
El quiebre de la Falange: la suspensión de Frei desnuda la crisis interna de la DC
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La Democracia Cristiana volvió a mirarse en su propio espejo. Y lo que vio este miércoles no fue amable. A las 12:20, el senador Francisco Huenchumilla, recién llegado a la presidencia de la colectividad, ingresó sin declaraciones a la sede del partido para enfrentar su primera gran crisis: el acercamiento del expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle al liderazgo de José Antonio Kast, el abanderado de la derecha, en plena campaña donde la DC apoya formalmente a la candidata oficialista Jeannette Jara. Era un gesto de alto voltaje político que desafiaba directamente la línea institucional del partido. Y que, como se vería horas después, tendría consecuencias inéditas.
La reunión extraordinaria de la mesa resolvió un camino drástico: remitir los antecedentes al Tribunal Supremo (TS), la instancia encargada de resolver sanciones internas. Esa misma noche, el organismo acordó suspender de manera preventiva la militancia de Frei y abrir una causa disciplinaria, a la espera de que el exmandatario —actualmente de viaje en China— entregue su versión de los hechos.
La decisión, inédita en la historia reciente de la Falange, podría incluso desembocar en la expulsión de su único expresidente vivo. Es un gesto que da cuenta de la tensión acumulada en un partido que, desde hace años, ha perdido fuerza electoral, presencia territorial y cohesión interna. La fotografía de Frei junto a Kast solo aceleró un quiebre que venía avanzando a paso lento pero sostenido.
Una crisis que venía incubándose
El acercamiento de Frei al candidato republicano no tomó completamente por sorpresa a la dirigencia de la DC: desde hace tiempo, el exmandatario venía expresando públicamente posiciones contrarias a las definidas por la colectividad. En 2022 llamó a votar por el “Rechazo” en el primer plebiscito constitucional, pese a que el partido respaldaba el “Apruebo”. En 2023, apoyó el “A favor” del texto emanado del Consejo Constitucional dominado por la derecha, nuevamente en contra de la posición institucional demócratacristiana.
Los gestos no se limitaban al debate constitucional. En 2017 apoyó la candidatura al Senado del socialista Camilo Escalona, marginando de facto a los candidatos de su propio partido. Y el año pasado, según revelan dirigentes internos, el Tribunal Supremo estuvo a un paso de sancionarlo por apoyar a candidatos municipales fuera del pacto de la DC con el oficialismo. La directiva de entonces intervino para evitar un castigo mayor.
Todo ello configura un historial que hoy vuelve a la superficie: Frei no es solo un expresidente que se reúne con un presidenciable de otra coalición; es un militante que desde hace años tensiona los límites de la disciplina partidaria.
La dimensión política del gesto
Pero es la fotografía reciente con José Antonio Kast la que gatilló el conflicto definitivo. En la DC reconocen que “siempre se supo” que Frei no simpatizaba con la candidatura de Jeannette Jara, militante comunista y favorita del oficialismo. Lo que no esperaban era un gesto tan explícito hacia el líder republicano, en momentos en que el partido apuesta por captar al electorado de centro ante una derecha que busca moderarse para ampliar su base.
La vocera del comando de Jara, Gael Yeomans, lo dijo con claridad: “Lo que uno espera es que los militantes de la DC respalden a nuestra candidata. Eso involucra a todos”. Porque lo que está en juego no es solo la disciplina, sino la batalla por la imagen de centro moderado que Jara intenta proyectar hacia la segunda vuelta. Para algunos estrategas, el encuentro entre Kast y Frei refuerza la narrativa de un Kast más amplio, más dialogante y menos ideologizado, justo cuando Jara necesita capturar un electorado esquivo.
Huenchumilla, consciente del impacto, decidió actuar con rapidez. Lo que se inició como una discusión interna terminó escalando al terreno disciplinario en cuestión de horas.
Aunque son pocos los que defienden de manera abierta al expresidente, muchos reparan en que expulsarlo podría ser letal para la identidad histórica del partido. Frei Ruiz-Tagle es, se quiera o no, el último gran liderazgo de la Falange; el único expresidente que el partido conserva en sus filas. Su salida, sostienen algunos dirigentes, sería “una herida institucional difícil de cerrar”.
Quiebres familiares y políticos
Las tensiones no son solo políticas. En el partido recuerdan que el distanciamiento entre Frei y la colectividad se profundizó tras la llegada de su hermana Carmen Frei a la presidencia del partido en 2021. La mala relación entre ambos es conocida y ha generado episodios insólitos: el año pasado, la DC organizó dos actos separados para conmemorar la muerte de Eduardo Frei Montalva, uno para cada hermano.
Ese quiebre personal, sumado a diferencias políticas acumuladas, terminó por instalar a Frei como un actor cada vez más periférico, y al mismo tiempo más problemático para la conducción partidaria.
Un espejo que devuelve una imagen fragmentada
La suspensión de Frei es, en definitiva, un símbolo poderoso. Muestra a un partido atrapado entre su identidad histórica y su incierto presente; entre el intento de reconstruirse hacia el centroizquierda y la fuga de dirigentes y militantes cansados de zigzagueos estratégicos. La Falange enfrenta su propio espejo, y lo que ve es un rostro dividido.
La apertura de un proceso disciplinario contra un expresidente es un gesto de autoridad, pero también un signo de fragilidad. Revela que la DC ya no tiene figuras intocables; que la crisis es más profunda de lo que parece; que la disputa por el centro político chileno está abierta y que, por ahora, nadie tiene garantizado ese espacio.
El caso Frei, más que una anécdota electoral, es la confirmación de que el partido que alguna vez gobernó Chile con solvencia hoy lucha por redefinirse. Y que en esa lucha, incluso sus figuras más emblemáticas pueden quedar fuera.






Patricio Serendero says:
¿Cuantos votos mobiliza Frei en Chile? Quien lo sigue? ¿A quien le importa lo que diga o no diga?
A la DC le importa lo que dice, porque su familia está en el origen del Partido. Un señor que no habría sido ni Alcalde de Pelotillehue si no tuviese ese apellido.