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La CAM ante el avance de la ultraderecha y el saqueo del Wallmapu: «Habrá lucha»

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En un escenario marcado por condenas judiciales contra vocerías mapuche, la profundización de políticas represivas en Wallmapu y el arribo de un nuevo gobierno de ultraderecha, el medio Werkén Noticias accedió a una entrevista escrita con Héctor Llaitul Carrillanca, histórico vocero político de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM). La entrevista fue respondida vía cuestionario y recogida durante una visita, a partir de inquietudes planteadas por lectoras y lectores del medio. En ella Llaitul aborda, sin eufemismos, la persecución política al movimiento autonomista mapuche, los roles del Estado chileno y de las empresas forestales en ese escenario y el futuro que se proyecta para las comunidades en resistencia. Una palabra que incomoda al poder, pero que emerge desde la experiencia histórica de lucha y control territorial en Wallmapu.

-La condena al vocero político Rafael Pichún y a otros comuneros se produce tras querellas impulsadas durante el gobierno de Gabriel Boric, con participación activa de las empresas forestales. ¿Cómo evalúa la CAM estas sentencias y la responsabilidad política del actual gobierno en estos fallos?
La condena de nuestro werken camche Rafael Pichún es efectivamente un fallo que tiene una clara motivación de persecución política, tanto por parte del Estado chileno como del poder de dominación que confronta con la causa mapuche, en específico, las forestales. Por ello, sostenemos que se trata de una condena política a una vocería y una expresión que representa tanto al accionar de la lucha autonomista y revolucionaria que desarrolla la CAM como a su propuesta política concreta, la que tiene referencia pública a través de quienes nos atrevemos a hacer los planteamientos en forma abierta. Una persecución orientada hacia los que representamos y alzamos la voz, junto con asumir el rol político y cultural de werken de las comunidades y de una organización mapuche en resistencia.

«Asimismo, y más allá del cuestionamiento a la forma procesal de cómo fueron condenados nuestros peñi ―porque todo indica que aquí nuevamente hubo una falta al debido proceso al utilizar como estándar de prueba a un testigo protegido para poder castigar, y que por cierto contraviene una serie de pronunciamientos de organismos internacionales, sobre todo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos―, la condena grafica claramente que estamos en presencia de un tipo de gobernanza ―gobierno de Boric― que no solo presenta las querellas, sino que establece todo una estrategia operativa para lograr penas. Es una administración estatal, un andamiaje del poder institucional para procesar y condenar a los más destacados militantes de la causa mapuche. Nuestra solidaridad con Rafael Pichún y todos los weichafe, pu peñi que fueron mal condenados y engrosan la larga lista de presos políticos mapuche».

-Desde la mirada de la CAM, ¿qué rol han cumplido las forestales como actores querellantes y persecutores en estas causas, y cómo se articula esto con la política de seguridad impulsada por el gobierno de Boric en el Wallmapu?
Desde la CAM sostenemos que ha quedado muy claro el actuar de la actual administración de Boric (Frente Amplio con el Partido Comunista inclusive) que es la continuidad de los gobiernos anteriores, de gobiernos que han tenido una clara definición hacia la mantención del modelo neoliberal. En este marco se han creado las condiciones socio políticas, culturales e ideológicas para ahondar en la persecución de movimiento mapuche autonomista. Y donde el rol fundamental, al momento de confrontar con la reivindicación territorial histórica del Pueblo Nación Mapuche, lo han asumido todo el tiempo las forestales. Son estas empresas extractivistas las que cumplen un papel no solo en las querellas, en la persecución penal o en el discurso anti mapuche en general, sino también al ejercer el poder hegemónico en toda su expresión, como es en el manejo de la prensa, en la manipulación de la agenda pública, en la propaganda de campañas políticas y en los montajes que se han realizado en contra del movimiento mapuche autonomista, principalmente a la CAM, y que se ha ampliado contra todas las expresiones de resistencia, aquellas más consecuentes con la línea de lucha territorial autonómica.




