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Los problemas de Estados Unidos: una crisis difícil de evitar

Publicado el 03 Enero 2019
Escrito por Fernando Duque*

Para comprender en forma más clara lo que podría ocurrir en Estados Unidos en la tercera década del siglo XXI, es preciso recordar los análisis y las predicciones que hizo el profesor Samuel P. Huntington a finales del siglo XX. Estas predicciones fueron hechas en su famoso libro titulado El Choque de Civilizaciones y el Reordenamiento del Orden Mundial y publicado en 1996. ([i])

 

 

         En su capítulo final y titulado “El Oeste, Civilizaciones y Civilización” se analizan y se concluye que todas las grandes civilizaciones que ha tenido el mundo han pensado que ellas son el fin de la historia. Este fenómeno de extrema petulancia lo sufrió el imperio romano, el califato Abbasid, el imperio Mughal, el imperio Otomano, el imperio británico y ahora el imperio estadounidense. Huntington indica que aquellas sociedades que piensan que ellas son el fin de la historia, invariablemente son sociedades donde su historia ya ha empezado a declinar inexorablemente. Huntington también argumenta que la civilización estadounidense, al creer que con ella termina la historia del mundo, en verdad solo está reconociendo que su hegemonía está llegando a su término. En otras palabras Estados Unidos, sin duda seguirá el mismo camino que tomaron las otras civilizaciones hegemónicas que le precedieron.

 

         Más adelante Huntington argumenta que el oeste o la civilización occidental, nació en el siglo IV después de Cristo. Sus antecedentes primitivos se remontan al imperio romano de occidente y también a la antigua civilización griega. La civilización occidental se consolida entre el siglo VIII y el siglo X de la era cristiana. La base religiosa de occidente es naturalmente el cristianismo. Por varios siglos, occidente fue feudal y formó una civilización poco significativa. En esos años el centro del mundo estaba en Asia y particularmente en China, potencia que transitó del feudalismo al Estado moderno más de 300 años antes de Cristo.

 

         En el siglo XVI de esta era, se produce un cambio religioso de mayúsculas proporciones. Gran parte de los países europeos, que conforman la civilización occidental, cambiaron su religión de catolicismo a protestantismo. La Europa feudal redescubrió la filosofía y la ciencia antigua. Todo esto gracias a las invasiones musulmanas a la península ibérica que trajeron viejos textos escritos por filósofos griegos y romanos. Estos libros fueron traducidos por académicos italianos y posteriormente, un verdadero ejército de filósofos y letrados de ese país, esparció la vieja ciencia, el arte y la filosofía por el norte de Europa. Este fue el origen del renacimiento.

 

         Con todo este cambio religioso, en Europa renace la ciencia y posteriormente nace la revolución industrial.  Con este fundamental cambio cultural, el oeste se desarrolló intelectualmente y creció a años luz con respecto al resto del planeta. Este cambio científico, más enormes avances en el arte de la guerra, hacen que Europa conquiste el mundo. Para 1914, la civilización occidental era suprema y su poder aplastaba a todas las otras civilizaciones conquistadas, subyugadas y convertidas en colonias. No obstante, la primera guerra mundial debilitó a la parte europea de occidente en forma mortal. Luego, la segunda guerra mundial la debilitó aún mucho más. La hegemonía de la civilización occidental pasó del imperio británico a los Estados Unidos de América. En los años de post guerra, la difusión del conocimiento científico y técnico, cambió radicalmente al planeta.

 

         Nacieron dos superpotencias: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Esto dio inicio a la guerra fría y al mundo bipolar. Esta guerra fría terminó en 1989, con el triunfo de los Estados Unidos. El mundo cambió de bipolar a un brevísimo periodo de unipolaridad, donde los Estados Unidos fueron los amos del mundo. No obstante, para fines del siglo XX, los graves errores de la gran potencia del norte, determinaron que el mundo volviera a la multipolaridad. Huntington concluye que a fines de los años 90 del siglo XX, la civilización occidental con los Estados Unidos a la cabeza, entraron en un periodo de mortal peligro. Las causas principales de este gigantesco cambio en las posiciones de poder en el planeta radican en dos fenómenos relacionados. Primero, la pérdida de la religiosidad en Europa Occidental y segundo y aún más grave, la pérdida de la unidad cultural en los Estados Unidos.

