Economía y Mercados en Marcha

El año económico 2025 terminó en Chile mejor de lo esperado

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Según las cuentas nacionales publicadas el 18 de marzo por el Banco Central, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del año 2025 fue de 2,5% respecto al año anterior. Este resultado es algo mejor que el 2,3% estimado preliminarmente a través del Imacec y es coincidente con la proyección inicial del gobierno entonces en ejercicio. En la trayectoria anual en términos desestacionalizados, el cuarto trimestre del año 2025 presentó una reactivación con un crecimiento de 0,6% respecto al tercer trimestre. Este desempeño se compara con el aumento de 0,9% en el primer trimestre, de 0,4% en el segundo y de -0,3% en el tercero, siempre respecto al trimestre previo.

Fuente: Banco Central de Chile.

 

Como el aumento del PIB de 2023 fue revisado al alza de 0,2% a 0,5% y el de 2022 de 2,1% a 2,2%, el crecimiento promedio anual del PIB en el gobierno de Gabriel Boric alcanzó un 2,0%. Con estos datos del PIB se confirma que la deuda pública detuvo su tendencia alcista y se situó en 41,5% del PIB en 2025, inferior al 41,7% de 2024. En contraste, el promedio de la deuda pública es muy superior en la OCDE y alcanzó un 112% del PIB en 2024 y una cifra superior en 2025. Cabe hacer notar que en 2024 y 2025 fue la política fiscal la que ha jugado un rol de estímulo de la actividad, sin la cual el estancamiento que prevaleció en 2023 hubiera continuado, luego del simultáneo y sobredimensionado ajuste monetario y fiscal de 2022, alejado de la más aconsejable lógica del “aterrizaje suave” que practicó la mayoría de los países comparables, reiterando la indebida propensión de muchos economistas chilenos a las “políticas de shock” (ver aquí y acá).

Los crecimientos sectoriales más dinámicos en 2025 fueron los de la pesca (15,8%), la agricultura y silvicultura (6,3%), el comercio (6,1%), los restaurantes y hoteles (4,0%), los servicios de salud y educación (3,9%), el transporte (3,4%) y la industria manufacturera (3,1%), mientras crecieron poco la construcción (0,9%) y la administración pública. El PIB fue lastrado a la baja por una disminución de la actividad en la minería del cobre (-2,9%) y en el sector de suministro de electricidad, gas y agua y gestión de desechos (-2,7%).




Crecimiento promedio por período de gobierno (%)

2014-2017 Bachelet II: 1,8

2018-2021 Piñera II: 2,5

2022-2025 Boric: 2,0%

Fuente: Banco Central de Chile.

 

Por el lado de la demanda, que es la que empuja la economía en el corto plazo, el crecimiento de 2025 se explica por la suma del comportamiento adecuado del consumo y muy bueno de la inversión, aunque el aporte del consumo al crecimiento del PIB, por su mayor incidencia (el consumo de los hogares representa el 61,2% del PIB y el de gobierno otro 13,2%), fue mayor al de la inversión (que representa un 25,2% del PIB), la que se recuperó fuertemente respecto a los años previos. El consumo de los hogares creció en 2,7%, destacando el aumento del gasto en bienes no durables —como vestuario y alimentos— y en servicios, especialmente en salud, lo que contribuyó al bienestar de la población. En tanto, el consumo del gobierno creció en un 3,0% por un mayor gasto en servicios sociales. Por su parte, la inversión aumentó en un notorio 8,9%, por mayores compras de maquinaria y equipos, mientras contribuyó en menor medida la construcción. En el caso de la demanda externa, las exportaciones fueron superiores a las importaciones y tuvieron una leve incidencia positiva en el aumento del PIB nominal. No obstante, las primeras crecieron en un 4,6%, mientras las segundas aumentaron en 10,5%, más que anulando el impacto exportador en el crecimiento en términos reales, es decir considerando las variaciones de precios.

El ahorro nacional experimentó un leve aumento y representó un 22,8% del PIB. El ahorro externo alcanzó un 1,2% del PIB, algo inferior al del año pasado. Este es equivalente al déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que registra los intercambios comerciales y de remuneraciones de factores de producción y mejoró sustancialmente respecto al déficit de 7,4% del PIB de 2021 y de 8,7% en 2022. Entre 2015 y 2019 había oscilado entre 2,8% y 5,2% del PIB.

Cabe destacar que el ingreso nacional bruto disponible real creció en 4,0% en 2025. Este es un indicador poco citado pero de gran relevancia, y se diferencia del PIB en que considera los flujos de ingresos y salidas del país de las remesas del trabajo de inmigrados y emigrados, así como las repatriaciones netas de utilidades del capital, mientras lo ajusta por la variación de la capacidad de compra de las exportaciones (cada cantidad exportada compró más cantidades importadas, básicamente por la relación entre los precios del cobre y del petróleo), que fue positiva para Chile en 2025. El ingreso nacional suele ser inferior en Chile al PIB por el peso de la repatriación de utilidades originada en la inversión extranjera en minería y servicios financieros. El resultado del año pasado fue de reducción de la brecha con un crecimiento mayor del ingreso nacional que el del PIB.

Al crecimiento relativamente modesto del PIB de 2025 no es ajena la política monetaria. La tasa de política monetaria había llegado, luego de fuertes aumentos a partir de marzo de 2022, a una cifra tan elevada como el 11,25% entre noviembre de 2022 y julio de 2023. Fue rebajada por etapas desde entonces y llegó al 5,0% en diciembre de 2024 y al 4,5% en diciembre de 2025. Este es todavía un nivel restrictivo, por encima del nivel llamado “neutral” estimado en 4%, es decir aquel que teóricamente mantendría el crecimiento cerca de su potencial sin acelerar la inflación. El Consejo del Banco Central no ha estado dispuesto a acelerar los recortes que aconseja la evolución de la coyuntura, con una inflación básicamente controlada. Utilizar el principio de precaución en el control de la inflación es una opción razonable, pero si se excede de modo sistemático tiene un innecesario costo en actividad y empleo.

 

 

Gonzalo Martner



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Gonzalo Martner

Economista, profesor de la Usach, expresidente del PS.

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