Economía y Mercados en Marcha

Colombia y el Mercosur

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El proceso de integración latinoamericana se ha visto recientemente impactado por algunas proposiciones – en este caso provenientes de Colombia – cuya viabilidad política y económica no están totalmente aseguradas. 

Colombia, en sus conversaciones recientes con Venezuela, hizo declaraciones en el sentido de que apoyará el pleno reingreso de Venezuela al Mercosur, asunto en el cual Colombia no tiene voz ni voto, pues no es miembro del Mercosur. Colombia, a su vez, anunció que iba a solicitar su ingreso pleno a dicha asociación sub regional.  

Colombia tiene un TLC plenamente vigente con Chile, y nuestro país tiene, a su vez, un TLC plenamente vigente con Venezuela, y otro con el Mercosur como bloque. El Mercosur, además, está en plenas tratativas para poner en vigencia su largamente negociado tratado comercial con la Unión Europea. Si Colombia se incorpora al Mercosur debe aceptar y hacer suyo los convenios o tratados que el Mercosur tiene firmados, es decir, los tratados con la Unión Europea y con Chile, entre otros. Por lo tanto, si Venezuela y Colombia se integran al Mercosur, se conformaría un bloque bastante potente de países con altos niveles de integración comercial entre ellos – que iría desde el Caribe hasta el Estrecho de Magallanes –  y con una capacidad  mayor que la actual de hacerse escuchar en el concierto de las naciones.

Esa es una de las caras de esa proposición. La otra cara es que esta iniciativa del Presidente  Petro parece tener opositores dentro de la propia Colombia. Hay quienes argumentan pues ese país ya tiene niveles altos de desgravación arancelaria negociados con los países del Mercosur, y la eventual entrada a dicho bloque sub regional no se visualiza, por lo tanto, como un avance comercial muy sustantivo, aun cuando políticamente implica insertarse en ese bloque con derecho a voz y voto, lo cual aumenta el peso político de todas y de cada una de las partes.  Al mismo tiempo, como ya hemos dicho, la entrada de Colombia al Mercosur la obliga a aceptar y hacer suyo el tratado comercial con la Unión Europea, lo cual implica que queda sujeta a aranceles cercanos a cero para las mercancías que importe desde Europa, lo cual no es seguro que sea una situación competitiva en la cual Colombia pueda salir victoriosa.




Pero, más allá de los problemas técnicos – que siempre tienen a la mano mecanismos igualmente técnicos para ser solucionados – tales como las listas de exención de las rebajas arancelarias, las listas de desgravación lenta, las normas de salguardias, entre otras –parecen haber razones de tipo plenamente políticas que restan viabilidad, en los momentos actuales, a toda esta iniciativa colombiana. Los cientos de TLC que se han firmado en las últimas décadas, y los que están en vías de ser firmados tienen, hoy en día, un sentido distinto al que tenían originalmente.  Actualmente, los TLC se asumen como la vía por la cual el mundo puede funcionar con normas conocidas, consensuadas y permanentes, lo cual es la alternativa absolutamente contraria al comercio internacional sin normas claras, o con normas cambiantes y arbitrarias, que emanan de la actual administración estadounidense.

Y en la América del Sur, han ido surgiendo gobiernos que no tienen ningunas ganas de dar pasos encaminados a ganar soberanía con respecto a las normas de comercio internacional que son del agrado de Estados Unidos. Por el contrario, se pliegan a ellas por agrado, por convicción, por conveniencia o porque no pueden resistir en forma aislada las presiones que van aparejadas a dichas proposiciones de política. Por lo tanto, no parece muy viable, aun cuando no imposible, que un bloque como el Mercosur busque por la vía de su ampliación o de su profundización llevar adelante políticas de mayor independencia. Esa sigue siendo una política correcta y necesaria para el desarrollo estratégico de nuestros países, la cual depende, en última instancia, de la correlación de fuerzas económicas y políticas que se dan dentro de cada país. Por ello, pero, sin dejar de aquilatar las dificultades del momento presente, hay que hace votos porque que la solicitud de Colombia siga en pie, y que un país como Argentina no le reste su apoyo. 

 

 

Sergio Arancibia

 



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Sergio Arancibia

Economista

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