«A lo anterior cabe agregar el rol de las forestales junto con la oligarquía histórica que domina nuestros territorios en la actualidad, que han presionado al Estado para que se restablezcan las políticas de seguridad pública, los estados de excepción, todo orientado a la mantención de una represión más especializada y la reimplementación de la doctrina de Seguridad Nacional donde se define al Pueblo Nación Mapuche como el enemigo interno. Esto explica que las políticas de seguridad apunten a salvaguardar los intereses de las inversiones capitalistas en Wallmapu, amparados en la institucionalidad cada vez más represora y no a las legítimas y ancestrales demandas de nuestro Pueblo Nación.
Hoy se trata de una actuación cada vez más desmedida en defensa de los intereses de quienes más han golpeado nuestro Wallmapu histórico, y que con las actuales políticas extractivistas de las empresas madereras, centrales hidroeléctricas, mineras, proyectos inmobiliarios y la especulación financiera, continúan el saqueo de nuestro territorio ancestral.
En síntesis, el papel de las forestales ha sido fundamental, pues son quienes tienen grandes extensiones de tierras que fueron usurpadas a nuestro pueblo. De ahí su interés por encarcelar y reprimir a quienes luchamos contra su modelo económico».

-Con la llegada del gobierno de José Antonio Kast, ¿cómo observa la CAM el escenario político que se abre para las comunidades en resistencia y la relación con el Estado chileno?
Desde el punto de vista de la CAM, nos resulta evidente que se viene una ofensiva neofascista como ya lo hemos mencionado en otras ocasiones, más aún cuando ya existen las condiciones socio políticas dadas por el actual gobierno, que pavimentó el camino de esta ofensiva de las fuerzas de la ultraderecha en Chile.
«A su vez se debe considerar que los empresarios, muchos descendientes del coloniaje que ha usurpado los territorios ancestrales y se han enriquecido a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, han generado también las condiciones sociales y culturales sobre la base de una economía de libre mercado profundamente capitalista que en la actualidad no tiene límites al momento del saqueo y la devastación de nuestros territorios ancestrales. Condiciones que han permitido la generación de espacios de salvaguarda a los intereses del gran capital, y con ello desarrollar una industrialización y extractivismo feroz y cruel que continúa con la depredación de la naturaleza (desertificación, incendios, sequía)».
«Sin embargo, no se puede omitir que en este contexto el “progresismo” ha resultado funcional y cómplice del sistema de dominación, porque hace ya un buen tiempo sus líderes han perdido sus vínculos con los principios comunistas y/o humanistas que dicen pregonar, y solo se han dedicado a administrar cuotas de poder para enriquecerse y ser parte de las corporaciones políticas subordinadas a los grandes capitalistas».
«Hoy habría que formular la siguiente pregunta, ¿por qué la derecha contó con el concurso del progresismo y la izquierda rastrera para cimentar un gobierno de ultraderecha?»
«Lo cierto, y sin lugar a dudas, es que la alternancia del poder entre el “progresismo” y la derecha no es la solución para establecer justicia social, ni menos para dar respuesta a las demandas de la Causa Mapuche de territorio y autonomía, puesto que ambas son las dos caras de la misma moneda».
«Así las cosas, la extrema derecha que tomará el mando del Estado en marzo sólo seguirá desarrollando y administrando lo que ya se ha implementado, no solo en los aspectos estructurales, sino supraestructurales e ideológicos. En ámbitos muy concretos sobre la criminalización: en lo penal, en lo punitivo, en la persecución política, en el discurso oficial demonizador de la causa mapuche, lo que en definitiva conlleva a la aplicación de políticas de seguridad ―discurso oficial― que chocan de frente con las históricas demandas de territorio y autonomía para nuestro pueblo».
«Habrá lucha, porque la ultraderecha chilena trae consigo el ADN del saqueo histórico al Wallmapu».

