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Gustavo Gatica: “Tenemos la verdad, pero aún no tenemos la justicia”

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Mientras el ex teniente coronel Claudio Crespo se jactaba en sus redes sociales sobre el veredicto que el martes 13 de enero lo absolvió del delito de apremios ilegítimos en contra de Gustavo Gatica ―delito que sí fue acreditado por el 4º tribunal oral en lo penal de Santiago―, el diputado electo por el distrito 8 de la Región Metropolitana no volvió a referirse al tema tras la declaración que hizo una vez dictado el fallo.

El psicólogo, que quedó ciego a consecuencia de las lesiones provocadas por los disparos percutados por Crespo, mantuvo su mutismo durante cuatro días hasta que ayer, a través de una carta publicada en la edición chilena del diario El País, reflexionó sobre las consecuencias personales del fallo absolutorio, y puso acento en las consecuencias que esta determinación judicial puede tener para el sistema democrático y la protección de los derechos humanos. La carta se titula “La verdad nos hará libres y yo me siento un hombre libre. Tenemos la verdad, pero aún no tenemos la justicia”.

“El pasado martes 13 de enero fue un día duro y contradictorio. Luego de estar tres horas sentado escuchando el fallo de las y los jueces, Claudio Crespo, el mismo hombre que me disparó a la cara hace poco más de seis años, cuyas municiones cegaron mis dos ojos para siempre, salía del tribunal como un hombre libre”, escribe Gatica al inicio de su mensaje y se refiere al momento dramático en que junto a sus abogados escuchó los gritos de aclamación expresados por quienes acompañaban a Crespo:

“Supongo el alivio que sintieron, y por supuesto entiendo su emoción”, dice el diputado Gatica, y describe el desconcierto que vivieron sus padres al escuchar que el ex teniente de Carabineros no cumpliría los doce años de cárcel solicitados por la Fiscalía.




“Fui junto a mis padres, que no lograban entender cómo podía ser que el mismo tribunal que demostró científicamente que Claudio Crespo fue el autor de los disparos que me quitaron la vista, el mismo que durante todo el juicio, aseguró una y otra vez que él no apretó el gatillo, pudiera ser el hombre que salía celebrando del tribunal”.

También sostiene que, aunque resulte contradictorio, ese día del fallo también sintió alivio: “Hoy todo Chile puede saber, y sobre todo yo puedo saber como una certeza, quién disparó a mi rostro ese 8 de noviembre. Eso me ayuda, porque más de una vez dudé incluso de la posibilidad de llegar a la verdad como una certeza jurídica, incuestionable”.

En el texto alude a una frase que si bien es de origen bíblico (“la verdad os hará libres”), con el tiempo tendría una variación lingüística para convertirse en “la verdad nos hará libres”, transformándose en un lema de resistencia frente a contextos políticos autoritarios:

“’La verdad nos hará libres’ y yo me siento un hombre libre”, expresa Gatica. “Tenemos la verdad, pero aún no tenemos la justicia”.

La cita recobra un valor simbólico ya que trae al presente la represión vivida durante los diecisiete años de dictadura. La frase “la verdad nos hará libres” fue usada de manera frecuente por los opositores a Augusto Pinochet, especialmente por integrantes de comunidades de base ligadas a las corrientes progresistas de la Iglesia Católica chilena.

La reflexión del diputado electo tiene un alcance político y social. Según él, el fallo que favoreció a Crespo podría tener consecuencias negativas sobre el ejercicio de la democracia y sobre la garantía de los derechos humanos:

“Las leyes no son neutras. Crean realidades, fijan estándares y orientan decisiones futuras. Y cuando se legisla desde la urgencia, el miedo o la presión, los efectos de esas decisiones no son abstractos: recaen sobre cuerpos concretos, vidas concretas, como la mía o como la tuya”, escribe. Propone además que tras este episodio debemos formularnos preguntas fundamentales para no lesionar la convivencia social.

“¿Qué marcos estamos construyendo como país? ¿Cómo equilibramos protección y responsabilidad sin debilitar nuestros principios democráticos? ¿Qué aprendemos cuando una norma creada con ciertos fines termina produciendo efectos que el país no estaba dispuesto a asumir?… Lo que está en juego es más amplio. Tiene que ver con el futuro de nuestra democracia, el respeto a los derechos humanos y la capacidad que tiene el sistema jurídico de responder a las expectativas de una sociedad”.



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