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Pepe Mujica y el Papa Francisco, los reyes de la Milonga

Publicado el 10 Febrero 2019
Escrito por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

 

Sin el  Río de la Plata, sin Maradona, sin Sampaoli, sin Gardel y Lepera, sin la milanesa, sin bife de chorizo, sin la medialuna y, sobre todo, sin el tango y la milonga, sin su Papa Argentino, sumado a un tenor uruguayo, el mundo sería una porquería y, por cierto, muy aburrida.

           

Sólo los yanquis y sus mozos, europeos y latinoamericanos, pueden proponer la intervención y la guerra civil en Venezuela, (hay que ser de muy mala laya, como Sebastián Piñera, Mauricio Macri, Martín Vizcarra, Jair Bolsonaro e Iván Duque, para animar, y hasta adherir, la destrucción de un país hermano). A la par, la OTAN y la Unión Europea, salvo honrosas y contadas excepciones, han sido siempre los perros falderos de Estados Unidos. Después de la valentía del general Charles De Gaulle - sostuvo una política independiente de  los yanquis -  Francia actualmente  en manos del banquero Emmanuel Macron,  ya lleva a su haber 13 manifestaciones continuas de los autodenominados “chalecos amarillos”, y hoy se ha convertido en el “niño bonito” de Donald Trump.

 

Cada vez que Estados Unidos en el mundo ha terminado por destruir países que antes eran prósperos: Irak, la cuna de la civilización, se ha transformado en un mierdero; Afganistán, el fin del mundo para Alejandro Magno, hoy es testigo del fracaso de las invasiones soviéticas y norteamericanas; Libia, otrora el país más rico de África, (cada libio tenía su casa propia, los préstamos sin interés, y los cinco millones de libios gozaban de las riquezas del petróleo, hoy destruido el país a causa de una guerra civil propiciada por OTAN y Estados Unidos. De muy poco sirvió el brutal asesinato de su líder Mohamed Gadhafi, y hoy Libia, en vez de democracia, los grupos tribales, de ISIS y del terrorismo islámico; la guerra civil en Siria, so pretexto de terminar con una dictadura, ha caído en la guerra civil y en la balcanización del país.

 

Si no fuera por la valentía de líderes mundiales, como el Papa Francisco y José Mujica e, incluso, el legendario futbolista Diego Armando Maradona, y muchos otros defensores de la no-violencia activa y de la democracia, estaríamos en plena invasión yanqui, con tropas ingresadas por las fronteras con Colombia y Brasil, gobernadas por un “niño títere” del  criminal Uribe y un Nazi.

 

Al parecer, “el Espíritu Santo”, (que estaba un poco flojo), les soplaba a los cardenales la elección de un polaco desastroso y, luego, de un alemán, a quien dominaron los mafiosos de la Curia, que le forzaron a renunciar al pontificado, hace seis años se  puso a aletear para meterles en la cabeza que había que elegir a un cardenal bonaerense, de apellido italiano, jesuita, tanguero e hincha de San Lorenzo de Almagro, (esta palomita parece que siempre acierta: ya, en 1859, se posó en el hombro de Fidel Castro y, muy fiel, lo acompañó en su discurso, de más de tres horas para felicidad de  los santeros ).

 

Los mafiosos y corruptos de la Curia romana odian a Francisco, no sólo por andar con bototos gastados y anticuados, sino especialmente porque les ha cantado las cuarenta  en varias ocasiones. (Dicen algunos cardenales, seguros candidatos al infierno de Dante, que este Papa argentino no sólo es comunista, sino que se da el lujo de decirles tonterías como que “deben tener olor a oveja”, es decir, olor a roto, cuando un buen cardenal que se precie, debe oler “a billetes de 500 euros”, ´ a punto de desaparecer pues son del uso corriente de narcotraficantes´, y a buen whisky, no Ballantines).

 

Como está de moda acusar de Castro-madurista a cualquier persona o institución que no piense como la derecha, y no crea que la iglesia, heredera de Constantino, tiene como misión defender el más sagrado de los derechos humanos, la propiedad privada, el pobre Francisco se ha llevado este remoquete porque le gusta visitar cárceles, favelas y callampas, y para colmo, agrega que el capitalismo bestial es contradictorio con el cristianismo.

 

El Papa Francisco, como cualquier mortal, “no es profeta en su tierra”: algunos lo acusan de peronistas, otros, de kichnnerista y, sobre todo, no le perdonan el tratamiento con la punta del pie al corrupto Mauricio Macri, que debiera estar en la cárcel  si no contara con la inmunidad presidencial.

 

Todos los demócratas de verdad esperamos que el Papa Francisco se convierta en intermediario del conflicto venezolano, a fin de evitar que las grandes potencias jueguen con nuestro Continente.

 

Uruguay es el único país auténticamente democrático en América del Sur: está gobernado por una combinación coherente, que va desde la Democracia Cristiana hasta la izquierda. José Mujica, por su parte, es hoy por hoy el personaje mediático más querido de América Latina, y le encanta mostrar su chacra, su auto desvencijado y la sencillez y pobreza en que vive. Sus discursos son “unos tangos rioplatenses maravillosos”, que hacen llorar a todos los viejos, (me incluyo). Si fuera cristiano, sería como un Padre Pío o Juan Bosco. Al parecer, en esta etapa del desprestigio de algunos integrantes de la iglesia católica, un ex Presidente pobre, guerrillero – al igual que Camilo Torres – podría hacer más milagros que aquellos hombres consagrados por el Vaticano.

 

El último discurso de Mujica sobre la situación actual de Venezuela es una pieza perfecta de oratoria: su clamor por la paz y el entendimiento es digno de los grandes profetas del Antiguo Testamento. No sería raro que el culto a Mujica terminara siendo más popular que el de la Virgen de Guadalupe, por ejemplo.

 

El único camino para Venezuela es el diálogo, el entendimiento y la paz. La intervención o la guerra civil sólo serían pagadas por los más pobres de este Continente. Sólo los idiotas y belicistas pueden pedir definiciones entre dos males: los militares invasores y los militares de izquierda.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

10/02/2019                        

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