
La madre de todos los tratados
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El 27 de enero recién pasado la India y la Unión Europea sellaron un acuerdo comercial que es altamente importante en los momentos actuales por los que atraviesa el comercio y la política internacional. No se trata de un acuerdo más entre los cientos de acuerdos de similar naturaleza que conforman hoy en día una inmensa red mundial que vincula y compromete a cientos de países. Se trata de un acuerdo entre dos actores de primera división en el comercio y en la política mundial actual. La India y la UE agrupan a más de 2 mil millones de habitantes, el 25% de la población mundial y el primero y más poblado de ellos, la india, es el país que más crece en la economía contemporánea. Se trata, además, de un país y de un grupo de países que tienen armamento nuclear, lo cual les da una personalidad particular en el concierto de las naciones.
No se trata tampoco, de un momento cualquiera en que se firma dicho acuerdo comercial. Hay hoy en día países que llevan adelante políticas arancelarias y comerciales que rompen con los acuerdos, tratados y normas internacionales que se han venido construyendo a lo largo de los últimos 50 años y que generan una cuota muy alta de dudas e incertidumbres respecto a las perspectivas del comercio mundial. Pareciera que se carece hoy en día de normas consensuales y de universal acatamiento y que cada uno está expuesto a que la arbitrariedad de otros arrase con su derechos y deberes en la economía internacional.
Pero he aquí que un país, la India, y un grupo de 27 países, la Unión Europea, que son poderosos geográfica, poblacional y económicamente, y que representan el 25 % del PIB mundial y un tercio del comercio global, firman un tratado comercial mediante el cual le dicen al mundo que el comercio entre ellos se llevara adelante de acuerdo a normas y procedimientos que han sido discutidos y aprobados por todas las partes, y que todos se comprometen a acatar. El comercio de cada uno de los firmantes con Estados Unidos puede que quede sujeto a mucha variabilidad, de acuerdo a los vaivenes de la política y de las visiones e intereses geoestratégicos de los actuales gobernantes estadounidenses, pero la relación entre esos 2 mil millones de personas tendrá normas claras y consensuales.
Un tratado de libre comercio como el firmado por la India y la Unión Europea indudablemente que beneficiará ambas partes, pues le abrirá mercado a cada uno, en condiciones favorables e incluso privilegiadas, a los bienes producidos por el otro, con beneficio reciproco. Pero más allá de eso, el tratado es un triunfo de lo normado por sobre lo arbitrario, de lo consensual por sobre lo impuesto unilateralmente, de lo permanente por sobre lo cambiante, y, por lo tanto, es un triunfo de los intereses internacionales de todos los países que quieren contar con un orden normativo permanente a partir del cual planificar sus relaciones comerciales y económicas con el resto del mundo.
Lo normativo avanzó un paso, y ganó más espacio con este tratado, y el caos, el desorden y lo arbitrario tendrán necesariamente que dar un paso atrás. Pero en esta confrontación que tiene al mundo como escenario, quedan todavía muchas batallas que enfrentar.
Sergio Arancibia