-¿Considera la CAM que este nuevo gobierno profundizará la línea represiva de administraciones anteriores o ve diferencias sustantivas en la forma de enfrentar el conflicto territorial?
A nuestro juicio, como lo mencionamos, el nuevo gobierno de la ultraderecha será la continuidad, no sólo por razones de lineamientos históricos del Estado chileno que es colonial y racista, sino también por la adopción de políticas que han confrontado con la causa mapuche en el último tiempo, reinstalando a sangre y fuego el modelo neoliberal y la industrialización de los territorios ancestrales sobre todo en lo relacionado con la actividad criminal de las forestales.

Por lo tanto no se vislumbra un cambio radical en el actuar del gobierno entrante. Lo que ahora se tiene que denunciar abiertamente, y que debe quedar sumamente claro, es que el gobierno de Boric, más allá de administrar muy bien un programa neoliberal, pasará a la historia como el gobierno que ha modernizado el aparato represivo del Estado para la persecución de las luchas sociales en general, y la del Pueblo Nación Mapuche en específico, una consecuencia del restablecimiento de la doctrina de Seguridad Nacional.

«Hemos de observar que Boric ha jurado lealtad al sistema capitalista trasnacional dependiente del imperialismo norteamericano. Lo que se ve reflejado en acciones concretas como la militarización ininterrumpida del Wallmapu, nuevas legislaciones represivas (ley antitomas, ley Nain Retamal, etcétera), recursos materiales y humanos para sitiar comunidades, además de la modificación y/o dictación de otras normativas que, por cierto, contravienen el respeto a los derechos humanos ―como el debido proceso para la persecución del movimiento autonomista, los montajes y las operaciones de inteligencia, así como la impunidad a agentes del Estado y el trato cruel y racista a los más de cien presos políticos mapuche. Una cifra que no se había visto en ningún gobierno predecesor, y donde las condenas son extensas e injustificadas principalmente a jóvenes mapuche. Estas cifras alarmantes dejan una vara alta respecto a la represión que ha sufrido nuestro pueblo en estos últimos cuatro años, vara a la que se debe estar atentos respecto a lo que puede pasar con el nuevo gobierno de la ultraderecha, por si esta situación se acrecienta, ya que agudizará las contradicciones con el Estado y nuestra lucha de liberación.

En síntesis, para nosotros, el gobierno de Boric ha sido el peor gobierno de todos, porque no solo se ha dedicado al perfeccionamiento del modelo económico instaurado brutalmente por la dictadura de Pinochet, sino también porque se ha dedicado al perfeccionamiento del aparato represivo del Estado en su conjunto, estableciendo una verdadera institucionalidad opresora que solo servirá a nuestros enemigos históricos, y que queda reflejado en la continuidad de la persecución y represión al Pueblo Nación Mapuche que está en movimiento y resistencia.