         Los europeos ya casi no van a las iglesias y esto ha traído una gigantesca y catastrófica decadencia moral. Por su parte, en los Estados Unidos, se ha iniciado una enorme rebelión contra su carácter nacional originario. Este carácter nacional está fuertemente enraizado en la  cultura WASP (blanco, anglosajón y protestante). Como consecuencia de esta revolución cultural, en Estados Unidos ha nacido el multiculturalismo. Esto quiere decir que las minorías étnicas, se niegan a aceptar, respetar y aplicar los valores culturales con que fue originalmente creada la unión americana. Las minorías así se niegan a seguir aceptando, respetando y obedeciendo los viejos mitos, creencias y valores relacionados con la superioridad cultural del hombre blanco. Las minorías étnicas se han hecho potentes y con mucha fuerza defienden las creencias, valores y principios de sus culturas originarias. Entre estas minorías se encuentran los pueblos originarios de América del Norte, los asiáticos, los polinésicos, los negros, los musulmanes, los judíos, y sobre todo, la potente minoría hispánica. También la rebelión cultural anti WASP se ha hecho extensiva a las minorías sexuales, las mujeres y los hombres blancos con educación superior.

 

         Huntington con gran amargura explica que si esta poderosa tendencia de rebelión cultural continúa, donde cada grupo defiende su propia identidad, y a la vez niega a la vieja identidad común (WASP); entonces los Estados Unidos se convertirán en un país trizado y quebrado. En otras palabras, Estados Unidos se convertirá en un país CLEFT. Es decir un país que ha perdido su unidad cultural y que padece de una profunda desintegración y división valórica. Huntington argumenta que la ética protestante, hizo grande a los Estados Unidos. Esta era una poderos ética de trabajo que premiaba el logro individual y hacía rica a las naciones, pero al mismo tiempo mantenía un mínimo nivel de igualdad que impedía la explotación de los más pobres. Si Estados Unidos pierde su ética protestante, dejará de ser los Estados Unidos y se convertirá en una corrupta asociación de culturas distintas que se pelearán por un mal diseñado sistema político. Esta nueva estructura política terminará por eliminar  las posibilidades de un gobierno eficiente y civilizado. Todo esto producirá el caos total y el fin del poderos imperio estadounidense.

 

         Huntington señala que la ética de trabajo se ha corrompido. El estadounidense promedio ha pasado de ser un honesto y esforzado trabajador a una persona corrupta y hedonista. El pueblo se ha transformado de una población productora de bienes y servicios a una población consumidora de bienes y servicios elaborados en el extranjero. El país ya no invierte en su desarrollo futuro. La sociedad y en particular su corrupta elite, han caído en una vorágine de indulgencia desatada. Esta etapa de decadencia ética y particularmente de su elite, es el paso fundamental que hundió a todas las grandes civilizaciones del pasado. De esta forma, occidente ahora, está sufriendo las mismas crisis que destruyeron a las grandes civilizaciones de la historia humana.

 

         Huntington continúa su sombrío diagnóstico, argumentando que lo único que podría salvar al oeste (Europa y Estados Unidos) es una nueva unión atlántica, es decir una nueva organización del Atlántico Norte (OTAN). Esta unión debería también incluir a Australia y Nueva Zelanda y completarse con un poderoso y bien organizado mercado común. Todo esto fortalecería a occidente económica y militarmente. De esta forma la civilización occidental tendría la oportunidad para sobrevivir y derrotar los enormes desafíos que le presentan las otras civilizaciones que hoy día existen en el planeta, particularmente la civilización china, la civilización islámica y la civilización rusa. Huntington concluye su diagnóstico señalando que una alianza de estas civilizaciones contra el oeste, parece ser inevitable. 

 

         Después de describir este sombrío futuro para la civilización occidental en general, y para los Estados Unidos en particular, Huntington analiza las causas que han provocado la catástrofe cultural que afecta a su país. Señala con claridad que es el partido demócrata el grupo político que impulsó el multiculturalismo y la protección de las minorías viviendo en el país. Indica que si el partido demócrata en el futuro gana la presidencia y el congreso, con seguridad lograrán la transformación definitiva de un país con cultura homogénea a un país con cultura heterogénea, fragmentada y con grupos antagónicos entre sí. Los Estados Unidos pasarán de una benigna situación donde el crisol cultural (melting pot) logró por más de dos siglos, crear una base cultural común y uniforme; a un país donde el crisol cultural ha desaparecido y hoy día posee culturas antagónicas viviendo dentro de sus fronteras. Algo muy parecido a los que en los años 90 del siglo XX le sucedió a Yugoeslavia; o sea un país profundamente dividido por culturas violentamente enemigas entre sí.  Yugoeslavia es el ejemplo más claro de un país sufriendo el cáncer social que afecta a un país CLEFT. Otro país que sufrió esta mortal enfermedad a finales de los años 80 fue la Unión Soviética y esta crisis cultural determinó su desintegración.

