundación Nemesio Antúnez y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

 

La exposición, que se extenderá entre el 11 de abril hasta el 9 de junio en primer piso, en la sala Matta y en el MAC, será abordada a través de tres curatorías diferentes y a la vez complementarias.

 

La primera, “Manifiesto”, con una retrospectiva de su obra visual, a cargo de Ramón Castillo; en segundo lugar “El museo en tiempos de revolución”, que rescata su labor como director del MNBA y su proyecto de transformación, a cargo de Amalia Cross y, finalmente, “Antúnez Panamericano”, que da cuenta de su dirección en el MAC y su inserción en el ámbito cultural americano, sección que estará a cargo de Matías Allende.

 

Consuelo Valdés, Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, explica que “Nemesio Antúnez fue un creador comprometido con los problemas sociales de su tiempo, un gestor visionario, un intelectual profundo, un viajero incansable y un comunicador consciente de su rol educativo y, sobre todo, fue un servidor excepcional que nunca cesó en sus múltiples facetas”.

 

“Su legado aún continúa marcándonos una senda en un amplio sentido, y es por eso que nos hemos hecho partícipes de esta gran exhibición que une a dos instituciones tan importantes para las artes visuales", añade la ministra.

 

Por otro lado, la Secretaria de Estado destacó que la sinergia entre este proyecto y el Cuaderno Pedagógico Nemesio Antúnez, editado por el área de educación de su ministerio.

 

 "Queremos extender los alcances de esta muestra al público escolar y a todo aquél que quiera aprender de la figura y obra de Antúnez, permitiendo a los docentes contar con el material necesario para acercar su legado a las nuevas generaciones”.

 

En tanto, la directora de la Fundación Nemesio Antúnez, Guillermina Antúnez, destaca que esta muestra es “la más grande que se ha hecho en torno al artista en el contexto de los cien años de su nacimiento. Visibiliza y pone en valor el legado artístico y cultural de su figura, quien fue un gran gestor y un visionario para su época. En su centenario, son varias las actividades que se han organizado no solo en Santiago, sino que a lo largo del país.

 

En ese contexto, la creación del Cuaderno Pedagógico, los talleres y la itinerancias realizada en el sur y prontamente en el norte de Chile, son un importante ejemplo de las mociones que realizamos como Fundación, junto al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y entidades asociadas. En ese sentido, Antúnez Centenario es un importante reconocimiento y un homenaje a una persona que dedicó su vida a la creación artística, su difusión y democratización”.

 

La primera curatoría “Manifiesto”, que está a cargo del curador Ramón Castillo en la Sala Matta, es una selección de óleos, acuarelas y grabados, cuadernos de apuntes, bocetos, archivos fotográficos y documentos de la vida pública y privada dan a conocer un variado panorama de su postura intelectual y proceso creativo.

 

Abarca grabados de 1947 realizados en el taller de William Hayter en París, hasta las últimas obras realizadas en Chile a comienzos de los años noventa. La muestra se organiza considerando las imágenes recurrentes o series temáticas, en las que por más de sesenta años expresó un profundo humanismo en tangos, volantines, camas, volcanes, océanos y multitudes. 

 

También se evidencia cómo, a través de su obra, Antúnez fue un testigo y protagonista de su tiempo, que encarnó y padeció los sueños, esperanzas y ocasos colectivos.

 

“A través de Manifiesto podremos revisitar y redescubrir la coherencia, consistencia y resistencia de la obra de Nemesio Antúnez, apreciando en ella cómo lo singular de un artista, la microhistoria, se convierte en la macro historia de una época y por lo tanto, en la biografía tectónica y poética de un país”, explica Ramón Castillo.

 

La segunda “El museo en tiempos de revolución”, que es responsabilidad de la curadora Amalia Cross  y que está ubicada en Ala norte del primer piso del MNBA, aborda el proyecto radical de transformación espacial y conceptual que Antúnez llevó a cabo en el MNBA, entre 1969 y 1973, cuando modificó la arquitectura del edificio y las formas de relación con el arte, a través de exposiciones, intervenciones y acontecimientos inéditos, que significaron un giro revolucionario en la función del museo y a las posibilidades del arte en la sociedad.
 


“Dinamizó y democratizó el museo, dio lugar a otras expresiones artísticas como la danza, la música y la poesía, fortaleció el rol educativo del museo a través de la participación activa del espectador. Desarrolló un modelo de trabajo colaborativo en la realización de acciones de artistas contemporáneos que cuestionaron el rol del museo desde el museo en relación con el contexto histórico, político y cultural de Chile”, señala Amalia Cross.

 

Integran la muestra obras y documentos que pertenecen a la Fundación Nemesio Antúnez y al Museo Nacional de Bellas Artes, junto con archivos personales y testimonios de Liliana Porter, Luis Camnitzer, Juan Pablo Langlois, Cecilia Vicuña, Lea Lublin, Guillermo Deisler y Valentina Cruz, entre otros importantes exponentes del arte que hicieron sus obras en el museo en tiempos de revolución.

 

La tercera “Antúnez Panamericano”, a cargo del curador Matías Allende que está en el Museo de Arte Contemporáneo, se muestran archivos, mobiliario y las obras incorporadas a la colección del MAC bajo la dirección de Antúnez (1962-1964) y bajo la influencia que ejerció sobre el museo hasta 1968.

 

Esta muestra, da cuenta de su visionaria labor al mando de esta institución que se insertó fuertemente en la región con nuevas nociones de americanidad y contemporaneidad; relacionando institucionalmente al MAC con museos de toda América.

 

Así, en palabras de Matías Allende la exhibición se refiere a “dos colosos, uno, pieza clave de la historia de la pintura y la gestión en Chile, en todas sus dimensiones el otro, un museo que intentó definirse en su actualidad siendo, por su fundación en 1946, el primero en denominarse contemporáneo en toda América Latina. Esta exposición es sobre la llegada del sujeto a este organismo, sobre su vuelco, sobre la historia nacional y occidental, que indefectiblemente cruza las paredes”.

Ordenada bajo los conceptos de Nación, Pueblo y América, destacan las obras que fueron parte de Exposición de Solidaridad con el Pueblo de Chile (1964), con artistas como Violeta Parra, Gracia Barrios, Roberto Matta, Fernando de Szyslo, Mario Carreño y Ricardo Grau, Mateo Manaure. También figuran obras de las Bienales Americanas de Grabado (1963, 1965 y 1968).

 

Nemesio Antúnez (Santiago, Chile, 1918-1993). Si bien se recibió como Arquitecto de la UC, no ejerció como tal. La decisión de ser pintor la tomó tempranamente y su vida consistió en llevar a cabo esta misión artística a través de autoaprendizajes, viajes y talleres libres en los que ejercitó diversos lenguajes como acuarela, pintura y grabado.

 

Mientras estaba en Estados Unidos (1947-1952), se perfeccionó en el grabado en el taller del maestro William Hayter y conoció a los principales artistas de la época. A su regreso retomó temáticas del paisaje y la historia de Chile.

 

En Santiago fundó el mítico Taller 99 de grabado (1956), que permitió renovar y experimentar con nuevas técnicas esta disciplina, estableciendo un taller de creación avanzada y junto a otros artistas e intelectuales, fundó la Escuela de Arte UC (1959).

 

En la dimensión pública fue agregado cultural en Estados Unidos (1965-1967) y dirigió en dos oportunidades el programa Ojo Con el Arte. Destaca dentro de su capacidad creativa y crítica, la dirección de dos museos: 1962 y 1964 (MAC) y el MNBA en dos períodos 1969-1973 y 1990-1993.

 

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