Los presidentes de Estados Unidos y Ucrania, Donald Trump y Volodymir Zelensky, coincidieron este domingo en que un posible acuerdo para poner fin a la guerra con Rusia está “muy cerca”, aunque persisten “uno o dos asuntos espinosos” sin resolver.
Ucrania está al borde de la quiebra. Aunque el país no es miembro de la UE, la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, quiere salvarlo con la ayuda de los activos del Banco Central Ruso bloqueados en Bélgica, y para ello recurre a varios trucos.
La disyuntiva de Occidente hoy es terminar de sacrificar a Ucrania y conceder una victoria diplomática histórica a Rusia o exponerse a que esta última imponga lo mismo por medios militares, con resultados aún peores para los primeros.
El Kremlin aclaró este jueves que no ha llevado a cabo ningún ensayo nuclear y dijo que sólo probó dos armas de nueva generación –el misil de crucero Burevestnik y el sumergible no tripulado Poseidón–, que usan propulsión atómica.
Europa, sostiene Jeffrey Sachs, atraviesa una crisis económica y de seguridad alimentada por una lectura exagerada de la amenaza rusa y una desconfianza automática hacia China, que la han llevado a una dependencia estratégica de Estados Unidos.
La tensión entre Rusia y la OTAN escaló este miércoles luego de que Polonia denunciara la incursión de drones rusos en su espacio aéreo, episodio que calificó como una “provocación a gran escala” y que obligó por primera vez a la Alianza Atlántica a derribar aparatos no tripulados enviados desde Moscú.
Rusia ejecutó durante la noche el mayor ataque aéreo desde el inicio de la invasión en 2022, provocando un incendio en el principal edificio gubernamental de Kiev y dejando al menos cuatro muertos —entre ellos un bebé—, según informaron este domingo las autoridades ucranianas.
El presidente estadunidense Donald Trump informó ayer que ya “empezó” los preparativos para una reunión entre sus pares ruso, Vladimir Putin, y ucranio, Volodymir Zelensky,