         Huntington agrega que el credo político sostenido por la ideología neoliberal no será un pegamento suficientemente sólido para mantener la unidad nacional. Esta realidad es semejante a la que sufrió Rusia, donde la ideología comunista, por si sola, no pudo mantener la unidad de la Unión Soviética. El país CLEFT o quebrado termina por dividirse si es que no toma las medidas inmediatas para obtener una verdadera unificación de la cultura nacional. Esto implica una vuelta poderosa al respeto y adopción de los valores éticos de la vieja cultura WASP. Esta cultura debe ser aceptada, respetada y aplicada por todas las minorías que actualmente dividen al país. La ética de trabajo WASP debe nuevamente practicarse por todos los estadounidenses. Cada minoría puede respetar su historia y practicar sus valores originarios pero con respecto al trabajo, todos sin excepción deberían respetar los valores relacionados con el mérito, el logro personal y la responsabilidad para con el país y los demás ciudadanos, particularmente a los más pobres. El pluralismo cultural es fatal. Si este pluralismo continúa, esta tendencia cultural destruirá el poder que Estados Unidos actualmente tiene en el mundo.

 

         En las siguientes páginas de su capítulo final, Huntington vuelve a hacer una narración histórica. Señala que la civilización occidental nació entre el año 370 después de Cristo y el año 750. Ella mezcla elementos clásicos, semitas, sarracenos y bárbaros. Esta civilización se desarrolló entre el siglo VIII y el siglo X. Entre el siglo XI y el fin de la segunda guerra mundial del siglo XX, occidente sufrió su largo periodo de conflictos y guerras internas. Después de 1945, occidente entra en un periodo de “zona segura” o lo que se llama también “imperio universal”. Esta estructura política tiene una maraña racional de instituciones destinadas a defender la democracia liberal y la política pluralista. El oeste entra así en su periodo de paz dorada o también llamado paz total. Ya no hay lucha interna y los peligros externos son remotos y controlados. Además, toda la civilización entra en una larga época de extraordinaria prosperidad y abundancia. Ya no hay guerras internas y tampoco barreras al comercio. Existe una moneda común y un sistema de administración muy parecido a un gobierno común bajo la benigna protección de los Estados Unidos de América.

 

         Las civilizaciones crecen y se fortalecen cuando ellas invierten en expansión económica y productiva. Las civilizaciones declinan cuando no invierten en actividades productivas. En otras palabras, no usan el excedente monetario en nuevas tecnologías para aumentar constantemente la producción y nuevas maneras de crear riqueza. Es de esta manera como la declinación se produce cuando las elites se corrompen primero y usan los excedentes monetarios en actividades no productivas y que solo satisfacen necesidades egoístas. Por su parte las masas populares se dedican a consumir en vez de producir. Los ricos ya no viven de la producción de sus fábricas y tierras, por el contrario viven de sus enormes inversiones en bonos, acciones y otros instrumentos financieros.

 

         Con todos estos cambios económicos, la civilización transita de su etapa universal a su etapa decadente. Se entra así en un largo periodo de catastróficas crisis económicas y el nivel de vida de los trabajadores se desploma. Las elites religiosas, intelectuales, sociales y políticas; pierden el apoyo de las masas. Nuevos grupos religiosas brotan por todos lados. Las masas se niegan a pelear por su sociedad y dejan de pagar sus impuestos. Es así como las enormes mayorías populares explotadas en extremo, se rebelan y de esta forma se inicia el periodo de guerras civiles. La sociedad se debilita a niveles insostenibles y termina por morir bajo el ataque de una gran potencia emergente. (Aquí Huntington cita a Quingley y su famoso libro titulado Evolución de las Civilizaciones, escrito en 1961.)

 

         El capítulo final de Huntington continúa con un breve análisis de la política exterior de los Estados Unidos en la década de los años 90 del siglo XX. Parte señalando que en el mundo actual, la identidad cultural es  un tema central. Las afinidades o semejanzas culturales determinan quienes son aliados y quienes enemigos. Esta realidad crea tres condiciones básicas para el desarrollo de la política internacional. Primero, los líderes de Estados Unidos pueden cambiar la realidad sólo si la comprenden a cabalidad. Desafortunadamente, esto no es así. En segundo lugar los líderes de los Estados Unidos sufren derrotas, pues usan políticas que son adecuadas para la guerra fría, pero no para la multipolaridad. En tercer lugar, los líderes de USA, tienen fracasos pues creen que la cultura occidental es universal.

