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Contrato único en el Estado: Una demanda que fortalece la función pública y el bien común

Publicado el 23 Julio 2018
Escrito por Magda Becerra

El movimiento de trabajadores y trabajadoras a honorarios, desde su preludio se ha planteado la necesidad de un Contrato Único en el Estado[1]; esta demanda de carácter estratégico no ha sido abordada con la profundidad e importancia que merece; su significancia yace en el cuestionamiento al Estado Capitalista y su Modelo Neoliberal; por dicha razón la Coordinadora Metropolitana de Trabajadores/as a Honorari@s ha tomado la iniciativa de levantar esta demanda puesto que va a la raíz del problema de la precariedad, la flexibilidad y la constitución de un modelo de explotación no solo laboral sino de todos los ámbitos de acción del Estado  donde el Mercado ha penetrado destruyendo las bases y pilares de la sociedad y los derechos alcanzados durante años de lucha y trabajo del pueblo y sus organizaciones de clase.

 

El desmantelamiento de la función pública se inicia en Dictadura, específicamente desde el año 1978, con la instalación del Plan Laboral ideado por José Piñera por aquel entonces ministro de economía, y que trajo consigo un nuevo Código Laboral, el Subcontrato y la mercantilización de los derechos como salud, educación, seguridad social, vivienda, etc. La instalación del Mercado en el Estado ha debilitado la función pública; no solo ha saqueado, sino que ha naturalizado la explotación y todo tipo de contubernio en función de intereses de los grupos de poder, la burguesía local y transnacional.

La expresión de esta devastación es variada y transita desde licitaciones de programas sociales a Fundaciones, Ongs, Otec; la externalización de servicios a empresas subcontratistas; la contratación sin protección “Honorarios”, y un sinfín de tipos de contratos inventados que atentan directamente contra  derechos sociales y laborales y con el normal desarrollo de la función pública. Por tanto, la precariedad laboral es una de esas gangrenas del capitalismo, un modo de externalización de las funciones públicas[2] que contribuyen al debilitamiento del Estado en función del Mercado, es decir una ecuación inversamente proporcional al bien común.

Otro elemento para considerar es la fragmentación de las organizaciones de funcionarios públicos, que divididos en múltiples gremios, (en la praxis la organización por esencia de la clase trabajadora debe ser el Sindicato); solo han fortalecido el Modelo sociopolítico y la competencia entre los propios trabajadores y trabajadoras; la perdida de la solidaridad de clase a campeado; del mismo modo el caudillismo, la burocracia y la corruptela de dirigentes han hecho su parte significativa en la contribución del desprestigio del rol de las y los trabajadores del Estado. Como suma de las partes y resultado de esta mutación cada año se asiste a un escenario de movilizaciones que plantean demandas económicas de corto alcance, sin capacidad estratégica, sin componente de clase; luchas y movilizaciones un tanto asépticas, despolitizadas como si la precariedad laboral, los bajos salarios, la explotación no fuera una cuestión política sino más bien materia de más o menos voluntad del gobierno de turno, es decir una cuestión de tecnócratas.

La transformación del Estado trajo consigo precariedad laboral, por ende, la fragmentación de la organización de las y los trabajadores/as debilitando la función pública; de ese modo la cuestión es que la flexibilización laboral es un repliegue del Estado, (allí donde había Estado, hoy existe Mercado), de ahí la oportunidad artificiosa creada por el Mercado de introducirse en todos los rincones y dominar toda función pública y su quehacer administrativo, económico, político y social.

Exigir al Estado un Contrato Único para sus funcionarios y funcionarias tiene un carácter estratégico, No solo es materia reivindicativa, o asunto de estabilidad y reconocimiento de los derechos laborales; sino más bien tiene desafíos enormes; como por ejemplo recomponer la organización de la clase trabajadora,  eso a su vez implica levantar sindicatos clasistas, potenciar y fortalecer la formación de dirigentes incorruptibles, terminar con el burocratismo y gremialismo de las organizaciones de trabajadores del sector público, desarrollar un sindicalismo íntegro, democrático y anti patriarcal; entre otras muchas tareas que fortalezcan la función pública y recompongan al Estado en todas sus dimensiones.

Del mismo modo la exigencia del Contrato Único nos coloca ante la obligación derechazar la política de concesiones en tanto solo significa entregar la construcción de infraestructura estatal a empresas externas cuyo fin es el saqueo  mediante contratos usureros de construcción y arriendo sin la menor responsabilidad social,  puesto que dichos  Contratos contempla la externalización de servicios y el subcontrato que tienen como resultado la profundización de la flexibilidad laboral, la explotación y el abuso patronal.

