
40 años de la procesión fúnebre de Tierno Galván
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 10 segundos
Una de las más sensibles y gigantescas performances políticas imbuidas del espíritu republicano del s XX, fue la ceremonia fúnebre realizada el 21 de enero de 1986 para el político, sociólogo, jurista, Dr. en Derecho, académico, ensayista español y alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván (1918-1986).
Quien inspiró esta ceremonia fue tal vez la figura más carismática de España en el periodo de transición desde la estructura franquista a la democrática. Sus huellas tienen la peculiaridad de una doble filiación, la histórica con sus acciones comprobables y la mítica que trasciende por lejos los esfuerzos de la realidad.
Desde su figura histórica podemos consignar que nació en Madrid y que desde los inicios de la Guerra Civil (con 18 años) se unió con su familia al bando republicano donde participa en la Oficina de Reclutamiento. Al final del Conflicto pasará como miles de sus compañeros y camaradas por un campo de concentración franquista. Liberado después de nueve meses, reanuda sus estudios universitarios y a los 24 años se doctoró en Derecho.
Desde su aura mítica la herencia de Enrique Tierno Galván es amplia y rebasa el ámbito del derecho y la política. Fue traductor de Montesquieu, Thomas Hobbes, Baruch Spinoza y Jean-Jacques Rousseau, entre otros. Abordó en varias publicaciones temáticas sobre historia de la cultura, sociología, reflexiones sobre la juventud y la universidad, además de ensayos políticos.
Paralelamente ejerció un liderazgo clandestino en contra del dictador Francisco Franco, apoyando la movilización de los estudiantes en las universidades y creando institucionalidad política. Participó en la fundación del Partido Socialista del Interior (PSI) que posteriormente pasó a llamarse Partido Socialista Popular (PSP) donde era su líder. Fue miembro activo en la creación y dirección de organismos unitarios de la oposición al franquismo, como la Junta Democrática de España (JDE) que agrupaba a diversas fuerzas de la oposición, incluyendo el Partido Comunista de España (PCE). Fue parte de la comisión de los «Diez» que en nombre de la oposición unida negoció con el gobierno de Adolfo Suárez durante la Transición.
Cuando Tierno-Galván gana las primeras elecciones democráticas para asumir la alcaldía de Madrid en 1979, este ayuntamiento tenía 3 millones y medio de habitantes (aprox.), habían pasado solo cuatro años de la muerte del dictador y todavía no se desmontaban del todo las redes de su control.
Francisco Lagares dibujante y catedrático que vivía en Madrid recuerda que “veníamos de una España en que cada casa tenía “un Informador”. Este era conocido, no se ocultaba y sabíamos que el daba información de nuestras vidas. Si tenías que sacar algún certificado como el de conducir o el pasaporte, debías pedir una carta de buena conducta a la policía local, a la cual “el Informador” hacía sus reportes. Era un sistema como el de los nazis en tiempos de Hitler…y de allí pasamos a la absoluta libertad” (comunicación personal).
Al asumir la alcaldía Tierno Galván no existía la Comunidad Autónoma, se había desarticulado hacia solo unos meses el primer intento fascista por recuperar la dictadura, la operación Galaxia liderada por Antonio Tejero (que volverá a intentarlo en 1981). Gobernaba al país Alfonso Suarez de la Unión de Centro Democrático (UCD). España había logrado tener una nueva Constitución (1978) y el pueblo comenzaba a recuperar las calles de todos los territorios como lugar de encuentro.

© Paco. Manzano
Según Manuel Sánchez Reimón, cientista político, profesor U Complutense de Madrid, “Tierno Galván tenía una capacidad de penetración intelectual poderosa y mucha sabiduría sobre la condición humana (…) Era un director de orquesta buscando la armonía” (comunicación personal).
Durante su gobierno se recuperó el rio Manzanares, lo que implicó un cambio radical para la ciudad en su conjunto. Apostó por soterrar el nudo vial frente a la estación de Atocha generando un eje urbano que articula el centro de la ciudad hasta hoy. Inicia las primeras rutas para bicicletas. Focaliza esfuerzos en barrios históricos y obreros implementando grandes trabajos de urbanización en zonas como Casitas, Usera y Vallecas, integrándolas con mayor dignidad a la vida metropolitana.
Muchos artistas reconocen que su figura es gravitante en la vida cultural que emergió como “la movida madrileña”, cuyo contexto era justamente ese Madrid que Tierno Galván y su equipo fueron diseñando al recuperar entre otros hitos de participación ciudadana, la Fiesta de San Isidro (patrono de Madrid), el Carnaval y las fiestas tradicionales de los barrios.
El alcalde de la nueva democracia facilitaba con sus permisos, recitales de música en espacios públicos, extender la vida de los bares a las plazas adjuntas, recuperar las cátedras para la enseñanza pública de artes visuales, música y teatro, interrumpidas por la dictadura.
Muchos de estos y otros eventos se difundían en los bandos que se pegaban en las paredes de espacios públicos de la ciudad, generando una aproximación entre el alcalde y los madrileños a modo de pasquín en tiempos de una revolución pacífica como la que había soñado Allende para Chile.
Obviamente no todo es entusiasmo a la hora de hacer memoria sobre su persona y gestión. Desde una mirada macro sabemos que su actividad política no fue siempre bien recibida, lo que puede ser medido en el hecho que el PSOE liderado por Felipe Gonzales lo marginó de sus filas sin incorporarlo a ritos cívicos de la envergadura de la escritura de la nueva Constitución.
Lamentablemente este alcalde sui generis se enferma seriamente cuando estaba en plenas labores y muere a las 23 hrs. del 19 de enero 1986 a los 67 años de edad.
Felipe Gonzales presidente del Gobierno de España decreta 3 días de luto oficial. Asume como alcalde Juan Barranco y debe enfrentar la ceremonia fúnebre del “viejo profesor”, encargando su coordinación a Saturnino Zapata. Éste junto a otros concejales socialistas como Carmen Peire (hoy reconocida escritora) tienen el acierto de incorporar a la cineasta Pilar Miró (1940-1947) quien propondrá el uso de una carroza fúnebre al estilo que se utilizó para el multitudinario entierro del poeta Pérez Galdós, en el centro del Madrid de 1920.
La ceremonia se inició en una capilla ardiente en el patio de los cristales de la Villa, donde por 29 horas, autoridades, ciudadanos y ciudadanas hicieron fila para rendirle sus últimos honores. De la Plaza de la Villa será sacado a hombros para subirlo a la carroza que recorrerá el Madrid de los Austrias hasta Cibeles, donde sería cambiado a un carro fúnebre motorizado con destino final el Cementerio Almudena.
Según Carmen Peire, desde que salió de la capilla ardiente fue acompañado por “una lluvia impresionante de claveles rojos y amarillos”. La procesión duró casi 5 horas y fue seguida por casi un millón de personas. El féretro iba sobre una carroza modelo La Imperial, tirada por 6 caballos, la cual había sido traída desde el Museo de Carruajes de Barcelona.
Manuel Sánchez Reimón que esperaba al cortejo cerca de Cibeles en medio de una multitud impresionante recuerda que, “cuando este se aproximaba se hizo un silencio absoluto, en una de las ciudades más ruidosas del mundo. Solo lo rompía las voces individuales de hombres y mujeres que cada tanto le hablaban a Tierno Galván con afecto y respeto. Le daban gracias como si estuviera vivo (…) El pueblo sabía que era de los suyos”.
Pedro Celedón Bañados. Historiador del Arte





