
Estas son las proyecciones económicas para el 2026
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El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Cepal, entre otros organismos, suelen hacer y publicitar, a principios de cada año, sus pronósticos económicos, para el año que se inicia, con respecto cada uno de los países que se ubican en su ámbito de acción.
Esos pronósticos ayudan a aterrizar las perspectivas a veces sumamente subjetivas de ciertos políticos locales, que piensan que sus decisiones de tipo voluntarista conducirán a sus respectivos países a altos niveles de crecimiento y de desarrollo. Ayudan, además, a poner de relieve que el marco o el contexto internacional, en lo económico y en lo político, condicionan o acotan, hoy en día más que nunca, lo que se puede hacer en cada país.
Tomaremos, para este análisis, las cifras que ha publicado – como pronósticos en materia de tasas de crecimiento del PIB, para el año,2026 – el Banco Mundial, sin que ello signifique una preferencia metodológica por ese organismo, sino todo lo contrario, pues se asume que todos estos organismos utilizan metodologías muy parecidas y llegan a cifras muy similares.
El conjunto de América Latina y el Caribe crecerá en este año, según los pronósticos mencionados, en un 2.3 %, lo cual es indudablemente una tasa modesta de crecimiento, que no ayuda a soluciona los graves problemas sociales que arrastra la región, pero que es más o menos cercana a las tasas exhibidas en los últimos años. Puede hablarse, por lo tanto, en promedio, de la mantención de las tendencias ya conocidas, que responden a problemas estratégicos de nuestros países, sin grandes movimientos hacia atrás o hacia adelante.
Ese valor incluye lo que se observa en el Caribe y en Centroamérica, donde se esperan tasas de crecimiento del PIB de 5.8% y de 3.6 % respectivamente. Esas cifras inciden al alza en el promedio regional de 2.3 % que ya se ha mencionado.
En el campo sudamericano se espera que Colombia crezca a un 2.7 % y Brasil a un 2.2%, para mencionar dos países de la región que se han visto fuertemente afectados por los cambios arancelarios de Estados Unidos. México, es el caso más grave en ese campo, pues más del 80% de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos, y se espera que crezca en un 1.1% en el transcurso del año 2026. México y Centro América tienen la integración más profunda de su economía con los Estados Unidos, pues el grueso de sus exportaciones se dirigen a dicho país, pero sus resultados económicos son claramente diferentes.
Chile, a su vez, crecerá a un 2.2%, menos que el año recién pasado, menos que el promedio de América Latina y el Caribe y menos que lo que se espera en los círculos políticos y económicos del país. Perú, a pesar de su alta inestabilidad política se espera que crezca a un 2.5 %.
Hay, como se puede ver, un grado importante de diversidad en las situaciones que enfrentan y que enfrentaran los diferentes países de la región en el transcurso del presente año. Esa diversidad tiene que ver con los productos que cada país exporta, con la demanda y los precios que dichos productos exhiben en un mercado internacional caracterizado por las pugnas geopolíticas – donde no todos los productos tienen la misma importancia – y por los mercados con los cuales cada uno se encuentra ligado, ya sea por imperio de la geografía y/o de alianzas comerciales previas.
Sergio Arancibia