Exigir Contrato Únicotiene como objetivo además, dotar a los trabajadores/as de las condiciones y herramientas en tanto debe garantizar y velar por el bien común, la previsión y solución de los problemas de los habitantes del país; la función pública tiene que resguardar la integridad y vida de cada sujeto/a que así lo demande; en tanto bajo las condiciones actuales de precariedad laboral dicho supuesto no es posible de cumplir; puesto que sus funcionarios deben contar con las condiciones laborales para el desempeño de esa función. La abrumadora realidad del funcionario a honorarios desprovisto de toda protección cuestiona medularmente el rol que el Estado está cumpliendo con sus trabajadores/as y población general; solo queda preguntar, ¿es posible cumplir con el cometido de garantizar el resguardo de los intereses y necesidades de todos los habitantes, en circunstancias que aquellos trabajadores que son parte del funcionamiento del estado, no cuentan con los mínimos resguardos de sus derechos laborales?

Para concluir, demandamos Contrato Único porque simbolizacombatir la precariedad y arrebatar de las manos del Mercado el negocio y la mercantilización delDerecho al Trabajo Decente”. La figura de los trabajadores a honorarios es una parte constituyente del Estado Capitalista  Neoliberal, modelo instalado en dictadura, consolidado y perpetuado en “Democracia”; por esa razón adquiere tal relevancia la exigencia de un contrato único, terminar con la perversa figura de Contrata, (contrato a plazo fijo), colocar fin a los contratos por compra de servicios, a los contratos unipersonales, par time, a los convenios a Honorarios, etc.

Los Sindicatos y Trabajadores/as a Honorarios agrupados en la Coordinadora de Honorarios del Estado fijamos como Norte Estratégico la lucha por un Contrato Único para todos y todas los Funcionarios/as Públicos; necesitamos detener que funciones propias sean entregada a la voracidad y codicia del Mercado, y que sus trabajadores sean mano de obra arrojada al abismo y atropello de sus derechos fundamentales.

 

Magda Becerra

Secretaria Sindicato Honorarios Servicio de Salud Metropolitano Central

Coordinadora Metropolitana de Trabajadores/as a Honorarios.

Participante de la Asociación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores Clasistas, AIT

 

 


[1]Estado: (pol.) La definición tradicional señala "es la nación jurídicamente organizada, dentro de un territorio determinado."

• "Nación o Estado es una sociedad de hombres que tienen por objeto la conservación y felicidad de los asociados, que se gobierna por leyes positivas emanadas de ella misma y es dueña de una porción de territorio” En esta definición, propuesta por Andrés Bello, se hacen sinónimos los términos Estado y Nación.

·       Desde el punto de vista jurídico, Esmein señala: "el Estado es la personalidad jurídica de la Nación" .

 

·       Comunidad organizada en un territorio definido, mediante un orden jurídico servido por un cuerpo de funcionarios y definido y garantizado por un poder jurídico, autónomo y centralizado que tiende a realizar el bien común, en el ámbito de esa comunidad." (Sánchez Agesta, Principios de la Teoría Política).

·       Max Weber, en 1919, define el Estado como una unidad de carácter institucional que en el interior de un territorio monopoliza para sí el uso de la fuerza legal. 

·       Para Bobbio, quien mejor contribuyó a entender este origen fue Max Weber. “Quien describió con extraordinaria lucidez este fenómeno fue Max Weber que contempló en el proceso de formación del Estado moderno un fenómeno de expropiación de parte del poder público de los medios de servicio, como las armas, el cual corre paralelamente al proceso de expropiación de los medios de producción poseídos por los artesanos de parte de los poseedores de capital.”

www.pedroaguirrecerda.cl/w15/.../Diccionario-de-la-Administración-Pública-Chilena.pd

http://teologiapoliticaysociedad.blogspot.com/2010/08/estado-gobierno-y-sociedad-segun.html

[2]Funciones de Administración: (adm.púb.) Funciones públicas que tienen por objeto la aplicación o cumplimiento de las medidas de gobierno, o más concretamente, la atención de los Servicios Públicos destinados a concurrir a la ejecución de las políticas públicas del gobierno y la aplicación de las leyes de interés general.

 Funciones públicas que tienen relación con la dirección superior de los intereses generales del Estado y la previsión y solución de los problemas también generales que pueden suscitarse en la vida del Estado.

www.pedroaguirrecerda.cl/w15/.../Diccionario-de-la-Administración-Pública-Chilena.pd

 

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