
Colombia no es colonia: Petro, Trump y el pulso por la soberanía latinoamericana
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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encabezó este miércoles una multitudinaria manifestación en la Plaza de Bolívar para defender la soberanía nacional frente a las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y rechazar la intervención estadounidense en Venezuela que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, el tono del discurso presidencial cambió de forma significativa minutos antes de subir a la tarima, tras una llamada telefónica con Trump.
“Hoy traía un discurso y tengo que dar otro, el primero era bastante duro”, admitió Petro al iniciar su intervención. Recordó entonces que su prioridad política ha sido la paz desde que dejó las armas como integrante del M-19 hace más de tres décadas. “La paz se encuentra hablando. Por eso acepto la propuesta del presidente Trump de hablar”, afirmó, marcando un giro hacia la desescalada retórica y el diálogo directo con la Casa Blanca.
Petro relató que durante la conversación abordó dos asuntos centrales para Washington: el narcotráfico y Venezuela. En materia antidrogas, defendió la gestión de su gobierno con cifras: incautaciones históricas antes de que los cargamentos lleguen a costas estadounidenses y la extradición de más de 700 narcotraficantes. También insistió en que la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos ha mostrado mejores resultados que la erradicación forzada con glifosato, pese a la reciente reanudación de la fumigación, una decisión que ha generado críticas y tensiones internas.
El mandatario colombiano sostuvo además que Trump ha sido “engañado” por sectores de la derecha colombiana y por actores políticos radicados en Miami, quienes —según Petro— lo han convencido falsamente de que el presidente es un “testaferro” del gobierno venezolano. “No hay sustentación ninguna”, repitió, al rechazar las acusaciones de narcotráfico lanzadas por el líder republicano. En ese contexto, mencionó la tesis del llamado “Cartel de los Soles” y negó cualquier vínculo personal con redes criminales.
Sobre Venezuela, Petro señaló que “la paz de Venezuela es la paz de Colombia, y viceversa”. Reveló que, antes del ataque estadounidense a Caracas, conversó con Maduro sobre la situación de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional en la frontera binacional. Asimismo, informó que mantuvo un diálogo reciente con la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, a quien invitó a Colombia con la propuesta de impulsar un diálogo tripartito —y eventualmente de alcance internacional— para contribuir al orden y la estabilidad en el país vecino.
Aunque el mensaje hacia Washington fue más conciliador, Petro dirigió sus críticas con mayor dureza a la derecha colombiana. Aludió a la reciente condena por paramilitarismo de Santiago Uribe, hermano del expresidente Álvaro Uribe, y recordó episodios de persecución a periodistas y magistrados durante ese periodo. Advirtió que el sectarismo político ha empujado históricamente a Colombia a guerras civiles y defendió la legitimidad de su gobierno frente a un escenario electoral que, según encuestas, favorece a la izquierda.
El presidente vinculó su decisión de dialogar con Trump a su política de “paz total”, cuestionada por sectores opositores. “Dialogar es fundamental. Hablar es una cosa, ser socios es otra”, afirmó. “Si no se dialoga, hay guerra. Nos lo ha enseñado la historia de Colombia”. Cerró su intervención con un llamado a la calma: “Colombia puede dormir tranquila”.
Mientras tanto, miles de personas —estudiantes, sindicatos, campesinos, pueblos indígenas y empleados públicos— colmaron la Plaza de Bolívar pese a la lluvia. Entre banderas y pancartas se repetía un mensaje: “Colombia soberana y en democracia”. “Es Colombia, no colonia”, se leía en camisetas y carteles. Los manifestantes rechazaron la intervención en Venezuela y expresaron su preocupación por lo que consideran un precedente peligroso para toda la región.
Para muchos asistentes, la movilización fue una defensa del mandato popular y de la soberanía latinoamericana. “Estados Unidos no tenía derecho a intervenir a Venezuela de esa manera”, dijo un joven manifestante. Otros advirtieron que las declaraciones de Trump y de su secretario de Estado evidencian intereses energéticos más que una preocupación por la democracia. En conjunto, la jornada dejó una imagen clara: Colombia cerró filas en torno a la soberanía, mientras su presidente optó por combinar la movilización popular con la búsqueda de un canal de diálogo directo con Washington.
Fuente: El País, The Guardian, Redacción Clarín