 

         La primera condición esencial y que no es entendida por el liderazgo estadounidense, es que el mundo actual es un mundo multipolar. Estos líderes siguen actuando como si el planeta aún viviera en el sistema unipolar. Los fracasos internacionales de los presidentes Bush padre y Bill Clinton, en gran parte se deben a este problema. Estados Unidos se niega a respetar las áreas de influencia de otras grandes potencias que son poderosas y tienen armas nucleares. El país insiste en intervenir en estas áreas de influencia ajena y por lo tanto comete continuamente garrafales errores.

 

         Con respecto a la segunda condición del sistema internacional actual, los líderes de Estados Unidos se niegan a abandonar políticas que solo son adecuadas para la guerra fría. Con esta conducta, se ofende innecesariamente a Rusia y se insiste en una alianza con Japón a fin de tratar de contener a China.  Con esta política absurda, es altamente probable que en el futuro, China y Rusia sean aliados en contra de los Estados Unidos.

 

         En tercer lugar, la elite cree que todos los países del planeta desean ser como occidente.  En otras palabras, se asume que ellos admiran los valores, instituciones y sobre todo la democracia liberal occidental. Esta absurda posición es falsa, inmoral y peligrosa. Es falsa pues cada civilización tiene sus propios valores y ellos son cuidadosamente respetados. Es inmoral pues los pueblos no occidentales sólo  aceptaron los valores occidentales debido a que ellos fueron impuestos por la fuerza de las armas del imperialismo occidental. Los líderes de los Estados Unidos ignoran tozudamente que hoy día el oeste no tiene fuerza suficiente para volver a imponer dichos valores. Finalmente, esta absurda actitud es sumamente peligrosa, pues ella puede provocar una guerra de civilizaciones y en ella occidente probablemente será derrotado.  El occidente no puede detener a China y por lo tanto deberá, tan pronto le sea posible, aprender a convivir con su poder. Líderes occidentales deberían parar su estúpido intento por modificar los valores de las otras civilizaciones. La declinación del poder occidental ya es un hecho conocido por todas las potencias del planeta. Occidente sólo se puede salvar si con rapidez entra en exitosas conversaciones y compromisos inteligentes.

 

         El último capítulo de Huntington continúa con un largo escenario futuro que trata de anticipar  lo que ocurrirá el año 2010. Aquí Huntington discute un caso hipotético donde los Estados Unidos al ignorar las normas de la multipolaridad (es decir, no intervenir en los asuntos de otros hegemones regionales) caen en una desastrosa guerra nuclear con China. Este conflicto termina cuando las grandes potencias se destruyen. No obstante Estados Unidos es reconstruido con un plan tipo plan Marshall implementado por países del sur de América Latina. Naturalmente, aquí Huntington usa aquí su fina ironía para señalar que la elite estadounidense, causante de esta terrible tragedia es reemplazada por una elite conformada por estadounidenses de origen latino. El profesor Huntington termina su capítulo indicando que si los líderes de las distintas ocho civilizaciones se enfrascan en intervenciones en los asuntos de otras civilizaciones, el resultado sería catastrófico para el resto del planeta.

 

           Si esta tragedia llega a ocurrir, la lucha futura no será entre civilizaciones cultas y avanzadas. La lucha será entre civilización y barbarie. Si los líderes del mundo multipolar no aprenden a tratarse con respeto; el caos se hará generalizado. De esta manera, la teoría del caos total, se transformará en una penosa realidad. Este caos es el quiebre de la ley y el orden internacional. Todo esto se complementará con el nacimiento de Estados fallidos por todos lados. Una gigantesca ola de criminalidad, mafias transnacionales, carteles de la droga, debilitamiento de los lazos familiares, y una declinación general de la confianza. Todo esto eliminará las religiones y ello terminará con la civilización humana. La violencia étnica y religiosa, y la ley de la selva, se harán extensivas a todo el planeta.  Habrá así una crisis global de la gobernabilidad. Una terrible  “nueva edad obscura”  se dejará caer por sobre toda la tierra.  La civilización perecerá aplastada por el peso de la barbarie descontrolada. Todo este terrible panorama ocurrirá porque los líderes occidentales, en particular los estadounidenses, nunca entendieron ni quisieron entender, las reglas básicas de convivencia que exige un mundo multipolar. Huntington concluye su tétrico escenario futuro señalando que todo esto fue predicho por Lester Pearson en la década de los años 50 del siglo XX. Pearson concluye su trabajo, señalando que si los humanos no entienden, el nuevo mundo conformado por civilizaciones, este mundo definitivamente se destruirá.

