
Tenemos pleno derecho a preguntarnos si acaso se venderá a Palantir la información de nuestra vida privada, cuál es el precio de esa transacción, si acaso se planifica la venta de nuestra soberanía y cuál es el objetivo de todo ello. E, incluso, si se nos quiere dejar en manos de quienes creen que la vida es acumular riquezas, y que es lícito y moral el genocidio.














