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Los macristas acusan de corruptos a los kirchneristas y viceversa

Publicado el 08 Agosto 2018
Escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

 

Para creer que la opinión pública se indigna con la corrupción y, en consecuencia, castiga a los ladrones negándoles el voto en las elecciones, hay que ser muy necio o cándido, por el contrario, la historia prueba que termina por elegir al más pillo entre ellos: Si queremos ejemplos, “las manos limpias” en Italia terminaron con la República de la posguerra y colocaron en el poder al más representativo de los ladrones de ese país, Silvio Berlusconi, (antes, los dueños del poder eran los mafiosos democratacristianos, hoy, la ultraderechista Liga del Norte).

 

 

En el Lava Jato, en Brasil, eliminaron a Inácio Lula da Silva, y van a terminar en una dictadura militar o con la elección del fascista Joel Bolsonaro; en Argentina, posiblemente logren eliminar políticamente a Mauricio Macri y a Cristina Kirchner, y lo más probable es que terminen eligiendo a otro más corrupto que los anteriores.

 

Hay tontos  ingenuos que creen que los fiscales Di Pietro , en Italia, y Moro, en Brasil, son unos verdaderos héroes y modelos de justicia, cuando lo único que han hecho es destruir la clase política en estos dos países, y les gusta más aparecer en televisión que aplicar la ley, (mucha y cámara y pocas nueces). Al fin y al cabo, Bettino Craxi y Lula da Silva serían ladrones buenos e irían al cielo con el Crucificado, mientras Matheo Salvini y Bolsonaro son ladrones malos e irán al infierno.

 

En Chile, la tierra de comerciantes y empresarios pillines, cuyo gran líder es Diego Portales, los empresarios y políticos roban boletas, facturas, información privilegiada; en Argentina, tal vez más desordenados, lo hacen con billetes de 500 euros, (muy útiles para el lavado de dinero, pero que van a desaparecer de circulación), y millones de dólares que ya no donde esconderlos, pues su volumen no permite enterrarlos u ocultarlos en algunas bodegas, (no falta quien pueda creer que este dinero sea recuperable).

 

Dios tenga en su seno a quienes crean que a los ladrones, tanto empresarios como políticos, les importa haberles metido la mano al bolsillo: los millones robados, por ejemplo, en el caso “cuadernos”, corresponden a ítems del presupuesto nacional argentino, que el fisco pagaba, por adelantado, a los empresarios para obras públicas y otras inversiones que nunca se iban a llevar a cabo. Ni los Kirchner, ni los Macri y otros involucrados pusieron un solo dólar de su bolsillo, pues todo lo paga el fisco, por consiguiente, “es de su propiedad”.

 

La indignación popular a causa de la corrupción no tendrá ningún efecto, en primer lugar, porque los macristas acusarán a los kirchneristas y estos a los macristas; en segundo lugar, el ciudadano que salario mínimo  no puede visualizar en su horizonte vital el robar millones de dólares, y le parece mucho expropiar la cartera o el celular de algún paseante;  en tercer lugar, como la existencia del hombre de a pie está marcada por el sobrevivir cotidianamente, difícilmente pueden aplicar su sentido crítico a las tonterías expresadas por Lanata, el Grupo Clarín, Mauro Viales y los Canales de Radio y Televisión; en cuarto lugar, como la corrupción de la instituciones del Estado es tan grande y, además, corre tanto billete, difícilmente la mente humana puede dar cuenta de ella, (en Perú, por ejemplo, están implicados de corrupción el Ejecutivo, el Parlamento y las Cortes de Justicia; en Brasil y Argentina ocurre otro tanto; en Chile, los corruptos quizás sean más inteligentes y tengan mejores estrategias jurídicas, por lo demás, sus “héroes”, como Portales y Alessandri, “confesión de partes, relevo de pruebas”, sabían que había violar la Constitución para que “el Estado en forma” funcionara).

 

Pasarán los años y, como el tiempo todo lo borra, sólo los historiadores escribiremos sobre la “execrable camarilla”, de Arturo Alessandri Palma, pues si fuera por la justicia, que es muy lenta y limitada, no se llegaría jamás a la condena de delitos de los de “cuello y corbata”, y sólo alcanzaría ancianos de más de 80 años que, desde la cárcel uno de ellos le suplicó al capellán Robledo que, por favor, acabara con su vida de infierno. En la cárcel de mujeres, la mayoría pagan penas por micrográfico, llevadas por la necesidad de mantener a sus hijos.

 

Según algunos científicos, las primeras formas de vida de lis planetas de las distintas galaxias comienzan por manifestarse en la existencia de virus y bacterias. Si se eliminara la corrupción y el delito, no existiría el poder, el gobierno, el Estado, los políticos, los empresarios, los sacerdotes – ni siquiera el Papa, menos el Banco Vaticano, foco de corrupción de los poderosos -, nos preguntamos: ¿cómo sería la vida sin Estado, sin policía, sin militares, sin funcionarios, sin operadores políticos, es decir, en la acracia perfecta?

 

Según mi parecer, esta idea de un mundo sin poder y que todos seamos iguales – lo escribía J.J. Rousseau – es  demasiado atractiva. Hoy se han inventado sucedáneos del anarquismo, como los ácratas capitalistas, los liberales libertarios, los anarquistas cristianos, algunos seguidores de L. Tolstoi, y los anarquistas ignorantes, que hablan de él sin siquiera conocer a Bakunin. Como reza el dicho “…llegaron los sarracenos y los molieron a palos, pues siempre ganan los malos cuando son más que los buenos…”, el Estado, al menos, debiera regular la recepción, como proponía el diplomático chileno Marcial Martínez: “el mismo gobierno comprara a los electores prohibiendo el cohecho a los privados, pues los “ejércitos regulares son mucho mejor que los de los mercenarios del renacimiento” (léase Maquiavelo).leer  Gonzalo Vial  Historia de Chile

 

Los empresarios argentinos, por dos noches de terror al calabozo, al fin encontraron el camino de la libertad, así sigan como imputados – pasaron del infierno al purgatorio -. El primo del Presidente Macri, Ángel Calcaterra, llegó a las 7:00 horas a hablar con el fiscal y le manifestó que estaba dispuesto a cooperar; el fiscal le pidió que narrara los hechos; Calcaterra se culpabilizó, como jefe directo de de Sánchez Caballero, de haberle dado la orden de proceder a entregar dinero en sendos maletines a Roberto Barrata, como un aporte obligado  para la campaña electoral de Cristina Fernández; el fiscal se indignó y por poco lo enviaría a su celda, pues el arrepentimiento no consiste en ese tipo de declaraciones banales, sino que en aportes valiosos a la investigación, sin embargo, muy respetuosamente, debido a poder como primo del Presidente Macri y de empresario, lo citó para la próxima semana, en calidad de imputado.

 

La estrategia jurídica de los empresarios involucrados es genial – por algo contratan buenos abogados -: cambian el delito de coima – cohecho, de alta penalidad en Argentina < no en Chile> - por el un apoyo fraudulento a las campañas electorales, tipificado sólo como una falta a la ley electoral, es decir, puede terminar solamente en multa. Aquí estará a prueba el talante de los fiscales y de los jueces frente a los abogados defensores. En general, en todo el mundo, los juicios los ganan los defensores y los pierden los fiscales; “hecha la ley, hecha la trampa”,  y “la ley se acata, pero no se cumple”.

 

¿No parece sospechoso que los casos de corrupción en la mayoría de los países de América Latina sean similares?

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo) 07/08/2018

 

Ver Gonzalo Vial  historia de chile          

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