 

         Hoy a comienzos del 2019, ya han pasado 23 años desde que Huntington escribió su libro El Choque de Civilizaciones.  Con la presidencia de Bush hijo, Estados Unidos siguió interviniendo en el Medio Oriente, particularmente en Afganistán. Esta intervención tuvo como respuesta el ataque a territorio estadounidense el 11 de septiembre de 2001. Después de este ataque, el presidente Bush hijo, incrementó la intervención en el corazón de la civilización islámica, cuando invadió Iraq. Todo esto creó un enorme impacto negativo en la civilización islámica, y en el año 2011, esto se concretizó en el inicio de un virulento periodo de desestabilización en todo el Medio Oriente.

 

         La crisis económica de los años 2007- 2008, arruinó las posibilidades políticas del partido republicano y fue elegido presidente Barack  Obama. Obama siguió ignorando las normas de la multipolaridad y continuó con la invasión en Iraq y Afganistán. Además destruyó Libia y luego invadió Siria. Además intervino en Egipto, donde consolidó una nueva dictadura militar. El presidente Obama continuó con la política multiculturalista iniciada por el presidente Clinton.  El partido demócrata, durante ocho años, aumentó considerablemente el poder de las minorías y debilitó el poder de la mayoría WASP. Los blancos sin educación universitaria y pertenecientes  a la clase trabajadora, siguieron perdiendo el estándar de vida que tuvieron antes de 1980. Por el contrario, la elite, dueña de las multinacionales, siguió enriqueciéndose descaradamente.

         Como consecuencia de todas estas tendencias tanto en política exterior como en política interna implementada por los demócratas, fue electo presidente Donald Trump a fines del año 2016. Su grito de guerra fue “América primero”.  Para Trump América es sólo la mayoría WASP. En su nacionalismo extremo, desearía que todas las minorías étnicas, tales como los nativos, los judíos, los asiáticos, y particularmente los latinos, volvieran a sus países de origen. Trump es contrario a todo inmigrante que no sea blanco.

 

         Las minorías han comprendido que el enemigo es  Trump y su partido republicano. Por lo tanto han votado en masa por el partido demócrata. Estas minorías se han convertido en mayoría en la última elección al congreso estadounidense de finales del año 2018. Todo esto porque a las minorías étnicas, se han agregado los blancos pertenecientes a las minorías sexuales y también se han agregado las mujeres.

 

         Es altamente probable que en los próximos dos años, el presidente Trump aumente su hostilidad hacia esta nueva coalición demócrata. Si esto llega a ocurrir, es posible que un candidato demócrata sea el presidente de los Estados Unidos para el año 2020. Este presidente, seguramente tratará  de satisfacer las demandas de las minorías étnicas y tratará de reducir el poder de los populistas de derecha y defensores de la ética WASP. Los Estados Unidos así completarán el proceso que los empujarán hacia una consolidada situación de país profundamente dividido en lo cultural, es decir un país CLEFT o país resquebrajado y trizado desde el punto de vista cultural. Tal como lo anticipaba Huntington, esta calidad de país CLEFT es enormemente peligroso para la paz social. Si el profesor Huntington estuviera vivo, seguramente estaría profundamente mortificado por el inmenso temor de que su país, habrá terminado por convertirse en una gigantesca Yugoeslavia. La historia así se repetirá. Países culturalmente divididos, casi siempre colapsan bajo el ataque de desastrosas guerras civiles. Estas guerras civiles terminan por crear numerosos nuevos países donde existe un mínimo nivel de homogeneidad cultural entre sus habitantes. Con todo esto, tal como lo anticipó Huntington, las dos superpotencias de la guerra fría habrán dejado de existir ([ii]) y la multipolaridad reinará suprema en el planeta.

 

 

 

 


[i]S.P. Huntington The Clash of Civilizations and the Remaking of the World Order.  Simon and Schuster. New York, NY 1996

[ii]Para un análisis más profundo de las profecías huntingtonianas, sírvase ver el libro titulado Who are We? The Challenge to Americas National Identity. Simon and Schuster. New York, NY 2004

 

 

 

F. Duque Ph.D.

Cientista Político

Puerto Montt, enero de 2019

 

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