-Se ha anunciado que el ex fiscal Francisco Ljubetic asumirá como Delegado Presidencial en la Araucanía. Considerando su historial como persecutor de causas vinculadas al movimiento mapuche, ¿qué lectura política hace la CAM de este nombramiento?
Como CAM no nos sorprende este nombramiento, viniendo de un gobierno de ultraderecha; al contrario, retrata muy bien la estructura y forma en que se ha desarrollado la persecución política al movimiento mapuche, donde algunos agentes del Estado han sobresalido en su rol de represores, principalmente policías y fiscales. De hecho, la designación de un ex fiscal grafica el rol político y no solo institucional que han tenido estos persecutores públicos, y también da cuenta de la presión y los lineamientos políticos empresariales, demostrando además la mano oscura que hay detrás de estas designaciones, al igual que cuando se determina qué fiscales y jueces tienen que estar involucrados en las causas que juzgan y condenan a quienes estamos ligados al movimiento autonomista para la reconstrucción de la Nación Mapuche. Sin duda es una designación a dedo e intencionada.
«En el caso Huracán se reflejó y refleja lo mismo, donde el Estado es el responsable final de este montaje, pero solo se procesa y condena a algunos carabineros y agentes del Estado. Nada se dice sobre fiscales y jueces que tuvieron injerencia y participación ilícita en el montaje, y que fueron designados para esta tarea. Tampoco ningún dirigente político en el poder fue procesado ni penado. Pero lo que resulta más decidor es que hoy día sean esos mismos fiscales los que están detrás de la persecución penal y política del movimiento mapuche autonomista que sigue en lucha».
«Finalmente, no se debe olvidar y se debe considerar que, una vez terminada la dictadura civil militar, la oligarquía chilena ya venía estableciendo una estrategia muy eficaz de normalización de su sector político y sus estrategias de contención con la complicidad del gobierno de transición, oligarquía vinculada al dictador y a la violaciones de derechos humanos. Así, hoy nuevamente se ha restablecido el programa de la ultraderecha en Chile, y es por ello que el nombramiento de Ljubetic aclara la línea que tomará el nuevo gobierno con respecto a la contención de nuestras posturas políticas y culturales de lucha y del conflicto histórico que se ha mantenido hasta la actualidad… ‘Nada nuevo bajo el sol», decimos en este marco».

-En este contexto de condenas, cambios de gobierno y nuevos nombramientos, ¿qué consecuencias concretas prevé la CAM para las comunidades y para el desarrollo del conflicto en el corto y mediano plazo?
En el contexto actual del conflicto existe un nuevo ordenamiento desde el poder de dominación que se traduce en una persecución política más direccionada, y que en su momento fue contra la CAM y sus vocerías, contra sus dirigentes históricos. También la represión se dirigió hacia otras orgánicas de resistencia territorial, persecución a sus más destacados weichafe. A lo que se suma de forma clara el establecimiento de la militarización del Wallmapu, sitiando comunidades en resistencia, buscando así ampliar el abanico de la represión indiscriminada en contra de todas las expresiones de resistencia de nuestro pueblo a la hora de las reivindicaciones territoriales, principalmente hacia las comunidades que tienen dignos procesos de recuperación. En el fondo lo que se viene es una estrategia político militar para intentar frenar el control territorial que sostienen las comunidades.
«No cabe duda que se generará una ofensiva fascista, militarista en contra de las comunidades movilizadas, por lo tanto, resulta necesario realizar trawun – nutram por parte de nuestra gente, de los lof de los territorios, para afrontar este nuevo embate, donde se puedan analizar las posibles vías que se deben adoptar dependiendo de la capacidad organizativa y las propuestas que surjan de la gente, por cierto con una posición más concreta y valiente».
Sin embargo ése es un trabajo que requiere de convicciones y mucho newen, teniendo en cuenta que las políticas de seguridad y de represión ya están claras, puesto que bajo el gobierno de Boric han sido muy crudas en contra de las comunidades y los referentes en lucha. Por lo tanto planteamos que las comunidades deben estar organizadas y preparadas para defender todo lo conquistado en materia territorial y política, porque las expresiones de resistencia estamos prestos a seguir en la senda de la liberación.
Tenemos claridad, además, de que hoy asistimos a una nueva invasión del Wallmapu. Se trata de la ocupación moderna de nuestro territorio ancestral por el capital trasnacional y de un Estado más fascista. Es por ello que las organizaciones que estamos a la vanguardia abriremos espacios de reflexión y discusión interna para mantener una disposición permanente de lucha por la reivindicación territorial y política, porque nadie nos sacará de la convicción de que causa mapuche es absolutamente legítima y no bajaremos los brazos. La recuperación de las tierras es el eje estratégico para la reconstrucción de nuestra nación originaria.
La Nación Mapuche es reconocida en el mundo como un pueblo guerrero y en permanente resistencia y del cual los chilenos también deberían sentirse orgullosos. ¡Será un tiempo de unir fuerzas!



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